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Primera oleada de robos del verano

Una banda actuó la semana pasada en Móstoles y se llevó dos coches de alta gama de una nave industrial tras acceder por una reja. Estos meses se multiplican los saqueos a viviendas

  • Forzar ventanas y puertas es una de las técnicas habituales de los ladrones
    Forzar ventanas y puertas es una de las técnicas habituales de los ladrones

Tiempo de lectura 4 min.

12 de julio de 2016. 00:23h

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12/7/2016

Los meses de verano ya han llegado y, con ellos, los días en que la gente se va de vacaciones. Mientras la mayoría aprovecha para descansar en esta época del año y escaparse a la playa, hay otros a los que les vienen los meses de más trabajo. Son los delincuentes expertos en robos con fuerza en viviendas o en locales de empresas o naves de polígonos industriales. Durante estos meses los robos se disparan y las denuncias lo hacen en proporción, pero un mes más tarde, cuando las víctimas regresan a sus casas o vuelven a abrir sus negocios y se dan cuenta de que han entrado a llevarse todos los objetos de valor que encontraran a su paso.

Normalmente, a las viviendas acceden por la ventana o por la puerta, a través de distintos métodos, aunque el más habitual es el «bumping» (un artilugio para abrir cerraduras) y el clásico «resbalón» (que es pasar una tarjeta semirígida como una radiografía de arriba a abajo de la cerradura). Para los locales, sin embargo, es más habitual el butrón o el alunizaje (este último cada vez menos). Otros, sin embargo, no dudan en romper cerraduras o verjas para acceder a locales. Eso hicieron la semana pasada en una nave de un polígono industrial de Móstoles.

Sin embargo, quienes actuaron la semana pasada ni siquiera esperaron a que su víctima se fuera de vacaciones Los hechos ocurrieron la noche del jueves al viernes en el número 9 del camino de las Pajarillas, situado a las afueras del término municipal de la localidad. Un grupo de individuos fracturaron una de las rejas laterales del recinto principal para, posteriormente, ir rompiendo cada una de las puertas de entrada a las distintas naves que se encontraban en el interior del recinto. De dentro de las mismas se llevaron varias máquinas de trabajo, cables y, lo más importante, dos vehículos que, al parecer, no sólo estaban estacionados allí, sino que tenían las llaves a mano. Se trata de un vehículo de alta gama y otro de gama media: un Audi A8 con matrícula BZK y una furgoneta Peugeot con matrícula BSX.

La víctima de estos robos, Eloy Llorente, un empresario español de 54 años, dio la la voz de alarma la mañana del pasado viernes y los agentes de la Policía Nacional se personaron rápidamente en el lugar. Acudieron al aviso agentes de la Policía Judicial de la comisaría de la localidad así como agentes de la Policía Científica, que tomaron huellas del lugar y posibles vestigios que conduzcan a la identicación de los autores.

Últimamente es habitual que el robo de coches no tenga un recorrido muy largo. Los de alta gama suelen ser utilizados para la comisión de otro delito como un alunizaje, ya que necesitan coches duros para romper la luna del negocio y de gran potencia para escapar a toda velocidad tras la comisión del delito. Los que son de una gama inferior, pueden revenderlos por piezas que desguazan primero para llevar a países del norte de África o al este de Europa. Con respecto a las matrículas del vehículo, las doblan para circular con una placa falsa durante el tiempo que necesiten moverse con el coche robado y poder burlar así a la Policía o la Guardia Civil, a quienes les «salta» en su sistema informático si un coche ha sido sustraido con sólo introducir el número de placa.

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