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Puerta del Sol, el espacio más reformado de Madrid

La transformación podría provocar la «salida» de la estatua ecuestre de Carlos III. Se pretende que sea un espacio libre de circulación, pero no estacional

  • La Puerta del Sol es el lugar más transitado de la ciudad, por el que diariamente pasan cerca de 50.000 personas / Foto: Gonzalo Pérez
    La Puerta del Sol es el lugar más transitado de la ciudad, por el que diariamente pasan cerca de 50.000 personas / Foto: Gonzalo Pérez

Tiempo de lectura 8 min.

22 de septiembre de 2019. 04:27h

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Angel del Río 22/9/2019

Ruiz Gallardón era partidario de que los alcaldes que pasaran por el Ayuntamiento de Madrid dejaran algún proyecto, obra o actuación emblemática a modo de impronta personal de su gestión. Él lo hizo. Su obra fue Madrid Calle 30- Madrid Río. El nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, también puede dejar una impronta de su gestión por haber peatonalizado el kilómetro 0, la Puerta del Sol. En estos días ha dado cuenta de su idea, no exenta de dificultades, en la que tendrán mucho que decir el Colegio Oficial de Arquitectos y la propia comunidad autónoma, por el grado de protección que tiene este enclave de la ciudad. La Puerta del Sol es el espacio urbano donde más remodelaciones se han llevado a cabo a lo largo de la historia, obras exigidas por la movilidad circulatoria, la instalación de mobiliario urbano, las reformas de la estación de Metro, los cambios de la iluminación o la ubicación de elementos decorativos.

La peatonalización no se va a limitar únicamente a prohibir la circulación rodada en esta plaza, que no es plaza, ni glorieta, sino una especie de distribuidor del flujo humano en el centro del corazón de la Villa. Por la Puerta del Sol pasan diariamente cerca de 50.000 transeúntes, lo que la convierte en el espacio más transitado de la capital. Ya en un informe de 1857 se decía que, desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche circulaban, por esta plaza 3.950 carruajes y 1.414 caballerías, lo que obligaba a las autoridades municipales a pensar en un ensanche del espacio. Es el lugar más transitado de Madrid, por eso el nuevo gobierno municipal quiere darle mayor fluidez al espacio y que quede reservado en exclusiva para los peatones.

Curiosamente la primera calle que se peatonalizó en Madrid fue una de las siete que parten de este punto, la de Preciados. El objetivo, naturalmente, es que el kilómetro 0 de la ciudad sea sólo para los peatones. Pero aprovechando los trabajos necesarios que han de realizarse, el Ayuntamiento quiere aprovechar para hacer también una serie de modificaciones, cambios y mejoras en la superficie. Como filosofía, no se quiere que se convierta en un espacio estacional, en una plaza para el descanso, porque su configuración como distribuidor de movilidad en siete calles quedaría colapsado por ese sentimiento estacional, si bien es cierto, que los técnicos van a estudiar una posibilidad, de la que ya se habló en la última reforma: dotarla de arbolado para redimir el paisaje árido que presenta. Entonces se llegó a la conclusión de que era inviable, ya que las raíces de los árboles llegarían hasta la oquedad del Metro. Pero existe una alternativa que ahora se va a estudiar: colocar grandes macetones que permitan el crecimiento de árboles de tamaño medio, entre los que podrían figurar madroños. Para facilitar el tránsito peatonal, se eliminarán también algunos elementos de señalización vertical y quioscos. Otro de los asuntos que se barajan tiene que ver con las tres grandes esculturas situadas en un espacio tan restringido como es el de esta Puerta del Sol.

¿Conviene trasladar estos obstáculos, cambiarlos de ubicación? El único que parece que tiene garantizada su permanencia en el lugar que ocupa actualmente, es el de la Mariblanca, en la esquina de la calle de Arenal. Se cuestiona si la estatua del oso y el madroño, símbolos del escudo de Madrid, debería ser trasladado a otro punto del viejo Madrid. Pero sobre el que se tiene más dudas es el de la estatua ecuestre de Carlos III, instalada en la Puerta del Sol, en 1994, por expreso deseo de los madrileños, que así lo manifestaron en una amplia encuesta en la que participaron 126.194 personas. Es el elemento más voluminoso y, en caso de retirarse a otro punto de la ciudad, podría ser sustituido por algún otro monumento que recordara la gesta del alzamiento de los madrileños contra la invasión napoleónica, una gesta popular que se inició precisamente en este punto, el 2 de mayo de 1808.

