Así es la colección de joyas de Elizabeth Taylor, la más cara del planeta

Una colección repartida en diferentes subastas que la convierten en la más exclusiva de las que tenemos noticias.

Elizabeth Taylor, la más fotogénica de todos los tiempos
Elizabeth Taylor, la más fotogénica de todos los tiempos

Además de sus interpretaciones cinematográficas y sus ojos de color violeta, si hay algo que caracterizó a Elizabeth Taylor fue su gran colección de diamantes. Piezas de la Alta Joyería con firmas como Boucheron, Cartier, Tiffany o Van Cleef & Arpels ponían el broche brillante a las apariciones estelares de la actriz. Esta devoción por las joyas fue compartida con los hombres de su vida, ya que la gran mayoría fueron regalos de sus ocho maridos.

Tras su fallecimiento, se han sucedido varias subastas de Christie’s poniendo a la venta algunas de sus joyas, lo que las ha convertido en muchos casos en las joyas más caras del planeta y da como resultado que la colección completa de Elizabeth Taylor sea la más valiosa del mundo. Joyas que antes de ponerse a la venta han estado presentes en museos de todo el mundo.

La Peregrina fue la perla de Cartier que le regalaría Richard Burton, del que dicen que fue el que más amó de sus ocho maridos, en los años 60. Esta joya en bruto tiene sus orígenes en el siglo XVI y perteneció a la Corona española. El rey Felipe II la compró en 1580 y el pintor Velázquez la incluyó en algunos de sus retratos. Otros miembros de la realeza como Margarita de Austria, Isabel de Borbón, María Luisa de Orleans o María Luisa de Borbón-Parma, tuvieron el honor de lucir esta perla.

La Pelegrina
La PelegrinaLa PelegrinaLa Pelegrina

La pieza Taj Mahal, un diamante plano con engarce de oro, regalo también de Burton, fue puesto en venta y vendido por 8,8 millones de euros. También un sautoir de zafiro y diamantes con sello Bulgari, vendido por 5,9 millones de euros.

Taj Mahal
Taj MahalTaj MahalTaj Mahal

Joseph Leo Makiewicz, otro de sus maridos, le regaló un asombroso collar de zafiros y diamantes. La pieza fue vendida por 5,9 millones de dólares.

Una extensa colección de piezas preciosas repartidas por todo el mundo que suponen auténticas joyas para los amantes del lujo y del séptimo arte.