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Ritos de santería con animales sacrificados frente a las Cuatro Torres

La Policía paraliza un rito de iniciación a la religión Yoruba en un piso de Chamartín donde estaban degollando corderos y aves.

El líder tiene alquilada la casa, por la que paga 1.100 euros al mes, aunque no vive en ella

  • Los vecinos aseguran que el grupo acude al piso «de vez en cuando. Quizá una vez al mes»
    Los vecinos aseguran que el grupo acude al piso «de vez en cuando. Quizá una vez al mes» /

    Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

11 de octubre de 2019. 20:39h

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Laura L. Álvarez Madrid. 11/10/2019

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Llegaron a eso de las cuatro de la tarde en un Mercedes de alta gama, bajaron varias cajas con distintos animales y entraron en la vivienda. Todos iban vestidos de blanco y uno de ellos se distinguía del resto porque llevaba un gorrito de colores. Dentro, en medio de una solemne liturgia religiosa, seis jóvenes de nacionalidad española y origen suramericano, comenzaron a practicar su particular ritual. «Se escuchaba al que parecía ser el líder pronunciar una frase en un idioma extraño y el resto lo repetía después. Luego, oías el berrido de un bicho y como el ruido de una oveja de fondo balando. Estarían más de una hora así, hasta que llegó la Policía».

La surrealista escena se produjo el pasado domingo en un bajo situado en el portal 4 de la calle Pablo Luna, en Chamartín, muy cerca del complejo de las Cuatro Torres. Sin embargo, los orígenes de este tipo de rituales vienen de mucho más lejos. Al parecer, se trata de una religión llamada Yoruba, originaria de África y que ha derivado más tarde en la llamada santería cubana. Los seis jóvenes estaban realizando el pasado domingo un rito de iniciación en esta religión, en el que es tradición el sacrificio de animales para «bautizar» a los nuevos adeptos.

Fueron los propios vecinos quienes alertaron a la Policía Municipal al escuchar el ruido que hacían los animales al morir y el jaleo de los que aún estaban vivos. Cuando los agentes se presentaron en el lugar y accedieron al interior de la vivienda, la imagen era dantesca, propia de una película de ritos satánicos. «Están todos muertos», escucharon decir a un agente, para la alarma generalizada del vecindario, que creyó que se trataba de personas. Pero eran animales. Allí, en mitad de charcos de sangre había seis gallos descabezados, corderos degollados y con las tripas fuera, una paloma, un gallo y un carnero muerto, según fuentes policiales.

Uno de los corderos estaba en «posición de crucifixión», según fuentes policiales. Quedaban vivos, al parecer, dos gallos, una codorniz, una tortuga y un carnero, según las mismas fuentes, que fueron recogidos por el servicio municipal de Sevemur (Servicio Veterinario de Urgencia de Madrid) y trasladados al centro de La Fortuna.

Los agentes procedieron a la filiación de estos chicos ya en la calle, según los vecinos que presenciaron la escena. Eran seis individuos mayores de edad y de diferentes nacionalidades: mexicano, paraguayo, venezonalo... El líder, al parecer, según los vecinos, es un tipo llamado Cristian, de origen venezonalo, que hace las veces de «babalou» o «babalawo»; es decir, el sacerdote dentro de esta religión, y que «opera dentro del sistema adivinatorio de Ifá», según dice esta creencia. Es este chico el que tiene la vivienda alquilada, según las mismas fuentes. Paga 1.100 euros por un piso de 60 metros cuadrados con dos habitaciones pero, sin embargo, no vive allí. «Solo vienen de vez en cuando, quizás una vez al mes. Llevarán medio año viniendo», aseguran los vecinos que creen que tienen alquilada esta vivienda solo para practicar estas ceremonias con animales sacrificados, lo que ha escandalizado al barrio. «No entendemos cómo no ha venido Sanidad cuando saben que han estado aquí matando animales y eso está prohibido. Ni han precintado el piso ni ha pasado nada de nada», se quejaban ayer.

Hay un denunciado y cuatro identificados por infracción a la Ley 4/2016. Se trata de sanciones económicas tramitadas por el Ayuntamiento de Madrid al incumplir la ordenanza municipal por no contar con núcleo zoológico (más de cinco animales) y motivos de salubridad. Sin embargo, la vertiente penal, la del maltrato animal, se desconoce si va ser investigada. Desde la Jefatura Superior de Policía Nacional de Madrid, confirmaron ayer las actas que se levantaron a nivel administrativo (y que serán tramitadas por el Ayuntamiento), que se trataba de una intervención conjunta pero desconocían si esa investigación por maltrato animal, tipificada en el artículo 337 del Código Penal, se estaba llevando a cabo o se había dado traslado de la misma al Ministerio Público.

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