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Se disparan los casos de fraude eléctrico para cultivar marihuana en España

Endesa denuncia la proliferación de pinchazos ilegales a la red durante los últimos años: «Detectamos el doble que en 2018 y hay que recordar que suponen un importante riesgo para las personas»

Endesa marihuana fraude
La compañía energética destapó una media de 4,5 conexiones ilegales para el cultivo de marihuana al día FOTO: Endesa

Cada vez hay más casos de fraude eléctrico relacionados con el cultivo de cannabis. El año pasado, el número de expedientes gestionados por Endesa ascendió a 1.636, el doble que en 2018. Estos datos son un reflejo del aumento del tráfico de marihuana en España. El Ministerio del Interior afirma que, en los últimos años, se han registrado fuertes incrementos en el número de las incautaciones. De hecho, en 2021, rozaron los tres millones de plantas de cannabis, según los datos preliminares publicados a fin de año, frente a los 1,7 millones de plantas decomisadas el año anterior.

Endesa destapó una media de 4,5 conexiones ilegales para el cultivo de marihuana al día, una situación que «pone de manifiesto un problema creciente en muchas localidades de nuestro país, que afecta a la seguridad de los vecinos, la calidad del suministro eléctrico y la convivencia ciudadana», según la empresa. La energía destinada al consumo energético de las plantaciones de marihuana en España ascendió a 1,5TWh según lo estimado, lo que equivale a la electricidad que necesita Palma de Mallorca para abastecerse durante todo un año.

Grave riesgo para los vecinos

«El fraude eléctrico supone un perjuicio para toda la sociedad, ya que se traduce en un incremento de la factura eléctrica del conjunto de los consumidores y pone en riesgo tanto la seguridad como la calidad de suministro del resto de usuarios», señala José Manuel Revuelta, director general de Infraestructura y Redes de Endesa. En este sentido, la energía procedente de los pinchazos vinculados al cultivo de cannabis que la compañía pudo recuperar, a través de su filial de distribución, repuntó hasta los 159 millones de kilovatios/hora, es decir, la electricidad que consumen 45.000 hogares al año. Sin embargo, la cifra de fraude es muy superior, ya que muchos de los casos no son detectados.

Pero Revuelta recuerda que «por encima de todo, las conexiones irregulares y manipulaciones de la instalación eléctrica implican importantes riesgos para la salud de la persona que las realiza y de las que le rodean, ya que pueden provocar incendios, electrocuciones y descargas eléctricas». No son casos aislados. En julio ardieron dos viviendas que tenían puenteado el suministro eléctrico para mantener marihuana en la localidad alicantina de Petrer. Días antes, un enganche ilegal provocó un fuego en una finca de Granada tras prenderse el cajetín y una llamada a los bomberos en una pedanía murciana destapó una plantación de cannabis.

Manipular una instalación eléctrica conlleva graves riesgos para las personas que lo hacen y para los demás
Manipular una instalación eléctrica conlleva graves riesgos para las personas que lo hacen y para los demás FOTO: Endesa

Las plantaciones tipo indoor (de interior, en narcopisos o naves) están aumentando su peso en los últimos años porque permiten obtener más cosechas que los cultivos de exterior. Sin embargo, necesitan de grandes cantidades de electricidad para hacer funcionar los sistemas de iluminación, climatización y ventilación necesarios para el cultivo y obtienen esa electricidad mediante enganches ilegales a la red.

Pero no cualquier enganche. Las infraestructuras eléctricas utilizadas en las plantaciones son cada vez más sofisticadas y, en algunos casos, demandan una potencia compatible con un uso de naturaleza industrial. Hay que tener en cuenta que el consumo medio de una instalación para el cultivo de este psicotrópico corresponde de media al de 80 viviendas. En algunas áreas con alta concentración de fraude, representan hasta el 80% del total de electricidad consumida en la zona.

Esto evidencia la enorme carga eléctrica que soporta la red de distribución, que no está diseñada para abastecer esta demanda «fantasma». Por tanto, pinchar la electricidad provoca que se activen las protecciones de los centros de transformación o que se quemen líneas subterráneas o incluso centros de transformación, interrumpiendo el suministro al resto de residentes en la zona. El resultado es un aumento de las incidencias, un deterioro de la calidad de suministro y situaciones de riesgo para las personas en zonas con elevados niveles de fraude.

Colaboración con las fuerzas de seguridad

La colaboración con las Fuerzas de Seguridad y el uso de nuevas tecnologías están permitiendo reforzar la lucha contra este grave problema. Durante el pasado año, Endesa realizó más de 2.000 operaciones conjuntas con las Fuerzas de Seguridad para combatir las conexiones ilegales a la red.

Existen sensores desplegados por toda la red para mejorar el proceso de detección de anomalías
Existen sensores desplegados por toda la red para mejorar el proceso de detección de anomalías FOTO: Endesa

La compañía aplica técnicas de machine learning (aprendizaje automático) y deep learning (aprendizaje profundo) para afinar las inspecciones y mejorar su efectividad. La digitalización de la red, el despliegue de sensores y la implantación de los contadores inteligentes hace que cada vez se obtenga más información sobre el funcionamiento de los equipos de medición y sobre la red de media y baja tensión, lo que ayuda a destapar los fraudes.

La labor de la vecindad también es importante, pues son quienes dan la voz de alarma tras experimentar cortes de luz frecuentes y otros problemas. «Su colaboración es clave para poner freno a la manipulación de las instalaciones eléctricas», apunta Endesa. El pasado año, las notificaciones recibidas en la línea telefónica (800 760 20) y el buzón de correo electrónico anomalias@enel.com en el que, con carácter confidencial, los ciudadanos pueden aportar cualquier comunicación sobre anomalías y presuntos fraudes, derivaron en 12.000 inspecciones.

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