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Sucesos

Dolor en la guardería de Marta

Una vela y unas flores en la entrada de la guardería de la menor reflejan la tragedia sufrida el pasado miércoles. Foto.RUBÉN MONDELO
Una vela y unas flores en la entrada de la guardería de la menor reflejan la tragedia sufrida el pasado miércoles. Foto.RUBÉN MONDELOlarazon

El padre de la menor que falleció tras olvidarla en el coche quedó en libertad con cargos. Está en shock

El padre de la niña de 21 meses que murió el pasado miércoles después de que se olvidara de ella en el coche durante horas quedó ayer en libertad con cargos, según informó la Policía Nacional. Después de que una ambulancia de Samur-Protección Civil intentara reanimar a la pequeña sin éxito, el hombre fue detenido por posible homicidio imprudente y, tras recibir ayuda psicológica, fue interrogado por agentes de la Policía Nacional. Está en shock.

La niña, de 21 meses, falleció después de que su padre se olvidara de que estaba en la parte de atrás del coche cuando se fue a trabajar dejando el monovolumen aparcado en el número 32 de la calle Ana de Austria, en el barrio de Sanchinarro, muy cerca de la guardería. Cuando la madre fue a buscar a la pequeña a la escuela infantil –pasadas las tres de la tarde–, los cuidadores le advirtieron de que no había acudido esa mañana. La madre y la directora de la guardería trataron de bajar el cristal de la ventanilla empujándolo con las manos, pero al final fue la Policía la que terminó forzando la puerta del coche. El padre acudió de inmediato al lugar donde había estacionado el coche, en el que la pequeña ya se encontraba inconsciente. Los agentes no le permitieron acercarse al vehículo y le pidieron que entrara en la guardería.

La pequeña Marta era la menor de cuatro hermanos. Ayer, en la guardería todo era tristeza y recuerdos de la menor. «Lo que ha ocurrido es inimaginable. Es una cosa que no se te pasa por la cabeza. Lo siento mucho por la familia, por los padres y por ese padre... Es una desgracia», aseguró una de las vecinas del barrio ayer. Entre lágrimas, el abuelo de una de las alumnas recordaba: «Era de la clase de mi nieta». En el interior del centro infantil, las profesoras lloraban.

«Todos los padres que estaban recogiendo a sus hijos intentaron reanimar a la niña hasta que llegó la ambulancia», explica otra de las vecinas del barrio. Ninguno de los padres que acuden a dejar a sus hijos a la escuela salen de su estupor. «Es totalmente inexplicable», afirma uno de ellos. «Estamos destrozados porque yo traigo a mi hija aquí con dos añitos. Ayer presenciamos todo lo ocurrido en la recogida», dice otro de los progenitores.

A falta de conocer si hubo causas externas que motivaron el fatal despiste de este padre, el suceso abre un debate a varios niveles. Como explica José Cabrera, psiquiatra forense, «analizar este despiste es analizarnos a cada uno de nosotros. Todos podemos ser este padre. Los que tenemos hijos sabemos que basta un segundo para que bajemos la guardia». Así, hay que tener en cuenta los «ritmos de vida que llevamos hoy, que nos cansan, nos estresan y hacen que reduzcamos nuestro nivel de alerta y que, quizá, no sean compatibles con los cuidados que proporcionábamos antes a nuestra familia. Tener un niño es una profesión de 24 horas». Por último, una reflexión sobre la cantidad de tiempo que pasamos en el coche. «Se ha convertido en la prolongación de nuestra casa. Y cuando dejas a tu hijo dentro, tienes la sensación de que está seguro».

Un sistema antiolvido para los coches

En menos de un cuarto de hora, la temperatura en el interior de un coche puede subir entre 10 y 15 grados. Por eso, ya se han ideado sistemas para que situaciones como la acontecida en Sanchinarro no ocurran. Algunas de las sillitas más modernas los incorporan. El sensor emite una alarma si se cierra la puerta mientras el menor sigue sentado.