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Cambiar la prisión por el escenario

Presas de Alcalá de Henares escenifican una terapia contra el maltrato.

  • A pesar de la dureza del tema, la puesta en escena de la compañía Yeses es muy colorida
    A pesar de la dureza del tema, la puesta en escena de la compañía Yeses es muy colorida

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15 de marzo de 2019. 23:30h

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Belén V. Conquero Madrid. 15/3/2019

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«El escenario les ayuda a cambiar el chip, a pasar de las drogas al teatro». Lo dice Elena Cánovas, directora de la compañía Yeses. Hace 32 años trabajaba como funcionaria de prisiones y fue cuando, «con mucho trabajo», introdujo el teatro en las cárceles de mujeres. «No fue fácil, pero ya han pasado por el programa un millar de presas». Los madrileños podrán disfrutar de su trabajo este domingo en CaixaForum, gracias al apoyo de los voluntarios de la La Caixa y de la ONG Zonta Madrid.

El auditorio de este emblemático edificio acogerá la obra «Tareas de una vuelta de tuerca», en las que las protagonistas, presas de Madrid 1 Mujeres en Alcalá de Henares, practican una especie de «terapia a través de monólogos» que muestran diferentes situaciones de violencia de género. Junto a las seis internas trabajan tres actores profesionales de Yeses.

Es un proyecto de reinserción social que, desde sus inicios, ha contribuido a la integración de un gran número de mujeres. «Ensayamos a lo largo de dos meses y, a través de ellos, las mujeres se vuelven más comprensivas, más empáticas. Muchas de ellas han llegado a la cárcel por un sentimiento de injusticia y el teatro les ayuda a sensibilizarse con su entorno», sostiene Cánovas.

Todas ellas están en segundo grado, es decir, el juez ya les permite salidas de la cárcel y, durante las representaciones «nunca se ha escapado ninguna», dice con ironía, ya que es una cuestión que le han planteado en más de una ocasión.

El objetivo de la obra es concienciar sobre los malos tratos y «muchas de las presas los han vivido en primera persona». Varias de las situaciones que se describen son tan crudas que no es recomendable para menores de 15 años.

Cánovas tiene claro que «el tetro es una gran arma para transformar las cabezas de las chicas, ya que no sólo necesita marcar una disciplina, sino que el taller se convierte en una escuela de convivencia, les enseña su oficio», añade la impulsora.

La iniciativa ha recibido numerosos premios porque «también consigue subir la autoestima de las mujeres. Regresan a sus celdas con otra mirada».

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