Carmena cuela 7.000 escolares en el Club de Campo con cargo a los abonados

En octubre comienzan las «aulas deportivas» para colegios públicos, donde los niños aprenderán golf, hípica y hockey. Los abonados piden que si va a haber más usuarios se les rebaje la cuota, pero el presupuesto de 2016 no lo contempla.

Los colegios públicos madrileños pueden solicitar clases en el Club de Campo
Los colegios públicos madrileños pueden solicitar clases en el Club de Campo

En octubre comienzan las «aulas deportivas» para colegios públicos, donde los niños aprenderán golf, hípica y hockey. Los abonados piden que si va a haber más usuarios se les rebaje la cuota, pero el presupuesto de 2016 no lo contempla.

Desde que llegó al Gobierno municipal, la intención de la alcaldesa, Manuela Carmena, ha sido abrir el Club de Campo Villa de Madrid, a más madrileños. Comenzó tratando de crear una granja escuela en los terrenos del club de golf y, finalmente, abriendo a los escolares las instalaciones deportivas que menos utilizan los abonados del club. Y lo hará de forma masiva este otoño, sin previsión presupuestaria más que la de la aportación de los abonados con la cual se sostiene el Villa de Madrid sin necesidad de subvenciones municipales.

Después de una prueba piloto con 13 colegios durante la pasada primavera, el consistorio madrileño quiere que este curso 2016-2017 7.000 estudiantes en 70 sesiones, dentro del programa «SporTEduca», mediante el cual se enseñará a los niños distintos deportes como la hípica, el hockey sobre hierba y el golf que habitualmente no suelen practicar. El programa es fruto de un acuerdo entre el Club de Campo y las áreas de Equidad y de Cultura y está abierto a todos los colegios públicos que lo soliciten a través de la Dirección General de Deportes del Ayuntamiento de Madrid. Los escolares sería atendidos por los técnicos del propio club que les enseñarían los fundamentos de estos deportes y les darían algunas clases de nociones básicas.

Desde el equipo de Ahora Madrid de lo que se habla es de dar a los escolares «derecho a practicar deportes que hasta ahora han estado reservados a unos pocos». Para los socios de Carmena, el Club de Campo es «un espacio municipal de espaldas a la mayoría de los vecinos de Madrid», pese a que se puede acceder a las instalaciones con entradas de día, cuyo precio ha caído en picado los últimos años. Y, sobre todo, que se autofinancia con las cuotas de los abonados.

De hecho, pese a los perjuicios que el entorno de Carmena tiene para con los miembros del Villa de Madrid, entre los abonados no hay rechazo a que acudan escolares, sino preocupación por que se masifique un club cuyas cuotas garantizaban precisamente eso, una capacidad limitada para que el mantenimiento no cueste un euro al consistorio. «No se trata de que las instalaciones municipales se utilicen más o menos, se trata de que algunos pagamos una cuota muy alta al año. ¿Quién pagará los desperfectos y el desgaste de la llegada de 7.000 niños?», se pregunta Teresa, abonada desde hace décadas.

En los presupuestos del club para 2016 no se ha destinado ninguna partida ni para los 13 colegios que acudieron la pasada primavera durante la prueba piloto ni para los centros escolares que a partir de octubre acudirán a las aulas deportivas de hockey sobre hierba, golf e hípica. Al respecto, el gerente del Villa de Madrid, Joaquín Ballesteros, envió una circular a los abonados en las que explicaba que serían los técnicos quienes «les recibirán y les mostrarán nuestras instalaciones», así como los detalles de la práctica de estos deportes. Es decir, que no serán los profesores de los centros ni otros aportados por el Ayuntamiento sino los propios trabajadores del club que financian los abonados con sus cuotas quienes impartan las clases a los alumnos de los colegios públicos.

Y es que pese a que el consistorio madrileño elaboró durante el pasado año un estudio para conocer qué instalaciones y en qué horarios estaban infrautilizadas, los abonados no están de acuerdo en que se aprovechen a costa de sus cuotas. «Supondrá un mayor desgaste y el club no tiene capacidad para atender a 7.000 estudiantes», señala José Manuel Berzal, diputado de la Asamblea de Madrid y es gerente del club. «Es más, habría que revisar los estatutos, puesto que cualquier chaval no abonado que acude a dar clases de hípica o golf al club las abona individualmente», advierte.

Masificación

«No es lógico ni razonable que nosotros paguemos a los empleados del club y que dediquen parte de su jornada a otra labor. Creo que los colegios deberían traerse sus propios monitores», añade Alberto, otro abonado. Igualmente, Álvaro considera que la llegada de los escolares «implicará que los socios tengamos limitado el acceso esos días – 70 sesiones van a ser uno de cada cuatro días lectivos, el 25% de los días entre semana– a la practica del golf o de la hípica y con ello el Ayuntamiento sólo busca el hartazgo de los socios , la no renovación y que al final consigan el cierre del club».

Es por ello que la reclamación más común es que los escolares abonen una parte proporcional del coste de las clases tanto en profesores como en desgaste de las instalaciones o, al menos, que reduzcan las cuotas que pagan actualmente los abonados y que el Ayuntamiento aporte una cantidad anual para el sostenimiento de las aulas deportivas. «Es una obsesión contra el Club de Campo. Para Carmena y para el gerente somos unos pijos peligrosos. Si no, ¿por qué en polideportivos municipales a los que sólo pueden acceder sus abonados no realizan este tipo de actividades?», denuncia Marta, también abonada.