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70 años para el pederasta de Ciudad Lineal

La Audiencia le condena por cuatro agresiones sexuales a niñas de entre 5 y 9 años y le absuelve de tentativa de homicidio. Cumplirá un máximo de 20 años y 10 de libertad vigilada

  • Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal, al inicio del juicio .
    Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal, al inicio del juicio .

Tiempo de lectura 8 min.

24 de febrero de 2017. 04:50h

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Laura L. Álvarez Madrid. 23/2/2017

Quién le iba a decir a Antonio Ortiz que el día después de su 45 cumpleaños le iban a notificar una sentencia condenatoria de 70 años y medio de prisión y a 10 de libertad vigilada por agredir sexualmente a cuatro niñas de entre 5 y 9 años de las que deberá estar alejado 24 años. No debiera sorprenderle conocedor, como es, de los hechos que cometió hace casi tres años, pero este individuo, adicto a las mancuernas del gimnasio, a los anabolizantes y a pocos pasatiempos más, llegó un momento en el que se creyó invencible. Sabía que tenía a la Policía en vilo y hasta llegó a pasearse por delante del complejo policial de Canillas. Pero, como tarde o temprano siempre ocurre, se relajó y cometió imprudencias. No puede decirse que sea un tipo inteligente, que tuviera capacidad para sortear cámaras, dispositivos policiales o pensar más allá de sus ganas irrefrenables de tener sexo con menores sin desarrollar. Simplemente contaba con unas víctimas «de lujo»: niñas que difícilmente pueden describir nada dado sus percepciones de lo que es un coche «grande o pequeño» o un hombre «fuerte o delgado» y, sobre todo, al estar medio drogadas mientras vivían el trauma más fuerte de sus vidas. Pero un buen día de finales de ese fatídico verano de 2014 tras salir de un gimnasio de Hortaleza, los investigadores le «mordieron» y todas las piezas del puzzle más complejo al que se ha enfrentado los agentes de Judicial de Madrid, fueron encajando como un delicado engranaje de relojería.

Los hechos se cometieron entre septiembre de 2013 y agosto de 2014, casi un año en el que tuvo en jaque a la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid y a toda una sociedad madrileña, especialmente a las familias residentes en la zona denominada «Candy» a raíz del dispositivo policial montado para detenerle: San Blas, Hortaleza y Ciudad Lineal; sus zonas de actuación. Su primera agresión «conocida» fue en este último distrito y, de ahí, su tristemente famoso sobrenombre: «pederasta de Ciudad Lineal». Un apodo que, por primera vez, puede escribirse sin el «presunto» delante.

Después de casi dos meses de un juicio, que arrancó el 18 de octubre y quedó visto para sentencia el 15 de diciembre, por el que pasaron 97 testigos –sobre todo policías y profesionales médicos–, la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid notificó ayer la condena: 70 años y seis meses de prisión (76 años pedía la Fiscalía) por cuatro agresiones sexuales, cuatro detenciones ilegales y un delito de lesiones, ya que la brutalidad empleada con una de las menores provocó una urgente intervención quirúrgica para salvarla la vida.

La Sala, presidida por María Luisa Aparicio –que ha juzgado también el Madrid Arena o el reciente «caso Vallmont»– le absuelve, no obstante, del delito de homicidio en grado de tentativa, que pedía una de las acusaciones (la niña agredida en abril de 2014) porque entendía que la alta dosis de tranquilizantes suministradas a la menor podría haberle costado la vida. Pero el tribunal ha sentenciado que no aprecia un «ánimo homicida» en el condenado, «extremo que confirma el hecho de que luego fuera abandonada en un lugar idóneo para ser encontrada rápidamente».

