Música

Las «directioners» toman Carabanchel

Los británicos One Direction debutan en la capital con entradas agotadas desde el día que salieron a la venta

Los británicos One Direction debutan en la capital con entradas agotadas desde el día que salieron a la venta

España, Francia, Italia, Estonia, Rusia, Reino Unido... No es Eurovisión pero lo parece, aunque ya sabemos el ganador: One Direction, un grupo de muchachos que lograron ayer cortar varias calles de Carabanchel –haciendo el pleno ente los camiones kilométricos de los artistas y los coches de policía– y que, de improviso, hicieron que un barrio de Madrid se convirtiese por unas horas en un reducto polígrota, de tantos idiomas distintos que se hablaban y tantas comidas a pie de pavimento con las que se provisionaban, mientras un devoto progenitor italiano comentaba que las entradas en su país iban de 240 y subiendo «hasta tres mil euros por lo que era más rentable venir a Madrid».

Nueve de la mañana: una cola de un kilómetro y medio, desde Oporto a Vista Alegre, ayer más alegre que nunca. Con las pestañas puestas, aparte de las maletas, y una mochila digna del Camino de Santiago, adolescentes con un subidón de hormonas que sólo beben agua están desayunando mientras los bares del barrio hacen desde hace días acopio de papel higiénico –nada que ver con la propaganda venezolana, menos mal– porque las vejigas no entienden de ni de grupos de música ni de emociones. La planificación de estas chicas, muchas de ellas menores, es digna de un máster de estrategia empresarial: mientras unas 3.000 esperan en la calle cortada para el tráfico desde las diez hasta la entrada de estos barbilampiños, tienen a sus madres, como me dice una de ellas, «haciendo el trabajo sucio», que no es otro que apostarse, cual corralito, en un sitio vallado para hacer cola y no perder su sitio.

Muchas, la mayoría, han confiando en One Direction una inversión. Venidas desde Valencia, Sevilla, Galicia y Menorca, se han echado la manta a la cabeza y se han gastado casi 400 euros para ver a estos chicos. Por echar cuentas en estos tiempos tan críticos económicamente: 72 euros por la entrada, más el viaje y el hostal u hotel, según la voluntad de cada una y, sobre todo, la de sus padres. Cien euros por cabeza, en resumen. «Vale la pena, no sé toda la vida de One Direction en verso, hablemos claro, pero en estos días con la mochila, si no cuentas todo lo que han hecho o dan dejado de hacer parecemos seguidoras de segunda, pero los adoro y punto», dice una adolescente residente en Madrid y sin complejos que percibe un mal rollito que se está generando. A esta chica, menor, la acompañaba su madre con la mirada arrobada, la cual hizo panda con otras progenitoras venidas de Menorca, Huelva, Zaragoza, Granada, y suma y sigue para hacer el cuento corto, que no se las vieron en otra igual, preguntando a la gente de la organización por dónde entraban sus chicas y si no había peligro dentro. Pues no, el único riesgo eran las necesidades del cuerpo, que solucionaron los bares de la zona y en el Hipercor aledaño, que les ha prestado los baños «todo a cero». «Son encantadores, pero cuando cerraban...». Eso es otra historia y demasiado escatológica.

Este testimonio nada baladí pierde puntos cuando ves en los bares a padres venidos de Nápoles, Roma, Nantes o Tallín que piden café expresos en un bar de chinos que aún cuando les dices «Nestea» te ponen un té, mientras otros se están frotando las manos por una recaudación que ha subido un 25 por ciento. Carabanchel se arreboló ayer para mal, los residentes apenas pudieron aparcar, eso sí, con la compensación de oír a One Direction, y los bares aún están frotándose las manos. Y la reventa... que me ofreció ayer una entrada por mil euros. Pues va a ser que no.

Una «boyband» con tienda propia en Chamberí

La fiebre por estos chicos británicos es tal que hasta cuentan con una tienda que comercializa exclusivamente sus productos. Abrió sus puertas el pasado 18 de mayo en el barrio de Chamberí y echará el cierre el próximo 2 de junio. Dado lo efímero de su existencia, las colas kilométricas para conseguir productos exclusivos de la «boyband» estaban garantizadas. Con una superficie de 230 metros cuadrados, 1D WORLD Madrid –1D por lo de «One Direction»–, que es como se llama el local, prometía ser el mayor punto de reunión para todos los fans de la banda y así ha sido durante estos días. Pero además de camisetas, calendarios, gorras o póster a tamaño real de los chicos, los fans podrán disfrutar de actividades, concursos, sorteos y todo el «merchandising» imaginable que los seguidores de Louis, Niall, Liam, Zayn y Harry pueden desear. Todo un caramelo para las fans... y para quienes tuvieron la visión de negocio.