Un año con Esperanza

«En una ocasión, reunidos para ver la agenda de Esperanza, ella pidió que avisáramos a la Fundación Ramón Areces, que la había invitado a un acto, de que podría retrasarse al llegar porque tenía que ir a recoger a su nieta y eso era innamovible». La anécdota, que cuenta una de las personas que trabaja a diario junto a Esperanza Aguirre, ilustra los cambios que la vida de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid ha experimentado desde que hoy hace un año, anunciara que dejaba ese cargo y se apartaba de la primera línea de la política para, tal y como ella mismo dijo, dedicarle más tiempo precisamente a eso, a su familia. Y lo ilustra porque recoge tanto la mayor entrega que está dedicando a los suyos como el hecho de que su vida social y política «se ha mantenido, si no ha aumentado».

El caso es que «no ha parado». En un año le ha dado tiempo a incorporarse al Ministerio de Industria y Turismo (sacó, 29 años antes, la oposición al cuerpo de Técnicos de Información y Turismo), a fichar por una gran compañía de cazatalentos (Seeliger y Conde), a llevar el Partido Popular de Madrid (del que sigue siendo presidenta), a estar más pendiente de su familia y a mantener una vida social repleta de actos, presentaciones, ceremonias y otros eventos «para los que la solicitan constantemente».

La clave de esta frenética actividad, según Gador Ongil, reside «en la inagotable dedicación, capacidad de trabajo y entrega que le pone a todo. Ongil, coordinadora regional del PP de Madrid y amiga de Aguirre «desde hace muchos años», asegura que «sobre todo, Esperanza ha ganado en calidad de vida. A veces te sorprende en detalles como proponerle ir a comer un día y que te diga que no porque ha quedado con su nieta. Y sorprende porque Esperanza siempre está disponible». En la misma línea, Bartolomé González, exalcalde de Alcalá de Henares, vicepresidente del PP madrileño y buen conocedor de Aguirre, cuenta la anécdota de que «un día, saliendo de un acto en la Casa de Correos de la Puerta del Sol, dijo que ya que estábamos allí se iba a acercar a una tienda próxima porque tenía que comprarle a su nieta un traje de ballet. Ese tipo de cosas cuando era presidenta no las podía hacer». Aguirre busca también la fórmula para «compaginar los actos que se derivan de su cargo con su vida familiar. Ahora la puedes ver en actos con sus nietos o su hermana. Algo que antes el cargo no le permitía».

Sin embargo, y por encima de estos pequeños detalles, quienes están a su alrededor destacan que «ahora mismo te la puedes encontrar en Génova en cualquier momento. Está constantemente hablando con afiliados, visitando sedes del partido en toda la región, acudiendo a actos o presentaciones de libros de políticos o periodistas y entregada a la gestión del partido». De hecho, González lanza el mensaje, en clara alusión a las últimas propuestas de Aguirre, de que «ahora mismo ella conoce mucho mejor lo que piensan los afiliados porque tiene más tiempo para escucharles». Además, explica que «antes sólo iba a Génova los miércoles por la tarde a las reuniones del partido. Ahora, asiste a todos los comités y está al tanto de todos y todo». Esta última idea, sin preguntarles, la destacan todos en su entorno. «Es muy detallista y siempre está pendiente y preocupada por cualquier problema que tenga alguien» a su alrededor.

Además, la ex presidenta le dedica buena parte de su tiempo a la empresa de recursos humanos de altos directivos Seeliger y Conde, de la que es asesora. Este trabajo la obliga «a viajar, tanto por España como al extranjero, con relativa frecuencia».

Aguirre, por otra parte, se muestra «tan comprometida como siempre con las causas en las que cree. Los actos contra la dictadura en Cuba (visitó a Ángel Carromero y ha homenajeado a Oswaldo Payá) son un ejemplo». La ex presidenta, además, se encuentra especialmente sensibilizada con la lucha contra el cáncer y colabora con organizaciones en la medida de lo posible.

Aguirre 2.0

175.807 seguidores. Es la audiencia que sigue en Twitter cada comentario que hace Aguirre. Esta red social se ha convertido en uno de sus altavoces favoritos: «España tiene problemas muy serios. Los más destacados son los seis millones de parados, las tensiones territoriales y la corrupción», subrayó la pasada semana en un tuit. Y es que, con su adiós a la primera línea de la política, la presidenta de los populares de Madrid ha reactivado su vida 2.0. Al mes de presentar su dimisión, abrió un blog en el que cuelga sus artículos y sus impresiones sobre la actualidad del país. Y no para ahí la cosa. Su página de Facebook ya contabiliza más de 83.000 «me gusta», no hay acto al que acuda del que luego no cuelgue una foto en su perfil de Flickr, y en su canal de YouTube –con casi 300 suscriptores– pueden verse cerca de 100 vídeos.