El restaurante de Porsche no es solo un paraíso para los enamorados del motor

Si has llegado hasta aquí, seguramente sea porque te apasionan los coches de alta gama, pero ¿y si te dieran a elegir entre una buena propuesta gastronómica o conducir un Porsche? ¿Sabrías escoger?

Tranquilo porque no tienes que hacerlo, puedes disfrutar por un momento del espíritu de la firma alemana y de unos sabrosos platos en el mismo lugar. Aquel en el que prácticamente todos tus sentidos quedarán más que satisfechos.

El primero de los restaurantes de la marca, no obstante, no está en Alemania, sino que se encuentra ubicado en la nueva y fastuosa sede de Porsche Norteamérica, que está situada en Atlanta, Georgia.

Otras multinacionales ya se habían adentrado en esto de ofrecerle comida a sus clientes y, aunque de una manera muy diferente, con platos que para sorpresa de todos se han llegado a convertir en ocasiones en los productos estrella de las marcas.

Por ejemplo, el producto estrella de Volkswagen son sus salchichas al curry, el de Ikea, las albóndigas y el de Fiat, los cafés, mientras que Peugeot prueba suerte con los Foodtracks.

Volviendo a Porsche, este ha abierto las puertas del Restaurant 365, nombre en homenaje al primer modelo del fabricante construido a partir de componentes simples y que establecería los estándares de lujo y rendimiento de Porsche, donde sirven gran variedad de comidas tanto locales como procedentes o inspiradas en las de otros puntos del planeta.

Por lo que allí, mientras aprovechas la visita y te decides por comprar uno de los coches de la gama de vehículos que te ofrece la casa, podrás darle un gusto al estómago. Un plan redondo.

Los menús de alta cocina del local “contemporáneo de ambiente relajado, pero elegante”, están inspirados en la experiencia de los ingenieros de Porsche. Estos están elaborados en base a ingredientes simples, presencia de diferentes sabores y el empleo de técnicas innovadoras.

Para acompañar la experiencia durante el almuerzo, cena o postre, nada mejor que tomar un buen vino de la extensa carta que ofrece el restaurante o alguno de sus innovadores cócteles. Todo esto acompañado de unas vistas de élite a la pista de desarrollo de conductores de 1.6 millas de clase mundial y al aeropuerto más concurrido del mundo.

De este modo, Porsche lleva el lujo hasta los paladares más exquisitos ofreciendo platos que no tienen competencia.