El restaurante con vistas sobre la Torre Eiffel al que volver una y otra vez

Y no, no es del monumento más impresionante de París, hablamos del restaurante Torre Eiffel de Las Vegas.

Si tienes previsto realizar un viaje a la ciudad del pecado, debes hacer una parada obligatoria en la Torre Eiffel que rinde homenaje a la estructura de hierro parisina, aunque ya la conozcas.

Y el motivo no es otro que las espectaculares vistas desde las alturas que ofrece su restaurante a la ciudad de Nevada, aunque su gastronomía, con un menú elaborado por el chef francoestadounidense Jean Joho, está al mismo nivel de un sitio tan espectacular.

El chef, inspirado por sus orígenes, ha trasladado la cocina francesa clásica hasta Las Vegas y la ha reversionado a su manera con una cuidadosa selección de los mejores ingredientes, una reconocida labor por la que ha sido premiado en multitud de ocasiones.

Aunque también sirve brunch y almuerzos, el restaurante Torre Eiffel abre sus puertas por la noche para que sus comensales, bajo reserva, disfruten de una cena en el lugar más romántico de Sin City, porque allí, también hay un lugar reservado para el amor. Después de la cena, un buen postre seguido de un cóctel es la mejor elección para quedarse un rato mirando hacia las luces del horizonte, hacia la popular Strip y a las fuentes del Bellagio que queda a más de 30 metros por debajo, a través del gran ventanal del establecimiento.

Además de cenas, los comedores privados o semiprivados del restaurante se pueden reservar para otro tipo de eventos como micro bodas, propuestas de matrimonio, fiestas y otros eventos, y hacer de una simple velada, un momento inolvidable.

El lugar, que tiene una capacidad total para hasta 290 personas, 500 para eventos tipo recepción, está decorado bajo el estilo art déco moderno, y mezcla a la perfección la elegancia parisina con la ostentosidad de la noche de Las Vegas: alfombras rojas, sillas de terciopelo y detalles en caoba.

Las zonas en las que se divide el restaurante son el comedor principal, donde caben 150 clientes sentados para cualquier ocasión, el banco izquierdo, que es una zona elevada en el comedor con unas vistas privilegiadas para los 75 comensales que lo ocupen, el Salón Prive, una habitación privada totalmente acristalada que puede acomodar a 30 invitados, el bar y salón semiprivado para grupos más reducidos de hasta a 16 invitados, y por último, las salas reservadas para fiestas privadas.

Lo mejor de todo es que mires hacia el plato que tengas delante, ya sea un Beef Wellington, un lenguado de Dover, un suculento postre, o hacia el exterior, tu sentido de la vista, obviando a todos los demás, se va a deleitar de una manera sublime.