El adiós de Lissavetzky dinamita el PSOE

Los concejales del Grupo Municipal ya se prepararan para la «limpia» tras el relevo, que lidera Antonio Miguel Carmona

El polémico «rodillo» que llevó a cabo Tomás Gómez en las listas electorales para la Comunidad de Madrid en 2011, cuando barrió a prácticamente todos los partidarios de su rival en las primarias, Trinidad Jiménez, se va a quedar en anécdota al lado del que se espera en el Ayuntamiento de Madrid. Con la retirada de Jaime Lissavetzky de la lista de aspirantes a las primarias socialistas para la Alcaldía de la capital, todos dan por hecho que el diputado regional, Antonio Miguel Carmona, será el candidato estrella, ya que, además, cuenta con el apoyo de Ferraz y de Callao.

Esta circunstancia, inédita en los últimos años del convulso Partido Socialista de Madrid (PSM), daría a Carmona carta blanca para hacer y deshacer en el equipo que quiere para el Ayuntamiento madrileño. A esto se añade que el diputado regional no sólo proviene de un entorno bastante ajeno a los avatares municipales –la Asamblea de Madrid– sino que, además, lleva muchos años en política y todos presumen que ya tiene colaboradores veteranos en su entorno.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, anunció ayer que no se presentará a las primarias de su partido para repetir como cabeza de lista a la Alcaldía de la capital. Pese a que en numerosas ocasiones el que fuese Secretario de Estado para el Deporte en los gobiernos de José Luis Rodríguez-Zapatero había afirmado su intención de ser candidato de nuevo al consistorio –la última vez hace apenas una semana–, finalmente, por «razones multifactoriales», ha decidido retirarse de la carrera electoral. Lissavetzky explicó que aunque tenía «muy garantizados» el 20 por ciento de avales impuestos el pasado domingo por el Comité Regional para poder presentarse a las primarias, la falta de apoyo de la dirección del Partido Socialista de Madrid (PSM) ha precipitado su decisión.

«Creo que lo mejor para mi partido es dar un paso a un lado y permitir la renovación», señaló ayer el portavoz municipal, de forma muy similar a lo que dijo hace apenas una semana la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, al anunciar que no repetirá en las listas municipales. Al igual que hizo la primera edil, Lissavetzky afirmó que su compromiso con los ciudadanos llegará hasta el final. «Mi tiempo municipal ha pasado. Me seguirán viendo porque los socialistas nos caracterizamos por cumplir nuestro compromiso y trabajaremos tanto o más como hasta ahora», afirmó.

El ex secretario de Estado para el Deporte ha sido el primer cabeza de lista del PSOE de las últimas tres elecciones municipales que ha mantenido su puesto durante toda la legislatura, ya que en 2003, Trinidad Jiménez dejó su cargo para ser secretaria de Estado y luego ministra con José Luis Rodríguez Zapatero y Miguel Sebastián ni siquiera llegó a tomar posesión de su acta de concejal, dejando a David Lucas –actual portavoz socialista en el Ayuntamiento de Móstoles– al frente de la oposición en el consistorio madrileño.

Desde que el pasado mes de mayo su amigo y principal aval dentro del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, decidiese dejar la dirección del PSOE tras la debacle socialista en las elecciones europeas, Lissavetzky está en tela de juicio. Se quedó sin apoyos en Ferraz y en el PSM, que lidera por Tomás Gómez, con el que ya protagonizó un agrio enfrentamiento a la hora de hacer las listas para los comicios de 2011, debido a que Lissavetzky era el candidato de la dirección nacional. De hecho, el respaldo de mútuo de Gómez a Sánchez este verano sólo ha apuntalado la candidatura del líder del PSM a las elecciones autonómicas; también el desembarco municipal que prepara el diputado regional y compañero en «tándem» de Gómez, Antonio Miguel Carmona.

Con Tomás Gómez como candidato a la Asamblea de Madrid, Carmona no podría recurrir a sus compañeros del parlamento para formar su equipo en el Ayuntamiento. Sin embargo, los concejales de Lissavetzky no confían en mantenerse en el consistorio bajo su mando. Salvo algunos históricos municipales, como Pedro Zerolo, o los declarados tomasistas como Carmen Sánchez-Carazo y Noelia Martínez, todos los concejales socialistas notaban ayer cómo les temblaba el asiento, empezando por Marcos Sanz, que ha acompañado a Lissavetzky durante gran parte de su carrera política. Con una excepción: la número dos de la lista, Ruth Porta, que ya renunció hace más de un año y medio a la dedicación exclusiva para regresar como interventora en el Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón.

A pesar de que el entorno de Lissavetzky no dudaba ayer de que sólo con su adiós tienen ya un pie dentro y otro fuera del Ayuntamiento, ayer intentaban quemar sus últimos cartuchos al defender que la salida de su líder tenía como objetivo «evitar enfrentamientos» dentro del partido que provocasen la «división de la militancia». No ocultaban que Ferraz «no ha tenido ni un gesto de apoyo» con Lissavetzky y adevertían de que esto podría hacerse extensible a Carmona, que aún no ha presentado su candidatura. El último rumor que lanzaron: el ex ministro Ángel Gabilondo.