Madrid

El Teatro Real cae rendido ante la fusión del “Dance” y la sinfónica clásica

Una mezcla vehemente de "Dance"y orquesta propuesto por MAESTRO erizó los sentidos del público madrileño en el Teatro Real

Una mezcla vehemente de "Dance"y orquesta propuesto por MAESTRO dejó rendido al público madrileño en el Teatro Real, quienes por primera vez le abrieron las puertas al electro.

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Dance y música sinfónica ¿A quién se le ha ocurrido esto? ¿Qué Dj osa en pisar el Teatro Real? ¿Qué director se atreve a enfrentarse a una mesa de mezcla? Los responsables de tal vehemente fusión son Flaix Studio, bajo la dirección artística de Xavier Escolano y la propuesta de MAESTRO powered by Audi e-tron.

Estos atrevidos artistas se pusieron un exigente reto ya que no solo se enfrentaron a los refinados oídos de los amantes de la música sinfónica, sino también ante la rigurosa crítica de los fieles fanáticos del dance y el electro clásico.

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Una combinación con mucha expectativa inauguró el otoño en el Teatro Real de Madrid este lunes por la noche, una intro sinfónico de película y efectos 3D adaptados anticiparon un gran espectáculo. A indicación del director de la orquesta, Marc Timón, más de 60 artistas encendieron la gala con “One” el tema más famoso de Swedish House Mafia.

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Sin hacerse esperar, la voz de Chipper Cook invadía rápidamente la pasarela del Real y a su paso no había quien se quedase sentado. Antes de que el público se transportase totalmente a un festival de electro, el gran saxofonista, Llibert Fortuny, llevó de nuevo a los espectadores al clasicismo habitual del teatro y minutos más tarde el propio director interpretaría un conmovedor homenaje en piano al desaparecido Avicci.

Tan solo unos minutos, llegaron los clásicos contemporáneos como “Good Feeling”, “Don’t you worry child” y “Titanium”; si con estos temas se levantó el Real, la presencia exclusiva de Kate Ryan lo sacudió. La artista belga fue sin duda el pico más alto del show porque no hubo ni una sola alma que permaneciese en las butacas cuando cantó en vivo los clásicos “Désenchantée” y “Toca’s Miracle”.

Finalmente, al ritmo de los tambores, las zapatillas y tacones se iniciaron la fiesta dentro del Teatro. Con un “Flying Free” de fondo, los asistentes no se querían ir sin recibir un poco más. Fue un viaje en el tiempo del “dance” y electro actual a los 90’s en el que músicos y asistentes vibraron sus emociones al límite. El Teatro Real recibió esa noche una innovadora propuesta que sin duda quiere volver a ver.