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Lorena Álvarez, el discreto encanto de las canciones

La cantautora presenta su disco «Colección de canciones sencillas», lleno de épica cotidiana, en el ciclo SON Estrella Galicia

La cantautora presenta su disco «Colección de canciones sencillas», lleno de épica cotidiana, en el ciclo SON Estrella Galicia.

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Lorena Álvarez tiene una risa contagiosa y pura. Como son sus canciones, antiépicas, antiartificiales, pero con hondura y verdad. Las de su último trabajo «Colección de canciones sencillas» (Universal / El Segell) son una maravilla editadas en unas pequeñas carpetas que vale la pena tener físicamente. «El disco, por resumir de lo que trata, es de estar agradecidos a la vida y a lo que tenemos. Habla de querer a los demás, luchar por lo que uno anhela y seguir la intuición», explica la cantautora, que presenta sus historias en el Ciclo SON Estrella Galicia. Hay un verso en el disco que sintetiza su mensaje: «Me cuesta mucho trabajo encontrarle sentido a las cosas». Álvarez: «Es que no es fácil. La vida va muy rápido. No sabes si tiene sentido pero hay que luchar por encontrárselo. Darle sentido a esas cosas que son pequeñas pero muy importantes. Y el disco habla de eso, de adorarla y de estar agradecidos».

La artista se toma el tiempo que sea necesario en sacar sus trabajos. «Vivo con muy poco, en el Albaicín de Granada. Estoy en contacto con la gente de alrededor y eso le da sentido a mi vida. Con las fruteras, las vecinas y panadero. En los tiempos que corren con internet siempre parece que nunca estamos donde estamos. Vamos con el pensamiento en otro lugar y es importantísimo tener lo pies, la cabeza y el corazón con lo que tienes alrededor», señala. Es un punto de vista antiépico en un momento en que la escena está dominada por lo contrario. «¿Antiépica? Puede ser. Yo a veces pienso en mi familia o la gente de mi pueblo que es posible que no hayan hecho grandes cosas en la vida como las entendemos, pero han tirado hacia adelante y eso a mí me parece épico.Intentar que la vida tenga sentido en el día a dia es épico, porque es muy difícil dárselo». En las redes sociales, es cierto, estamos mirándonos de reojo unos a otros todo el rato. «Todo el rato le suceden cosas incríbles a la gente. Los demás tienen vidas maravillosas y supongo que todo el mundo puede llegar a sentirse infeliz. Dicen que son para la comunicación pero yo creo que las redes son para el aislamiento y el cotilleo. Y cotillear está bien, pero con otras personas, no con la pantalla», ríe.

Sin embargo, su manera de trabajar es el aislamiento. «Me evado de cualquier ruido o interrupción. Me interesa conectarme conmigo misma. Y creo que ahí están todos los secretos del mundo, que de ahí salen cosas que no son solo tuyas sino de todos. Pero no nos las decimos unos a otros. Algunos músicos hablan de su experiencia de ser médiums, y yo me siento así. Como facilitadores. Mi lucha es conseguir que algo llegue de otro lado y pase a través de mí. Y así es como ha salido este disco, del completo aislamiento y como se ha terminado, completamente hecho por mí». Es un disco introspectivo, casi confesional, en el que aparece la abuela de la artista dos veces. «Una de ellas es por un dibujo que ella hizo de mí antes de morir. Yo estaba dudando de si hacer un disco mejor producido, más profesional y un poquito más elaborado. Y vi ese dibujo que me hizo antes de morir en el que ella me representaba como un monigote tocando la guitarra. Y me di cuenta de que eso es lo que soy. Un monigote que está a gusto así, nada más. Fue como una revelación ver cómo ella me percibía y cómo me estaba mandando un mensaje», cuenta. Pero no todo en el disco es tan enternecedor: hay bosques tenebrosos en la mente de la narradora y hay un tema sobre el maltrato que parte de una famosa línea romántica: «Si tú eres mi hombre». «Esa es una experiencia que hemos tenido todas las mujeres de una manera o de otra. Y quería dar un mensaje de ánimo y de fuerza. Y de salir corriendo de eso».