Doña Manolita da el Gordo, como siempre

La Covid no ha sido capaz de cambiar la buena racha de esta popular administración en pleno centro de Madrid

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Abrazar y estrujar, beber y gritar, agarrar y bailar, brindar y cantar. Todo a la vez y sin tocar. Controlar la explosión de emociones que sigue a una noticia mil y una veces soñada no es tarea fácil, pero se vuelve casi imposible cuando los contactos piel con piel están prohibidos, cuando no hay lugar para improvisar con botellas de champán y sin copas, cuando la felicidad rabia por dentro y por dentro se tiene que aguantar porque un virus que no estaba invitado a esta fiesta ha decidido quedarse porque sí, vigilándolo todo hasta el final. Por eso, igual que ha ocurrido con las que les precedieron este 2020, las celebraciones de ayer durante el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad tuvieron que ser distintas.

«Este año ha sido totalmente atípico, estamos en pleno centro de Madrid y ha habido meses en verano que, aunque parezca mentira, podías llegar y entrar directamente a la tienda, eras el primero en ser atendido», afirma Bosco, trabajador en una de las administraciones de lotería más famosas y emblemáticas del país, la madrileña Doña Manolita.

Y es que hay cosas que la Covid-19 no ha sido capaz de cambiar, y una de ellas es la buena racha de esta popular Administración en el número 22 de la calle del Carmen en la capital: «Ha sido una mañana espectacular, ¡a los cinco minutos de empezar el sorteo ya supimos que habíamos vendido el primer quinto!», continúa entusiasmado el trabajador de Doña Manolita, que terminó la mañana habiendo repartido casi diez millones de euros entre tres quintos premios, dos cuartos, el tercero y, finalmente, el codiciado primer premio y sus 400.000 euros por boleto. Pese al éxito rotundo y sabiendo que algo caería, la Administración cerró ayer sus puertas al público para evitar posibles aglomeraciones que, no obstante, no llegaron a darse porque ninguno de los afortunados o afortunadas se acercaron al lugar, de modo que el baño de confeti quedo reservado para la prensa y para el recuerdo.

También en Madrid, más curioso es el caso de la Administración de un centro comercial en Moratalaz, que ayer supo que había vendido el número 72897, el Gordo, pero solo un boleto y que, además, lo habían hecho telemáticamente, es decir, a un comprador al que, por supuesto, ni ponen cara ni pueden garantizar que fuera un vecino madrileño. De hecho, la mañana corrió ayer con total normalidad en este establecimiento si no fuera por las lágrimas de los loteros, que en más de una ocasión dieron falsas esperanzas a sus clientes habituales: «Pero, ¡¿cómo que solo uno?!», preguntaba una señora atónita mientras memorizaba el número, no fuera a ser que los periodistas la estuvieran engañando. «Siempre hemos cogido el sorteo con ganas y mucha ilusión, pero justo este año habíamos perdido la esperanza», cuenta a LA RAZÓN Carolina, trabajadora desde hace 20 años de la Administración que, por primera vez, siente la adrenalina de saberse intermediaria entre el mayor premio del Sorteo de Navidad y alguien que, seguro, hoy tiene un poco más de cariño a este 2020 extraño.

Y respecto a Reus, otra localidad agraciada, hasta el año pasado nunca, en los más de cien años de historia de la lotería de Navidad, el primer premio había visitado Tarragona. «En la zona decían que estábamos gafados, pero ya no lo diremos jamás», ha prometido Òscar Bausà, el propietario de la Administración de Reus que ayer repartió 60 décimos del Gordo del Sorteo Extraordinario de Navidad de 2020. En total, 240 millones. «Estamos contentos de repartir alegría en un año complicado, contentos porque ha tocado y contentos porque tenemos una excusa para celebrar algo», ha comentado Bausà después de digerir la noticia.

La suerte ha querido que el Gordo caiga en esta provincia por segundo año consecutivo. El primer premio, el 72897, ha dejado 60 series en Reus y un décimo premiado en el barrio de Bonavista de Tarragona, que el pasado 14 de enero fue testigo de la explosión de la planta química de Iqoxe, donde fallecieron tres personas. Bonavista es un barrio popular, con mucha casa barata y población migrante que trabaja en las fábricas del litoral de Tarragona.

Con un entusiasmo desaforado, Carmen, trabajadora de la Administración de Reus, que ha repartido 240 millones de euros desde la plaza de la Pastoreta, no daba crédito cuando le han comunicado que habían ganado el primer premio. «¡No oigo nada, no oigo nada!», repetía al otro lado del teléfono tras recibir la llamada de este periódico. Carmen ha podido contar que el 80 por ciento de los boletos han ido a parar a una empresa de la comarca dedicada a la automoción: Indústries Teixidó. Esta fábrica, con sede en Riudecols, que elabora piezas mecanizadas de alta precisión, se ha llevado un pellizco de 200 millones. Cada serie se lleva 4 millones de euros.

El premio ha llegado a Bonavista en un momento complicado, once meses después del accidente en la planta química. «Estamos muy contentos, ya lo pasamos lo bastante mal con la explosión de Iqoxe y este premio irá muy bien para la gente del barrio», indica Loli Gutiérrez, presidenta de la Asociación de Vecinos de Bonavista «Es una buena manera de acabar el año», concluye Gutiérrez.

En Granada, una de las provincias más afectadas por los contagios en Andalucía, se han quedado 180 millones en la capital, donde una céntrica Administración, que ya dio el Gordo en 1997, ha vendido 45 series. El lotero, Enrique Requena, de 88 años, cree que las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia hará posiblemente que el premio se haya quedado reducido a lo que es la ciudad.