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Medioambiente

I+D en agricultura contra el cambio climático

En septiembre de 2021 se celebraba en Nueva York la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de Naciones Unidas, en la que quedó patente la necesidad de mejorar el sistema alimentario mundial

La empresa proporciona asesoramiento técnico y soporte a sus clientes durante todo el proceso productivo.
La empresa proporciona asesoramiento técnico y soporte a sus clientes durante todo el proceso productivo.PlanasaLa Razón

El papel de la industria agroalimentaria en este escenario es crucial y cada vez son más las empresas que tienen claros cuáles son los retos actuales: los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático y el incremento constante de la población mundial, que se estima pasará de los 8.000 millones actuales a los 9.700 en 2050.

“Dar al agricultor una solución para producir más con menos”. En este contexto de crisis climática esta es la respuesta de Planasa, empresa de mejora genética líder mundial en innovación varietal. Con sede en Valtierra (Navarra), cuenta con cuatro centros de investigación y fincas de desarrollo en distintas zonas climáticas del mundo, con distintas variedades de frutos rojos capaces de producir de manera más sostenible mediante la optimización de los recursos naturales disponibles.

“Planasa está comprometida con combatir el cambio climático mediante el desarrollo de variedades que requieren menos agua y recursos” explica su CEO Michael Brinkmann, “el objetivo es proteger la biodiversidad con plantas que necesiten menos fertilizantes y pesticidas -prosigue- y contribuir al desarrollo económico de las áreas rurales proporcionando a los agricultores cultivos más eficientes y sostenibles económicamente, lo que se traduce en un crecimiento anual del 20% de la demanda de nuestras plantas”. Su modelo empresarial está alineado con ODS tan determinantes como acabar con el hambre, promover el crecimiento económico y el empleo, fomentar la innovación, garantizar modelos de producción y consumo sostenibles y adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Planasa cuenta con cuatro centros de investigación y fincas de desarrollo en distintas zonas climáticas del mundo.
Planasa cuenta con cuatro centros de investigación y fincas de desarrollo en distintas zonas climáticas del mundo.PlanasaLa Razón

El I+D como motor de cambio

La clave y pilar fundamental de todo el proyecto es la innovación continua y la apuesta por introducir las nuevas tecnologías en el proceso. No en vano, la empresa invierte casi 5 millones de euros anuales en I+D como muestra del compromiso con la innovación y el conocimiento en agricultura. “La innovación es parte esencial de nuestro ADN, por eso destinamos una importante cantidad de recursos económicos y humanos” añade Brinkmann.

Actualmente, Planasa tiene registradas más de 225 variedades de plantas desarrolladas mediante un proceso de breeding (mejora genética) consistente en la selección de aquellos individuos con las características idóneas que el agricultor necesita en las distintas zonas climáticas.

Este proceso replica lo que el ser humano lleva haciendo miles de años desde el momento en el que comenzó a cultivar sus propios alimentos propiciando, mediante la selección de los individuos deseados, mejoras naturales en su genoma. En una etapa inicial, el breeder estudia el genoma del banco genético en busca de los marcadores biomoleculares que se asocian con cualidades deseadas como la precocidad, el rendimiento o la apariencia. “No hay ninguna modificación genética. Partiendo de un número determinado de plantas, se realiza un análisis molecular y un fenotipado a partir de los cuales seleccionamos los ejemplares que más destacan para cruzarlos entre sí” explica Michael Fourneau, director corporativo de Breeding.

Digitalización de procesos

El desarrollo de una nueva variedad es un proceso complejo que puede llevar entre ocho y diez años desde que el breeder obtiene un individuo que ha superado las distintas fases de selección y posterior desarrollo, hasta el envío de planta madre al laboratorio o a los viveros, para su propagación. Las nuevas selecciones se multiplican en las fincas de Planasa, que cuenta con más de 1.500 hectáreas en total, antes de llegar al agricultor en diversos formatos y estadios de crecimiento según sus necesidades. Las nuevas tecnologías vuelven a jugar un papel central en esta parte del proceso de producción de la planta que está totalmente digitalizado. La toma de datos realizada en las diferentes zonas de trabajo, como invernaderos, campos de cultivo o almacenes, está totalmente automatizada mediante dispositivos portátiles en los que se registran todas las operaciones y mediciones de parámetros como la humedad o el rendimiento.

“Con este sistema se ha creado un repositorio que proporciona acceso en tiempo real a todo tipo de información sobre nuestras fincas, actualizada y fiable, que nos permite realizar un análisis inmediato y mejorar la toma de decisiones” explica David Ortiz, director general EMEA; “para garantizar que nuestros agricultores reciben material vegetal de alta calidad y capaz de rendir al máximo”.

La tecnología al servicio del agricultor

En todo este proceso en pro de un sistema alimentario más sostenible no podemos, ni debemos, olvidar a la parte fundamental: el agricultor. Para un aprovechamiento óptimo de toda la inversión en I+D y nuevas tecnologías, todo ese conocimiento y las pautas para su buen uso deben transmitirse a los productores.

Durante el desarrollo de una nueva variedad se diseñan planes de manejo y fertilización adaptados a sus características cuyo objetivo principal es lograr el desarrollo de todo su potencial en el campo. “Queremos que todo nuestro trabajo se traduzca en beneficios reales, tanto para el agricultor como para el consumidor. Por eso proporcionamos asesoramiento técnico y soporte a nuestros clientes durante todo el proceso productivo”, concluye Michael Brinkmann.

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