Dormir en el desierto y sin pasar calor: la última locura hecha realidad

El estudio mexicano de arquitectos Aidia Studio diseña en las cercanías de Abu Dabi hoteles esféricos con temperatura autorregulable. El no va más en vacaciones.

En Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, llueve, como mucho, 9 días al año y la temperatura media anual se sitúa en los 27′4 grados. Entre mayo y septiembre, las máximas superan con amplitud los 42 grados y su récord está en un agosto de ¡50! Lógico si pensamos que está situada junto al desierto, por mucho que cuente con el efecto templado del mar que baña sus costas.

Todos conocemos, desgraciadamente solo por imágenes, las excelencias de sus inmensos hoteles, en los que la refrigeración es la base de cualquiera de sus infinitas comodidades. Sin embargo, como el hombre es un animal de retos y como la imaginación apenas cuenta con fronteras, el siguiente desafío ha sido levantar un hotel en el medio del desierto de Rub' al Khali, a unos pocos kilómetros de la ciudad, para allí echarle un pulso a las altísimas temperaturas y lograr dormir a pierna suelta. Y se ha conseguido.

El proyecto es del estudio mexicano de arquitectos Aidia Studio y lo han bautizado con el nombre de Oculus. Rolando Rodríguez-Leal y la polaca Natalia Wrzask son los artífices de este extraordinario proyecto arquitectónico. Oculus es una cápsula habitable definido por sus artífices como «un objeto que se transforma en diferentes configuraciones según la hora del día, el clima y las necesidades programáticas de los usuarios, es decir, mirar las estrellas u observar la vida silvestre en la privacidad».

Este original y lujoso hotel está inspirado en los animales que conviven en sus alrededores y en la facultad para cambiar de piel que muchos de ellos poseen y que les permiten adecuarse al tremendo calor de la zona. El objetivo, claro, sobrevivir en las temperaturas extremos propias de un desierto de Oriente Próximo. Así, el hotel, a través de un pionero sistema de sombreado versátil, consigue la autorregulación y, por tanto, la posibilidad de dormir plácidamente en su interior.

Esta estructura externa se modifica hasta tal punto que, durante el día, Oculus pasa completamente desapercibido al mimetizarse con la arena del desierto. Una auténtica película de ciencia ficción hecha realidad.

Oculus es, sin duda, uno de los complejos hoteleros más exclusivos y alucinantes de todo el planeta y está formado por 25 cabañas, cada una construida a partir de 30 módulos, y situadas en forma de constelación. Existen, incluso, cuatro núcleos de zonas comunes en los que se encuentran varios salones, restaurante, cocina y las dependencias del personal.