«Tocamientos forzados»

Y es que Ortiz, según la resolución judicial (y como ya acreditaron los investigadores en su atestado policial), repetía sistemáticamente el mismo modus operandi. «Mediante engaños» lograba convencerlas para que se fueran con él. En ocasiones en su coche, en un descampado o en el llamado «piso de los horrores», situado en el número 3 de la calle Santa Virgilia. Una vez allí, mediante amenazas o valiéndose de la ingesta de pastillas les realizó «diferentes tocamientos, desnudó e introdujo objetos o algún miembro suyo por ano y vagina, además de forzarlas en algunos casos a practicarle una felación», según recoge la sentencia. Después trataba de lavarlas (por encima, con una botella de agua si lo hacía en el coche, o en la ducha de su casa, a las que subió al piso) y las dejaba abandonadas en distintos puntos de la capital. Para los magistrados resulta «inobjetable» que el pederasta «realizó de forma consciente, esto es, dolosa, todos los actos». Una brutalidad que, sin embargo, no ha sido agravante al entender la Sala que, según jurisprudencia del Supremo, «no existe un salvajismo o humillación añadidos, no necesarias para la ejecución del delito». Es decir, que no hay «algo más de lo que es connatural a casi toda agresión sexual».

La sentencia también desacredita a la defensa de Ortiz, bien salvada por parte del abogado Cristóbal Sitjar, cuando éste acusaba a la Policía de haber creado el personaje del pederasta y casi de manipular las pruebas. Y es que el ADN encontrado en Santa Virgilia era una de las pruebas de cargo y la defensa trató de invalidar el registro efectuado allí el 25 de septiembre. El tribunal dice que «una imputación de tal calibre» como que «el presente procedimiento se ha tramitado a espaldas de la autoridad judicial» debe venir acompañada de «sólidos y fundados principios de prueba». Los testimonios de las menores también «se revelan difícilmente como fruto de la fabulación» y los datos concretos que aportan, «en ocasiones superfluos», acreditan su veracidad.

A pesar de que Ortiz sólo cumplirá 20 años en prisión (el triple de la pena máxima al no estar ninguno de sus delitos penados con más de 20 años de cárcel) el tribunal ha acordado que para la obtención de los beneficios penitenciarios, deberá computarse la totalidad de las penas. Las acusaciones se mostraron satisfechas con la resolución y su defensa ya prepara el recurso ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Recurso por el homicidio en tentativa

El abogado de la menor agredida en abril de 2014 se mostró ayer «satisfecho» con el fallo pero aseguró que «el cuerpo» le pedía recurrir la sentencia por haber sido absuelto Ortiz de la tentativa de homicidio. No obstante, aseguró que deberá leerle a fondo la sentencia y consultarlo con sus clientes (la familia de la niña). La alta dosis de pastillas suministradas por el pederasta para sedarla, según pruebas los análisis –altos en benzodiazepinas–, podría haberle causado la muerte aunque no fuera éste su objetivo.

Cronología de las agresiones

24 septiembre 2013

La sentencia recoge como hechos probados que ese día Antonio Ortiz se lleva a una menor de la calle Riocobejos, a eso de las 20:00 horas para dejarla abandonada media hora después en la avenida Arcentales. El caso se pudo relacionar con el rosario de crímenes que llevó a cabo el pederasta el año siguiente. Es su primera víctima y sólo tiene 5 años.

10 abril 2014

La segunda víctima es española y tiene 9 años (la mayor de todas). A las 20:40 consigue que se suba a su coche frente a la tienda «La Abuela Manuela» de la calle Cidamón y la lleva, según los hechos probados, al «piso de los horrores» de la calle Santa Virgilia. Le proporcionan tres pastillas, abusa de ella, la ducha para evitar dejar huellas y la deja a la 1:15 horas en el Metro de Canillejas.

17 junio 2014

A las 18:30 del 17 de junio, Ortiz vuelve a llevarse a otra niña de la puerta de la tienda que regentaban sus padres en la calle Luis Ruiz. En esta ocasión es de origen chino, tiene 6 años, pero aparenta menos. Es la vícitma con la que más se cebó: la sentencia recoge que de no haber sido intervenida nada más ser abandonada a las 23:10 en la calle Jazmin hubiera muerto. Estuvo ingresada dos semanas.

22 agosto 2014

Ortiz actúa por última vez. Lo hace en la calle Gomeznarro y se lleva a una niña de origen dominicano a las 17:30. La traslada en su coche hasta un descampado donde abusa de ella. Hay testigos adultos que le ven y que por primera vez aportan datos. La joven no es sedada, por lo que su declaración también es más lúcida. A las 19:10 la deja en la calle Mequinenza.

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