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Carmena desplaza la contaminación a la Casa de Campo

Los expertos alertan de que la instalación de semáforos en la A-5, a la altura del pulmón verde de Madrid, generará más emisiones. El PP critica que se quiera convertir la entrada a Madrid en «una ratonera».

  • Alcaldes, portavoces y miembros de la dirección del PP madrileño se manifestaron ayer en el puente de la A-5, pegado a la Casa de Campo
    Alcaldes, portavoces y miembros de la dirección del PP madrileño se manifestaron ayer en el puente de la A-5, pegado a la Casa de Campo

Tiempo de lectura 4 min.

09 de noviembre de 2018. 01:45h

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Rocío Ruiz.  9/11/2018

Convertir una autovía como la A-5 en una vía urbana, reducir el límite de velocidad de 70Km/h (que ya difícilmente cumplen los conductores) a 50 km/h, colocar semáforos a la altura de la Casa de Campo y, además, poner un radar de tramo en 11 kilómetros de una autovía con cuatro carriles por sentido, que es la vía natural de conexión de los pueblos del sur de Madrid con el centro de la capital, como pretende hacer el equipo de gobierno de Ahora Madrid, más que mejorar la calidad del aire y evitar ruidos, lo que acarreará es más contaminación a la altura del pulmón verde de la capital: la Casa de Campo. Lo confirman expertos de reconocido prestigio, como José María Baldasano, catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña y premio Jaime I de Medio Ambiente. «La velocidad óptima para reducir los consumos de carburante y la contaminación es de 80 km/h, pero si lo que se pretende es implantar una circulación callejera con una bajada de la velocidad, con semáforos que impliquen frenada y arrancado del vehículo, el riesgo de emisiones de material particulado aumenta», explica el experto.

«El que en los últimos años se haya bajado la velocidad a 70 km/h en el tramo afectado tiene la virtud de que puede disminuir la congestión, porque a menor velocidad de circulación la distancia de seguridad disminuye y la capacidad de la vía es mayor, pero convertir una autovía en calle urbana aumentaría sin duda, la contaminación ya que las emisiones de circulación tienen forma de parábola y a bajas velocidades el motor trabaja en peores condiciones. La velocidad ideal es la de 80 km/h», añade.

Su tesis la comparte otro de los grandes expertos en España en materia medioambiental, Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá, quien considera que los semáforos que se han implantado (todavía no están en funcionamiento), lejos de mejorar la calidad del aire, como pretende el gobierno de Manuela Carmena, van a producir el efecto contrario. «Cuando más gas contaminante se emite es con la frenada y el arranque de los coches en un semáforo, las emisiones son el doble que cuando se conduce de una manera suave», dice Ruiz de Elvira. «Bajar a 50 km/h el límite de velocidad implica un aumento del tiempo que los coches están parados en la vía», añade.

Esa misma preocupación la trasladaron alcaldes, portavoces y dirigentes del PP de Madrid, que ayer se concentraron en uno de los puentes de la A-5, a la altura de la Casa de Campo, en el que ya se han instalado semáforos y exhibieron una pancarta en la que podía leerse: «Un millón de vecinos del sur bloqueados, no a los semáforos de la A-5». Los populares consideran que los cambios previstos en el tramo entre Batán y Cuatro Vientos pueden acarrear una situación caótica para el tráfico madrileño y afectará a un millón de personas de las localidades de Alcorcón, Boadilla del Monte, Pozuelo de Alarcón, Villaviciosa de Odón, Leganés, San Martín de Valdeiglesias, Móstoles, Arroyomolinos, Navalcarnero, El Álamo, Aldea del Fresno, Brunete y Sevilla la Nueva.

El alcalde de Alcorcón, David Pérez, pidió ayer «la paralización del proyecto que supondrá un incremento del tráfico del 350% , como ha reconocido el Ayuntamiento, en una vía que recorren diariamente 120.000 automovilistas». También advirtió del incremento de la contaminación a la altura de la Casa de Campo. «Los semáforos no deben entrar en funcionamiento, se está poniendo una barrera a un millón de ciudadanos». La vicesecretaria de Comunicación del PP, Isabel Díaz Ayuso, alertó de la «ratonera en la que se convertirá la A-5, van a conseguir que la gente no quiera venir a Madrid» y propuso «seguir soterrando la vía».

El portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento madrileño, José Luis Martínez Almeida, criticó que las políticas de la alcaldesa Manuela Carmena «han empeorado la calidad del aire en un 20 por ciento».

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