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Las minihuertas vuelven al Palacio

El Ayuntamiento de Boadilla ya tiene listo su anteproyecto para las zonas de cultivo del Palacio del Infante Don Luis: legumbres y hortalizas que cultivarán los vecinos convivirán con plantas aromáticas y áreas de esparcimiento

  • El «boceto» se basa en la propuesta de restauración que realizó en 2001 la arquitecta y paisajista toscana Lucía Serredi, quien, además, es vecina de la localidad
    El «boceto» se basa en la propuesta de restauración que realizó en 2001 la arquitecta y paisajista toscana Lucía Serredi, quien, además, es vecina de la localidad
  • Las minihuertas vuelven al Palacio

Tiempo de lectura 4 min.

24 de abril de 2016. 02:30h

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Paula Poveda Madrid. 24/4/2016

Entre las actuaciones de obra nueva contempladas en el anteproyecto están, por ejemplo, la construcción de emparrados de hierro para dar sombra del estilo de los existentes en el Jardín Botánico de Madrid que contienen distintas variedades.

Los caminos emparrados contarán con una pérgola central, más ancha, que podría llevar rosal de Banksia alba –introducido en Europa en la época de construcción del Palacio del Infante Don Luis y que no tiene espinas, cuestión determinante para un espacio que tendrá uso público–. El resto de sombras del nuevo jardín las proporcionarán árboles frutales que, en algunos espacios, podrían podarse para otorgarles un efecto bóveda o túnel, según el informe de los paisajistas.

La huerta, en sí misma, merece un capítulo aparte. Dividida en cuadros, su diseño se dirigirá a funciones didácticas con el fin de que sirvan de muestra sobre el funcionamiento de los cultivos ecológicos y sostenibles. En todo el conjunto se buscará la estética, también a la hora de repartir las distintas siembras. Por eso, en el proyecto planteado por los paisajistas, y que podría ponerse en marcha en un plazo aproximado de seis meses a un año –según los cálculos «con todas las cautelas» del alcalde de Boadilla–, lavandas, rosales, flores para cortar, plantas medicinales y aromáticas se mezclan en un ajedrez de 32 cuadrados con grosellas, alfalfa, centeno, avena, girasoles, tréboles, hilazas, legumbres, vides y mini huertas de hortalizas. Cada uno de ellos dedicado a uno de estos cultivos aunque, según el plan, algunos podrán mezclarse con otros similares.

Con un ojo puesto en la economía (los gestores del palacio no quieren que el presupuesto de mantenimiento del edificio se dispare), el anteproyecto contempla también dejar algunos de los cuadros a praderas naturales «que, con mezclas de semillas, aportarían un toque de rusticidad al tiempo que incrementarían la dimensión ecológica y ornamental de la huerta».

«La idea es que las huertas, además de que visualmente estén bien, también cumplan con el proyecto del Palacio en el siglo XVIII pero con la condición de que tengan un uso cultural para los vecinos», añadió González Terol. Un plan, el de los «huertos urbanos», que ya recoge el anteproyecto en el cual se concreta que «se impone adoptar para algunos cuadros el sistema de concesión administrativa conocido como de minihuerta, por el cual el ayuntamiento cede pequeñas parcelas a ciertas categorías de ciudadanos con un objetivo no económico, sino social». Para los vecinos también se construirán nuevas infraestructuras en las huertas del Palacio del Infante Don Luis como un nuevo canal de riego o pabellones auxiliares destinados a diversos servicios relacionados con la funcionamiento de la huerta y que estarán próximos a la tapia sur y estarán rodeados de vegetación.

La tapia, portalones y el muro divisorio de la actual huerta también será objeto de restauración. La primera, «en buen estado», según el informe de los paisajistas, precisará una rehabilitación puntual y convencional. Los portalones, por su parte, se tratarán con revoco. Lo ideal en el caso de estos elementos sería volver al cerramiento de madera, si bien Serredi insta a que se reproduzcan en madera siguiendo modelos originales y añadiendo «bien visible» la fecha de la copia para no inducir a error.

El caso del muro divisorio es más complejo, típico de la arquitectura cortesana de los siglos XVII y XVII, se propondrán tres fórmulas para su rehabilitación: revestimiento con ladrillo visto, revestimiento del frente con ladrillo fingido o, la alternativa más económica, revoco con una tonalidad uniforme tipo ladrillo de la misma tonalidad cromática que el resto del muro.

La terraza superior, ya lista

En diciembre de 2013, el Ayuntamiento de Boadilla lanzó la primera fase de un proyecto que busca recuperar el esplendor exterior de esta joya arquitectónica. Entonces, comenzó echó a andar la restauración de los jardines. El presupuesto de la licitación ascendió hasta los 1,7 millones, con el objeto de que renovar la terraza superior, inmediata al palacio, en la que se integran tanto el área central del jardín como los pequeños pabellones laterales que se inician en cada uno de los portones. Tras ejecutarse, cipreses toscanos, tilos de Holanda, sóforas, perales de flor, moreras sin fruto, bojes y lilos son algunas de las especies que darán forma al jardín, además de seis tipos de trepadoras y cerca de 3.000 plantas tapizantes. Todo, también con la firma de la paisajista Lucía Serredi.

La guinda de la restauración

Si Goya o Boccherini volvieran hoy en día a la residencia en Boadilla del Monte del Infante Don Luis podrían reconocer parte de aquel fastuoso palacio que conocieron hace siglos. Durante la pasada legislatura se restauraron sus fachadas, portones laterales de acceso al jardín así como la propia zona verde. En el interior del palacio el vestíbulo principal, la sala de música y la capilla también serían ya, tras su renovación, del gusto del pintor de las majas. La guinda de la rehabilitación de este edificio serán sus huertas, unos trabajos que comenzarán, si todo sale según lo previsto, a lo largo de año que viene y que devolverán a la vida a este palacio que fue declarado Monumento Nacional en 1974.

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