Lotería

El ingenioso método que utilizó Voltaire para ganar la lotería

Aunque fue uno de los principales representantes de la Ilustración, el escritor francés obtuvo la gran mayoría de su fortuna ganando varias veces la lotería

François-Marie Arouet, comunmente conocido como Voltaire
François-Marie Arouet, comunmente conocido como Voltaire FOTO: Archivo Archivo

François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés, que perteneció a la francmasonería y figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana y de la ciencia en detrimento de la religión. En 1727, Voltaire se encontraba en graves problemas económicos tras pasar una temporada en prisión y el exilio. Junto al naturalista, matemático y geógrafo francés Charles Marie de la Condamine, ideó una forma de ganar dinero valiéndose de uno de los muchos errores económicos de la Corona francesa. Se trata de un método imposible de imitar en la actual Lotería de Navidad, pero un buen ejemplo de ingenio y picaresca para aprovecharse de un error legal y ganar grandes cantidades de dinero.

En 1713, consiguió su primer trabajo como secretario en la Embajada de Francia en La Haya, del que fue expulsado tras mantener un romance con una refugiada francesa. En 1715, cuando murió Luis XIV, escribió una severa sátira sobre él y su hija, la duquesa de Berry, que le costó un año en la Bastilla, prisión que más tarde volvería a “visitar”. En 1726, tuvo una disputa con el noble Chevalier de Rohan, con el cual pretendía batirse en duelo a muerte. Para evitar la confrontación, Voltaire fue encerrado nuevamente. Cinco meses después, mientras el preso seguía defendiendo su derecho al duelo, fue liberado y exiliado a Gran Bretaña, donde vivió durante casi tres años. Cuando regresó a París, la situación financiera de Voltaire no era satisfactoria. Pero todo cambió durante una cena a la que le invitó su amigo Charles du Fay, el físico francés que descubrió la existencia de dos tipos de cargas eléctricas, positiva y negativa, que él denominó carga vítrea y carga resinosa. Allí conoció a la persona que cambiaría para siempre su vida, al matemático Charles Marie de la Condamine.

Una estafa digna de una película de Hollywood

Rupert Grint, que interpreta al estafador Charlie Cavendish-Scott en «Snatch»
Rupert Grint, que interpreta al estafador Charlie Cavendish-Scott en «Snatch»

En los años 20 del siglo XVIII la economía francesa sufrió una importante crisis, y para para intentar ahorrar dinero, la Corona redujo las tasas de interés de los bonos, lo que disminuyó de forma drástica su valor en el mercado. La caída de su precio suponía un problema, pues reducía la confianza nacional e internacional en la economía francesa, pero el ministro de Finanzas, Michel Robert Le Pelletier-Desforts, tuvo una idea para elevar su valor.

El ministro anunció que los propietarios de esos bonos podían comprar boletos de lotería a un costo calculado en base a su valor. Si el boleto era premiado, el ganador obtenía el valor original del bono (cuyo precio era mucho más bajo), además de una bonificación adicional de 500.000 libras francesas. No tiene mucho sentido compararlo con los sueldos actuales, pero para que podamos hacernos una idea, las personas más ricas del país no ganaban más de 30.000 libras al año. Por lo tanto, el dinero de la lotería era más que suficiente para hacer a una persona rica para siempre.

De la Condomine se dio cuenta rápidamente del error cometido por el ministro de Finanzas. Cada propietario de un bono tenía derecho a comprar su boleto de lotería, pero el precio variaba: cada billete de lotería tenía un valor de 1/1.000 del valor del bono. Es decir, un boleto de lotería para un bono de 1.000 libras valía una libra, pero el mismo costaba 10 libras si tenías un bono de 10.000. Por lo que la idea era sencilla, si se compraban todos los bonos baratos que fuera posible, las posibilidades de ganar el premio de 500.000 libras aumentaban de manera significativa.

Retrato de Charles Marie de la Condamine
Retrato de Charles Marie de la Condamine FOTO: La Razón (Custom Credit)

Para conseguirlos, Voltarie trabajó con De la Condomine y otros inversores experimentados comprando la mayor cantidad de bonos baratos posibles. Aunque surgió un problema, para comprar billetes de lotería había que acudir a una notaría y, en esa época, no existían demasiadas en París. Si se descubría que las personas que compraban los billetes de lotería eran siempre las mismas, saltarían todas las alarmas y se descubriría la ingeniosa argucia. Para solucionarlo, Voltaire llegó a un acuerdo con uno de los notarios que emitía los billetes. Tras sortear el problema, todos los meses, Voltaire visitaba a su notario de confianza y regresa con grandes cantidades de estos boletos. El plan surte efecto, el día 8 de cada mes, cuando se efectuaba el sorteo, alguno de los billetes del grupo salía premiado. El dinero empezó a entrar a espuertas en la asociación. Todos los miembros ganaron cantidades ingentes de dinero y podrían haber seguido haciéndolo si Voltaire no hubiera metido la pata hasta el fondo.

En la época era habitual firmar los billetes de lotería por detrás, con frases que supuestamente dieran buena suerte, pero Voltaire se dedicó a hacerse el gracioso y poner frases como: “Aquí está la buena idea de Marie de la Condamine” o “Larga vida a M. Pelletier-Desforts”. Cuando las autoridades empezaron a comprobar que las frases que contenían los billetes premiados eran siempre las mismas no les costó mucho descubrir la trama. Pelletier-Desforts demandó a Voltaire y sus compañeros y les llevó a juicio mientras estos seguían ganando la lotería. Pero, para desgracia del ministro de Finanzas, el juez dio la razón a Voltaire ya que, legalmente, no estaban haciendo nada malo. Tras la decisión, Pelletier-Desforts fue expulsado de la cartera de finanzas y se clausuró la lotería de los bonos. Para entonces, se calcula que cada miembro de la sociedad se había agenciado en torno a medio millón de libras.

Gracias a la fortuna ganada con la lotería, Voltaire pudo dedicarse toda la vida a escribir. Empleó el dinero sabiamente realizando todo tipo de inversiones y murió siendo uno de los mayores rentistas de Francia.