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El alumno perfecto de Leganés

Jaime Redondo ha obtenido la máxima nota en Selectividad: un 14 sobre 14. A los 13 años ya había escrito un libro, practica varios deportes y colabora con su parroquia

  • Jaime Redondo está disfrutando de su viaje de fin de curso junto a sus compañeros en un crucero por el Mediterráneo
    Jaime Redondo está disfrutando de su viaje de fin de curso junto a sus compañeros en un crucero por el Mediterráneo
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de junio de 2016. 02:47h

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Madrid. 17/6/2016

Hay momentos en la vida en los que uno se siente más adulto que nunca y, sin duda, afrontar la temida Prueba de Acceso a la Universidad es uno de ellos. No se trata de una cuestión de edad, sino de responsabilidad ante el futuro, y la PAU constituye el final de una etapa y el principio de otra en la carrera hacia la madurez profesional. Claro que siempre los hay que cogen velocidad mucho antes, como Jaime Redondo Yuste, estudiante del IES Arquitecto Peridis de Leganés, el que ha sacado la mejor y máxima nota en esta prueba: un 14 sobre 14.

En realidad, a su entorno no le ha debido de extrañar el gran logro, porque las capacidades de este chico comenzaron a despuntar hace años: cuando sólo tenía 13, publicó su primera novela, «Akari Kento: los hermanos de los elementos», ambientada en el Japón del siglo XV; cuando cursaba 3º de la ESO, dada su excelencia académica, fue adelantado de curso; y ahora, con un expediente brillante bajo el brazo –su nota media del Bachillerato también ha sido la máxima–, ha sido reconocido como uno de los 50 mejores preuniversitarios de España por el programa Becas Europa, promovido por el Banco Santander y la Universidad Francisco de Vitoria.

Así, según ha explicado su padre, Mario Redondo, a Jaime le aguarda un largo e intenso verano, pues hoy mismo llega de un crucero que ha realizado por el Mediterráneo como viaje de fin de curso con sus compañeros y, dentro de unos días, gracias a su beca, hará un recorrido de tres semanas de duración por las principales universidades europeas como premio a su talento. Y después, por si fuera poco, participará como representante de España en la Olimpiada Internacional de Química en Georgia y en la Olimpiada Iberoamericana de Física en Uruguay.

Jaime Redondo habla inglés, francés y alemán, ha competido en natación y ahora juega al baloncesto, toca el piano y, aunque parezca increíble, le sobra tiempo para ayudar en su parroquia.

Su padre asegura: «siempre ha tenido una madurez fuera de lo normal y con la nota que ha obtenido tiene las puertas abiertas para estudiar el Doble Grado en Física y Matemáticas de la Universidad Complutense», la carrera que deseaba y en la que, el curso pasado, se exigía la máxima calificación de toda la oferta académica existente: 13,45 sobre 14. «Le atrae mucho la investigación y, especialmente, todo lo relacionado con la nanotecnología, pero tengo claro que también estudiará Historia, que es otra carrera que le gusta mucho», dice Mario. Pero, si hay algo que resalta el orgulloso padre de su hijo, son sus valores, pues dice de él que es un chico «muy polifacético, participativo, nada vanidoso, que siempre ha tratado de ayudar a sus compañeros y muy trabajador». Y sigue: «No le importa echar las horas que sean necesarias para el estudio, y yo creo que el trabajo diario es la clave para poder obtener los resultados que ha logrado». Mario Redondo dice de Jaime que, además de «estudioso y listo», es una persona con «un interés máximo por aprender, da igual del tema que sea». Y concluye: «En casa se lee mucho y nos gusta informarnos de todo, y eso para él –como para su hermano, que también sacó unas excelentes notas– es muy importante».

Está claro que las notas al final son sólo números, y por eso, lo verdaderamente meritorio de este estudiante son sus ganas de comerse el mundo y su esfuerzo por mantener en su vida adulta el ímpetu propio de la juventud. Y así, seguro que le espera el mejor de los futuros.

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