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Lenny Kravitz, sexy rock

El guitarrista estadounidense deja extasiada a su audiencia madrileña

  • El estadounidense Lenny Kravitz, anoche en su concierto de Madrid / Rubén Mondelo
    El estadounidense Lenny Kravitz, anoche en su concierto de Madrid / Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 2 min.

05 de julio de 2018. 08:21h

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Ulises Fuente 5/7/2018

A estas alturas de su ya longeva carrera y tras cuatro años sin publicar disco, pocos iban anoche al antiguo Palacio de los Deportes a sorprenderse con Lenny Kravitz. Si acaso, a asombrarse con sus 54 años difíciles de creer y sus intactas armas de seducción escénica. Y es que Kravitz sigue siendo un mesías de la testosterona y un predicador del rock falocéntrico, como demostró desde el primer acorde de la muy varonil «Fly Away» subido, cual esfinge, en el pódium del escenario. Y si tiró de «playback», que es bien posible como hizo Shakira el día anterior, disimuló algo mejor.

Se presentó en el escenario sobrado de la autoestima de quien viste un chaleco de cuero sin nada debajo. Pero no había impostura, sino apuesta por el gran rock de «Dig In», «Bring It On» y «American Woman», en una gira para la que Kravitz ha excluido las pantallas gigantes, proclamando que el sonido, y no su imagen, es lo importante. Y eso que Lenny se ha cuidado mucho de mantener esa imagen de masculinidad de toda la vida del rock. Rechaza la ropa interior y rinde culto al vaquero ajustado y las botas de cowboy con tacón. Tenemos constancia de lo segundo. El neoyorquino, hijo de judío y de bahameña, ha quedado como un eslabón perdido del rock, el del solista mojabragas que además escribe muy buenas canciones. Y qué buenas son «It Ain’t Over ‘Till It’s Over» y «Allways On The Run».

Sin embargo, también tiene el otro lado: en 2008, proclamó que estaba cumpliendo tres años de abstinencia sexual hasta encontrar a la «mujer apropiada». Evidentemente, solo consiguió acrecentar el sex appeal para la mitad de la población y la carcajada de incredulidad de la otra mitad. Vitoria total. Pero ese es un gesto muy propio del neoyorquino, que, cuando quiere, se viste de apóstol de la paz y el amor fraterno. «Cada día es una bendición. Esa es la belleza», proclamó sobre el escenario.

Parte de ese mensaje está en «Get Up, Stand Up», que interpreta cada noche en esta gira. Kravitz ha aprendido a huir de su imagen y la apuesta anoche le salió redonda. Sin pantallas, sin quitarse las gafas de sol, se encomendó a Hendrix y Prince y no solo a sus caras bonitas sino a su estilo, puro sexy rock. Como parte de la traca final, Leny dio una vuelta completa al ruedo de la pista, mezclándose con sus fans a pie de calle enmedio de una larga improvisación de la banda. Para el final quedaba «Let Love Rule» y «Are You Gonna Go My Way» pero las rodillas temblaban un poco. Y la líbido estaba por las nubes.

No sólo discos

Tras vender más de 38 millones de álbumes, la ambición creativa de Lenny Kravitz le llevó a ser actor: apareció en la película «Precious», en «Los Juegos del Hambre» y «Catching Fire», así como en «El Mayordomo» de Lee Daniels, con Forest Whitaker.

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