La primera reforma que se llevó a cabo en la Puerta del Sol fue el desmantelamiento de la fuente de la Mariblanca, en el primer tercio del siglo XVIII, una fuente, construida en 1625, sobre un diseño de Rutilio Gacis. Esta fue sustituida por otra, llamada de Las Arpías, y demolida en 1838.

La primera gran obra se verificó en 1831, cuando, por iniciativa del marqués viudo de Pontejos, el Ayuntamiento procedió al derribo de las iglesias del Buen Suceso y San Felipe, para permitir el ensanche de este espacio. A partir de entonces, menudearon las obras, las reformas y los cambios. Desde comienzos de siglo XIX, se hicieron diversas tareas de remodelación y acondicionamiento; entre ellas, el cambio del empedrado de las calles por cuñas de pedernal tallado, es decir adoquines, la instalación de farolas, el alcantarillado de las calles que parten desde este punto, el asfaltado, por primera vez en 1848, y otros trabajos de reforma de las aceras.

Pero quizá las obras más controvertidas, que dieron lugar al «motín del supositorio», fueron las realizadas en 1986, siendo alcalde de la villa Juan Barranco. La polémica nace cuando, dentro de las obras de reforma, se aborda el cambio del alumbrado público. Se instalan 80 farolas de un diseño modernista, que rompían la estética clásica de la zona, una especie de tubos, a los que los madrileños bautizarían como «supositorios». Desde la prensa se iniciaba una campaña en la que, como en el caso de diario YA, se invitaba a sus lectores a que se manifestasen en contra de las farolas «supositorios», y se ofrecían varias alternativas para elegir el modelo más adecuado. La respuesta fue sorprendente por el elevado número de participantes, 14.000. La mayoría se inclinaba por el tradicional modelo fernandino. En enero de 1987, el Ayuntamiento anunciaba oficialmente que las cerca de 80 farolas instaladas en la Puerta del Sol, serían cambiadas por otras de estilo fernandino, iguales a las existentes en las inmediaciones del Palacio Real. El clamor popular había hecho que el Ayuntamiento diera marcha atrás y se subsanara el error de haber instalado un modelo de farolas agresivo con el clasicismo ornamental de la zona.

La última gran actuación sobre la Puerta del Sol fue el intercambiador que conecta las líneas de Metro 1, 2 y 3 con las de Cercanías de Renfe C-3 y C-4, inaugurado en 2009, un proyecto también afectado por las críticas, dado el vanguardista diseño estético de la cubierta de la estación, que los madrileños bautizaron rápidamente como «caparazón de tortuga», en uno de los lugares más clásicos y tradicionales de Madrid, aunque en este caso no hubo amotinamiento, como había ocurrido con las farolas supositorio.

En 1939, una vez concluida la guerra civil, el arquitecto Antonio Palacios redactó un proyecto faraónico de reforma de la Puerta del Sol y aledaños, con el ánimo de convertir este espacio en un centro comercial y un teatro; en definitiva, hacer del «kilómetro cero» de la capital un complejo áulico, comercial y residencial. Se trataba de actuar sobre 15 millones de metros cúbicos de edificación, respetando la curvatura elíptica del espacio urbano, con edificios conectados con una línea de cornisa de 35 metros de altura. Un sistema de marquesinas de 1.440 metros de longitud enlazaría, mediante pasos elevados, las entradas a la plaza de las diez calles radiales. Con motivo de fastos y celebraciones, se transformaría en una especie de tribuna abalconada para 7.000 espectadores. Los entresuelos serían destinados a almacenes y establecimientos comerciales; el resto de las plantas, a viviendas, con una fuente central que simbolizara los ríos, mares y océanos que riegan España. En el proyecto se contemplaba un capítulo ornamental, con efigies y arcos triunfales dedicados a los Reyes Católicos, Carlos IV y Felipe II. La obra estaría rematada con dos torres de 141 metros de altura, que albergarían los 20 consulados de los países iberoamericanos. El subsuelo se podría dedicar a la red de enlaces del metropolitano. La idea era hacer de la Puerta del Sol un gran coliseo, un proyecto utópico e irrealizable, sobre el que se llegó a barajar la posibilidad de llevarlo a cabo, pero al final se impuso la razón sobre lo que hubiera sido una auténtica aberración urbanística. La Puerta del Sol se enfrenta durante este mandato municipal a nuevos trabajos para convertirla en peatonal. Martínez- Almeida quiere que sea ésta, de momento, su obra emblemática como alcalde.

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