Los sindicatos convocan una huelga de basuras para la campaña electoral

Imagen de una huelga de recogida de basuras en Madrid.
Imagen de una huelga de recogida de basuras en Madrid.

Los turnos de mañana y de tarde del servicio de recogida de basuras del Ayuntamiento de Madrid votaron ayer a favor de ir a una huelga indefinida a partir del próximo 11 de mayo si no hay acuerdo con las empresas concesionarias para garantizar los puestos de trabajo y las condiciones laborales de cara a la renovación del convenio colectivo del sector. A las puertas del inicio de la campaña electoral municipal, los empleados de recogida de residuos orgánicos y de envases reclaman que haya un convenio único y condiciones homogéneas ya que, de momento, las empresas adjudicatarias del servicio plantean un convenio distinto para sus respectivos empleados. Según explicó Moisés Torres de la Federación Regional de Servicios de UGT, en la recogida de basura «se llevan perdiendo puestos de trabajo desde hace muchos años y llevamos cinco con el convenio congelado» por lo que, aunque esperan llegar a un acuerdo antes del día 11, toda la plantilla ha votado a favor de presionar mediante una huelga indefinida.

Hay que tener en cuenta que este convenio afectará a la próxima adjudicataria del contrato integral del servicio de recogida de basuras que el próximo Gobierno municipal debe renovar en otoño. El pasado octubre la UTE formada por Cepsa y Urbaser relevó a FCC en la recogida de basuras en siete distritos del centro de Madrid, mientras que la antigua adjudicataria mantiene la concesión del servicio en los 14 distritos de la periferia hasta que finalice el contrato este año. Los sindicatos reclaman que precisamente por la baja en la oferta para gestionar el servicio que fue de más del 10% respecto a los pliegos de contratación las negociaciones para la renovación del convenio, que afectarán a la próxima concesionaria, están siendo más arduas de lo habitual.

De hecho, a principios de enero se desconvocó in extremis una huelga en el servicio de recogida de papel, vidrio, cartón, envases, contenedores voluminosos, puntos limpios de móviles y otros residuos no orgánicos en toda la ciudad de Madrid puesto que sus trabajadores, que también pasarán a formar parte del nuevo contrato integral para la recogida de toda la basura de la ciudad, tienen un convenio colectivo muy diferente al de los trabajadores de residuos orgánicos y envases.

Recurso a Tragsa

Al respecto, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella aseguró que hará «lo que tenga que hacer» para garantizar el servicio de recogida de basura en la ciudad, y consideró que no existen «hechos objetivos que justifiquen un conflicto laboral». La regidora recurrió a la empresa Tragsa en noviembre de 2013 tras la primera semana de huelga debido a los violentos piquetes que impidieron el trabajo de los servicios mínimos y llenaron la ciudad de basura –además de provocar daños por más de un millón de euros– durante la huelga convocada por el personal de limpieza viaria y jardines ante el planteamiento de un ERE temporal por parte de las empresas que se habían adjudicado el servicio unos meses antes.