Flores se presenta como víctima: «Sólo me guía colaborar con la Justicia»

Arremete contra el juez y los abogados de las niñas por sus «intereses espurios» y por «interpretar un guión mediático»

El juez ordenó el arresto de Flores el  27 de diciembre.  Al día siguiente, el promotor de la fiesta salió de la cárcel tras pagar 200.000 euros
El juez ordenó el arresto de Flores el 27 de diciembre. Al día siguiente, el promotor de la fiesta salió de la cárcel tras pagar 200.000 euros

Madrid- «Intereses espurios que han encontrado sorprendente fermento en el seno de la instrucción judicial asediada por tanta singularidad fenomenológica extraprocesal», el «falaz riesgo de fuga que se había agitado», «sobrevenido "vedetismo jurídico, consistente en causar la inexistente alarma», un auto judicial «irrazonable, erróneo y arbitrario», o que su ánimo siempre ha estado guiado «por el ánimo de colaborar activamente en la investigación, al tiempo que ejerce legítimamente su defensa». Éstos son algunos de los argumentos esgrimidos por el abogado de Miguel Ángel Flores, principal imputado en la causa del Madrid Arena, contra el auto del juez Eduardo López-Palop por el que, tras haber ordenado su detención, acordaba su libertad bajo fianza de 200.000 euros, retirada del pasaporte y dos presentaciones mensuales.

En el escrito de la defensa, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, se parte del auto dictado el 27 de diciembre del pasado año, en el que ordenaba la detención de Flores lesionó los derechos a la defensa, presunción de inocencia, libertad y tutela judicial efectiva. En cuanto a la decisión de imponerle el día siguiente las medidas cautelares citadas, se esgrime que los argumentos reflejados en cuanto al riesgo de fuga no son más que «vaguedades o obstracciones. Y lo son porque, inevitablemente, no han podido tomar aliento en la maltrecha gavilla de recortes de prensa que algunas acusaciones hicieron ondear en su intervención» en la «vistilla» que se celebró declarar de Flores .

En esa línea, la defensa arremete contra una decisión del juez que considera que no existe la más mínima motivación respecto al esgrimido riesgo de fuga, sino que, por el contrario, se trata de «alusiones genéricas» que no justifican un cambio respecto a la situación en la que se encontraba hasta entonces su cliente –libertad provisional sin fianza y con dos presentaciones mensuales en el juzgado–.

Así, define el auto del juez Palop como «irrazonable, erróneo y arbitrario, lo que determina, además de su inconsistencia, su nulidad radical». Pero, además, la defensa esgrime que el principal imputado por las cinco muertes en la fiesta de Halloween, la madrugada del pasado 1 de noviembre, siempre ha tenido una disposición a colaborar con la Justicia y nunca ha faltado a una de las comparecencias a las que está obligado.

En cuanto a la probabilidad de que pudiese huir de España por la gran estructura económica de la que dispone fuera del territorio nacional, su abogado niega ese extremo y, por contra, afirma que esos intereses económicos fuera de España son «exiguos».

Por todo ello, concluye que no hay ningún temor de que pueda evadir la acción de la Justicia: «A estas alturas, nadie puede dudar de que mi defendido va a tratar de evadirse, cuando se prodigan imputaciones de toda naturaleza, y se atribuyen a otros supuestos en la causa supuestas conductas de ausencia de licencia de funcionamiento, de inexistencia de aforo legal, de ausencia de plan de autoprotección del edificio, de insuficiencia de vías de evacuación...».

«Guión mediático»

Junto a lo anterior, utiliza el argumento del arraigo que tiene en Madrid y de cómo, desde que está implicado en este proceso, tiene hasta más «raíces» en España. Lo explica de forma muy taxativa: «Se puede afirmar que no sólo tiene arraigo en Madrid (personal, familiar, profesional, amistoso, empresarial, institucional), sino que, tras el curso de la investigación, cada vez tiene más raíces, más arraigo también en el proceso, más razones para defenderse y mostrar las fisuras de las imputaciones y el rumbo desacertado de ciertas líneas de investigación».

Pero la defensa no sólo critica determinadas actuaciones del juez, sino que sus dardos apuntan igualmente a las acusaciones particulares por la «premura y escenificación de su petición» respecto a la detención y posterior adopción de medidas contra Flores. Algunas de ellas, afirma al respecto, «han empezado a ser intérpretes de un guión mediático escrito desde fuera del proceso, de tal forma que en el juzgado pudieran querer depositarse los deslumbramientos de una suerte de plató».