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El misterioso caso de la descuartizada de Usera

El autor dejó el cadáver dentro de una maleta y prendió fuego al lugar con la intención de hacerlo desaparecer. La Policía aún no ha logrado identificar a la mujer.

  • El cadáver fue encontrado en el edificio de amplia cristalera negra que aparece en la imagen y que su propietario había ido alquilando a varios inquilinos para distintos menesteres
    El cadáver fue encontrado en el edificio de amplia cristalera negra que aparece en la imagen y que su propietario había ido alquilando a varios inquilinos para distintos menesteres

Tiempo de lectura 4 min.

01 de octubre de 2018. 10:10h

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Laura L. Álvarez Madrid. 1/10/2018

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El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Madrid trata de esclarecer un macabro crimen cometido en la capital hace casi dos meses. Se trata de los restos de una mujer que fue asesinada y cuyo cadáver fue descuartizado para, posteriormente, prenderle fuego. Ocurrió a mediados del mes de agosto en el distrito de Usera. El olor a quemado sorprendió a los vecinos de los edificios de al lado y llamaron inmediatamente a los bomberos. Los profesionales apenas tardaron unos minutos en extinguir las llamas porque se trataba de un incendio mínimo y se retiraron enseguida, pero cuando llegaron los efectivos de la Policía Nacional se dieron cuenta de que no había sido un fuego accidental, sino que habían tratado de hacer desaparecer un cadáver. En una maleta, y cubierto de un producto que habían echado –bien para tratar de descomponer el cuerpo o a modo de acelerante para que ardiera sin problemas y lo antes posible–, encontraron los trozos de un cadáver que pertenece a una mujer. Fuentes policiales explicaron a este periódico que las tareas de identificación están resultando muy complicadas, dado el estado en el que se encontraba, y por el momento ha sido imposible su identificación pero sí han podido determinar que se trata de una mujer. Aunque la investigación del suceso no está resultando sencilla, las mismas fuentes aseguran que la detención de los sospechosos no estaría muy lejos.

El lugar donde se encontró el cadáver descuartizado es un edificio estrecho de dos plantas con apariencia de estar abandonado y de cristalera negra.

Su propietario es un hombre muy mayor que no se encuentra en plenas facultades y que lo había ido alquilando a varios inquilinos a lo largo de los últimos meses para distintos menesteres. Tiene entrada por dos calles (la trasera es peatonal) y, según los vecinos, los últimos inquilinos entraban y salían por la puerta de atrás. Se trata de un grupo de, al menos, cuatro personas de origen extranjero. Las mismas fuentes sostienen que, uno de ellos se encontraba en paradero desconocido hace unas semanas pero quizás los investigadores ya habrían dado con él. No obstante, todavía no se habría tomado declaración a nadie, según fuentes cercanas a la investigación. Además, las pesquisas policiales abarcarían no sólo a los últimos inquilinos sino a todos los que, por distintos motivos, habrían podido tener acceso al lugar.

Los agentes trataron de averiguar si alguna cámara de videovigilancia hubiera podido captar la escena de alguien saliendo del lugar las horas previas al incendio e incluso preguntaron a un comercio regentado por chinos si su cámara funcionaba, pero no era el caso. No obstante, el trabajador de una finca colindante sí habría podido ver a gente saliendo del lugar poco antes de que comenzaran las llamas. La investigación policial, por tanto, sigue su curso.

En una picadora

El último caso parecido que se recuerda en Madrid nos lleva a Majadahonda, cuando en 2015 un hombre con graves problemas mentales llamado Bruno descuartizó y metió en una picadora industrial a su última inquilina. El año pasado ocurrió otro caso en Rivas. La Guardia Civil detuvo a cuatro personas por haber matado, descuartizado, quemado y hasta tamizado a un joven de 28 años con una vida un tanto desestructurada.

En Madrid capital hay que remontarse hasta 2012 para encontrar un caso similar. El grupo sexto de Homicidios resolvió con bastante celeridad el crimen de una mujer hallada descuartizada en su casa de Sanchinarro. Se llamaba Tamila, tenía 46 años y fue su compañera de piso, Irma, la autora de los hechos. Ambas eran de Georgia y tras una pelea por motivos económicos (Irma debía dinero a Tamila), la primera decidió matar a la segunda. Luego metió el cuerpo debajo de la cama en una bolsa de plástico. Dos días después su marido y su hija se fueron de la casa para pasar el día fuera y aprovechó para deshacerse del cadáver. Como no podía con el cuerpo, lo troceó en dos con un cuchillo de cocina y lo bajó a la calle. Por la noche, unos empleados de los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid hallaron a menos de un kilómetro del lugar otra bolsa con restos orgánicos de la víctima. Dos días después encontraron el tronco, las extremidades superiores y la cabeza de Tamila en el vertedero de Valdemingómez.

RECTIFICACIÓN

En relación con la noticia publicada el pasado 1 de octubre de 2018, bajo el título “El misterioso caso de la descuartizada de Usera”, y atendiendo a la solicitud de rectificación del aludido como propietario del inmueble en donde aparecieron los restos de una mujer descuartizada, se aclara que no es cierto que el dueño del local no se encuentre en plenas facultades, ni que haya alquilado el edificio a varios inquilinos a lo largo de los últimos meses.

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