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Una de cada tres motos no podrá circular con alta contaminación

Hay109.500 motocicletas matriculadas que tienen más de doce años y que no podrán moverse en episodios de alta polución a partir de otoño al considerarse tan contaminantes como un coche en el protocolo municipal municipal.

  • Una de cada tres motos no podrá circular con alta contaminación

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28 de junio de 2018. 00:42h

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Rocío Ruiz .  28/6/2018

Uno de los problemas del parque automovilístico madrileño y, en general, del español, es que circulan vehículos envejecidos. La media es de doce años. Y eso alcanza también a las motocicletas, ahora en el centro de la diana del Ayuntamiento madrileño, que ha endurecido su criterio y quiere prohibir que circulen por la M-30 y su interior en episodios de alta polución con el nuevo protocolo anticontaminación que está en la fase de información pública. Afecta a las que no lleven etiqueta ambiental. Y esas son las matriculadas antes del año 2003.

La cuestión es que 109.500 se encontrarían en esta situación de un parque de 335.709, según los datos facilitados por la DGT. Es de decir, casi una de cada tres motos no podrán moverse cuando los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) superen los límites fijados por la Organización Mundial de la Salud como poco saludables. Se aplicará a partir del otoño, según las previsiones del Ayuntamiento de Madrid. Y es que las motocicletas anteriores a 2003 están consideradas tan contaminantes como cualquier otro vehículo. Incumplir el protocolo supondrá una multa de 90 euros (45 con descuento por pronto pago).

La concejala de Medioambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid, Inés Sabanés, se ha mostrado partidaria, hasta ahora, de que con la utilización de los distintivos ambientales de la DGT se ven afectados menos vehículos que con el sistema pares/impares (en función de si la matrícula acaba en número par o impar), pero la realidad es que, en el caso de las motos, afectaría a un número muy elevado.

La clasificación de la DGT de vehículos según sus emisiones contaminantes se completa ahora con la incorporación de motocicletas, ciclomotores, triciclos y cuadriciclos, una forma de discriminar positivamente a los más respetuosos con el medio ambiente que ahora resulta muy útil para el ayuntamiento de Madrid a la hora de aplicar políticas restrictivas del tráfico en episodios de alta contaminación. Madrid, junto con Barcelona, serán las primeras en aplicarlo. En la capital se hará a partir de este verano si se aprueba el borrador del nuevo Protocolo.

La cuestión es que las mejoras tecnológicas en el sector de las motos están menos avanzadas por eso la concejalía de Medio Ambiente y Movilidad cree que es el momento de avanzar hacia un modelo más limpio.

A pesar de que Madrid no es precisamente una ciudad con tradición motera la realidad es que las dos ruedas se están abriendo paso cada vez con más fuerza en el asfalto. El 67 por ciento de los madrileños considera que la ventaja más importante que ofrece es la facilidad de aparcamiento, un aspecto que destacan especialmente los usuarios de scooter, junto con otros factores, como llegar cerca del destino o ahorrar tiempo y dinero (sale más barato que desplazarse en transporte público). De hecho, el 73% la utiliza para ir al trabajo y a clase, según el estudio «Radiografía del motorista en España», que recoge datos específicos de Madrid y que ha sido realizado por Midas en colaboración con la Fundación Pons.

Ahora bien, conducir por una ciudad congestionada por el tráfico como Madrid, sin suficiente cultura de dos ruedas puede llegar a ser peligros. De hecho, según el estudio, el 65% de los usuarios considera que es más peligroso conducir en ciudad que en carretera y más de uno de cada tres cree que las «trampas» en las calzadas son muy importantes como posible causa de accidentes. Se trata de las marcas resbaladizas de pintura o los baches, que son los mayores peligros a los que se enfrentan los motoristas, a lo que hay que sumar otros problemas, como los ángulos muertos que se producen durante la conducción y que les impiden observar la aproximación de otros vehículos.

Según Pere Navarro, ex director general de la DGT y actual consejero de Movilidad y Seguridad Vial de la Fundación Pons, la dificultad de la convivencia de la moto con otros medios de transporte tiene que ver con que «mientras el transporte público, el automóvil y la bicicleta tienen sus carriles reservados y el peatón tiene su espacio en las aceras, las motocicletas no disponen de un espacio propio y tiene que compartirlo con otros, lo que motiva que todos hablen mal de las motocicletas». Es por esto por lo que considera que «debemos repensar en el diseño urbano para adecuar la ciudad a la nueva realidad de cada vez más motos y menos coches», asegura Navarro.

El estudio también revela que los usuarios de las dos ruedas tienen la idea de que los conductores de automóviles no les respetan. Así lo cree el 67 por ciento de los motoristas. Aunque el 88% pecan de imprudentes cuando conducen entre los coches, consideran que, en la mayoría de los casos, son cumplidores estrictos de las señales de circulación y creen que «siempre» o «casi siempre» respetan los límites de velocidad establecidos tanto en ciudad como en carretera, según el estudio de Midas y la Fundación Pons. Por regla general, el usuario de moto suele ser varón (dos de cada tres) y mayor de 40 años. La mitad usa motocicletas de hasta 125 centímetros cúbicos mientras que el resto se decanta por las que tienen una mayor cilindrada.

Madrid, con un nueve por ciento de usuarios, es la cuarta comunidad autónoma con mayor presencia de usuarios. A la cabeza se encuentran Andalucía y Cataluña, con un 23 y un 21 por ciento respectivamente, seguida de la Comunidad Valenciana (12%).

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