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Controlado, no extinguido

Tiempo de lectura 2 min.

21 de diciembre de 2017. 07:41h

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Angel del Río 21/12/2017

El incendio que se desató en el equipo de Gobierno municipal está controlado, pero no extinguido. Corre el riesgo de que, cualquier ráfaga de viento contestatario avive las llamas y reactive el siniestro, cuyas proporciones nunca se puede vaticinar cuando de política estamos hablando, y sobre todo, porque hay gran variedad de productos inflamables en esa coalición heterogénea de Ahora Madrid y sus distintas raleas e intereses.

Este incendio tendrá efectos colaterales, que podrían afectar a otros territorios políticos limítrofes. En el Ayuntamiento se hacen cábalas y se analizan muchas estrategias ya con la mirada puesta en las elecciones municipales de 2019. Se ha llegado a hablar de la posibilidad de una moción de censura, pero sería complicado un acuerdo PP-PSOE-Ciudadanos, porque habrían de ponerse de acuerdo sobre quién sería el candidato y aquella oferta de Esperanza Aguirre en 2015 de votar al candidato del PSOE, con tal de impedir que Carmena fuera la alcaldesa, hoy no se daría. Tampoco les interesa a ninguno de estos partidos, colocar ahora a un alcalde, que, en buena lógica, debería ser el cartel de lista para las próximas elecciones cuando ya tienen otros planes, como por ejemplo el PSOE, cuyo candidato a la Alcaldía puede ser Ángel Gabilondo. También los socialistas se han planteado si sería este momento de romper su apoyo al Gobierno de Ahora Madrid, y quedar liberado de ese lastre de cara a la elecciones de 2019.

Dentro del equipo de Gobierno hay opiniones favorables a un adelanto electoral, pero en la situación de crisis que se está viviendo, los resultados podrían ser catastróficos. Que nadie minimice los rescoldos amenazantes de Izquierda Unida en su propio fuego interno; de Podemos, en su desazón por la incertidumbre diaria sobre si saltarán chispas en el Gobierno de Ahora Madrid, y la inquietud en la propia alcaldesa por saber si todo se ha acabado con el cese de Sánchez Mato o es el principio de una larga enemistad con algunos de sus ediles. Todos se miran de reojo porque no se fían los unos de los otros. Lo dicho: se puede decir que el fuego se ha controlado, pero de ningunas de las maneras se puede dar por extinguido. ¿Y qué es lo que realmente van a hacer el resto de los partidos representados en el Ayuntamiento? Probablemente, nada; es decir, dejar que Ahora Madrid se ahogue en su propio vómito.

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