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La conexión de Gómez Noya con el triatlón continúa

Es uno de los mejores de la historia de su deporte y tras darse una nueva oportunidad en los Juegos va a centrarse en la larga distancia

Javier Gómez Noya sufrió una pequeña otitis antes de competir en los Juegos Olímpicos de Tokio en una prueba que fue terrible desde el principio: golpes en el agua, mucho calor (“Aunque menos del esperado. He entrenado en condiciones peores”, reconoció después el gallego), el esfuerzo en bici para recuperar y las fuerzas que fallaron en la carrera a pie. A sus 38 años era el más veterano de los participantes y no quiso poner ninguna excusa. Le superaron y punto. Terminó en el puesto vigésimo quinto, una decepción para él, pero está acostumbrado a superar este tipo de situaciones ya desde bien joven. En #MejorConectados recuerda uno de esos momentos duros, seguramente el que más, cuando le dijeron que no iba a poder seguir compitiendo porque le habían detectado un problema cardíaco. Le quitaron la licencia durante tres años y, pasado el susto, buscó otras opiniones. El doctor Nicolás Bayón le ayudó a poder seguir haciendo su deporte. “Yo te permito competir durante los próximos seis meses, y a los seis meses nos volvemos a ver”, desvela Noya que le dijo. Lo explica en #MejorConectados, plataforma de contenidos de Telefónica en la que personajes de la talla del triatleta, como Rafa Nadal, Ferran Adrià, Teresa Perales, Nacho Azofra, el emprendedor Javier Perea o el violinista Kamran, cuentan sus historias increíbles y personalidades como Perico Delgado, Toni Nadal, Pablo Laso, entre otros, nos trasmiten sus aprendizajes bajo el lema cuando estamos conectados con otras personas somos capaces de hacer cosas increíbles.

Javier Gómez Noya sigue teniendo desafíos.
Javier Gómez Noya sigue teniendo desafíos. FOTO: Telefonica La Razón

Han pasado 21 años de aquello y Noya sigue compitiendo. Con 38 años quiso darse una nueva oportunidad en los Juegos Olímpicos, en los que ya tenía la plata de Londres 2012 y el cuarto puesto de Pekín 2008. A Río 2016 no pudo acudir por una inoportuna lesión, por eso se marcó el reto de la capital de Japón. Su vigésimo quinto puesto allí es sólo el final de su camino olímpico, pero no de su carrera deportiva. A los 38 años sigue entrenando con ganas y pasión, de ahí quizá la decepción, porque se siente en forma.

Se va a tomar un tiempo de descanso y después volverá a la carga para el más difícil todavía. Si en el triatlón olímpico se nadan 1.500 metros, se monta 40 kilómetros en bicicleta y después se corren 10 kilómetros, el ferroleño quiere centrarse ahora en la larga distancia o Ironman, hecha sólo para súper hombres. Son 3.800 metros nadando,180 kilómetros de ciclismo, que equivaldría perfectamente a una etapa del Tour, y 42 kilómetros de carrera a pie, es decir, una maratón. Su cuerpo, trabajado durante años, está preparado para pruebas de resistencia, de mantener el esfuerzo continuado, dejando atrás las más explosivas.

Ya hizo una incursión en este tipo de distancias, llegando a participar en el mítico Ironman de Hawai, en el que terminó undécimo, con un tiempo de 8 horas 11 minutos y 41 segundos. Ya lo dice en #MejorConectados: quiere desafiar sus límites.

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