Política

Elecciones municipales

El PP «pesca» en Cs y Vox y es el único que sortea la abstención

Solo Díaz Ayuso consiguió crecer en papeletas, casi 15.000, y movilizar a sus votantes.

El PP «pesca» en Cs y Vox y es el único que sortea la abstención
El PP «pesca» en Cs y Vox y es el único que sortea la abstenciónlarazon

Solo Díaz Ayuso consiguió crecer en papeletas, casi 15.000, y movilizar a sus votantes.

Las cuatro elecciones celebradas en poco más de 30 días posibilitan una imagen privilegiada del comportamiento de los electores madrileños en el último mes. Si comparamos los resultados de los comicios autonómicos de este domingo con los de los generales del 28 de abril, hay un partido que ha salido beneficiado por encima del resto: el PP liderado por Isabel Díaz Ayuso. De las seis formaciones que se presentaban en la Asamblea fue la única que consiguió crecer en votos, pasando de 699.900 a más de 714.000. Casi 15.000 papeletas.

Esos apoyos han sido arañados a Cs y Vox. Más a los segundos que a los primeros. El partido comandado en Madrid por Ignacio Aguado se dejó más de 160.000 papeletas en comparación con el 28-A, donde llegó a adelantar a los populares por cerca de 90.000 votos. Mientras, la formación de Rocío Monasterio perdió alrededor de 235.000 adhesiones respecto a las pasadas generales, cuando sumó 520.417.

Sin embargo, la enorme pérdida de votos de Cs y Vox no basta para explicar cómo el PP consiguió frenar el golpe en la Comunidad. El segundo motivo es la abstención: en las autonómicas fue de un 34,31%, bastante más alta que en las generales, que fue del 20,25%. Es decir, 14 puntos más. Así, del escrutinio del domingo se deduce no sólo que los populares «rascaron» en sus rivales directos, sino que consiguieron movilizar a sus votantes fieles, que optaron en menor medida por quedarse en casa.

El PSOE no se movilizó

De hecho, fue esta abstención la que le acabó pasando factura al PSOE de Ángel Gabilondo. Los socialistas perdieron en torno a 144.000 votos: un 14% en comparación a hace un mes.

Además, tampoco supieron –o pudieron– rentabilizar la fragmentación de la izquierda en la Comunidad. Hay que recordar que Podemos, en las elecciones generales, donde se presentó con IU y Equo, logró 610.000 votos. El pasado domingo, concurrieron dos formaciones independientes: el Unidas Podemos afín a Pablo Iglesias y liderado por Isa Serra, que sacó 179.046, y el Más Madrid comandado por el «rebelde» Íñigo Errejón, que logró 471.538 papeletas. La suma de ambos supuso unos 650.000 votos. Una diferencia favorable de 40.000 que habrían sido «arrebatados» a Gabilondo por parte de los partidos a la izquierda del PSOE. De ahí que no haya obtenido nuevos escaños con respecto a 2015, pese a ser el partido más votado en la Comunidad, algo que no ocurría desde hace 32 años: en 1987, con Joaquín Leguina al frente.

La principal conclusión es que si los votantes del PSOE se hubieran movilizado de igual manera que lo hicieron el 28-A, el panorama hoy podría haber sido muy distinto, con una situación de empate y un Ángel Gabilondo abierto a pactar con Más Madrid y Podemos en busca de una cómoda mayoría que le permitiera gobernar en Sol. Con todo, también hay que recordar que si los votantes de Cs y Vox hubieran acudido este pasado domingo a las urnas de idéntica forma que hace un mes, la diferencia entre los bloques de izquierda y de derecha habría sido mucho mayor que esos cuatro escaños que, finalmente, posibilitarán que Díaz Ayuso presida el Gobierno regional.

Del mismo modo, el «pinchazo» del PSOE ha provocado que la fragmentación de la izquierda no se haya traducido en mayor número de votos. Más bien todo lo contrario. Y sale especialmente «tocado» el experimento de Pablo Iglesias de no presentarse en confluencia con el partido de Errejón y conservar su marca en la Comunidad. Si había un pulso entre ellos en Madrid, las cifras revelan que el candidato de Más Madrid salió claramente vencedor, con más de 292.000 votos a su favor.