Impacto de la joyería en las civilizaciones

Las joyas, mucho más que un accesorio a lo largo de la historia. Cómo han contribuido y forman parte de los cambios sociales desde la prehistoria.

Antigua Tiara Griega realizada en oro y rubíes.
Antigua Tiara Griega realizada en oro y rubíes. FOTO: La Razón (Custom Credit)

¿Te has planteado alguna vez cómo las joyas, presentes desde el inicio de la civilización, han influido en el desarrollo de la sociedad? ¿ Y cómo poseer o portar determinada joya, te podía encumbrar al más alto de los estratos sociales o en contraposición, una mala decisión en su elección, defenestrarte al más bajo escalón del ranking? Para comprender y amar la joyería como expresión artística, hay que hacer una breve incursión en su historia.

Las piezas de joyería más antiguas datan desde hace más de 100.000 años. Ya en la prehistoria, se utilizaban los elementos que hallaban en la naturaleza; piedras, conchas, plumas... incluso los huesos de los animales que cazaban, no sólo como elemento ornamental, sino también, como amuletos que les protegían o les daban suerte en sus cacerías. La creatividad comienza con ellos, y la necesidad de decorar sus cuerpos y conectar con lo divino, se hace muy patente. En la Edad de los Metales es cuando empiezan a utilizar el bronce y el hierro y cómo, la transformación de la sociedad de esta época, influyó directamente en la joyería dando origen a lo que hoy en día entendemos sobre ella desde el punto de vista técnico. Gracias a esta evolución social, surgen las culturas romanas, egipcias, etruscas y griegas.

Collar prehistórico encontrado en Teruel
(Museo de Daroca)
Collar prehistórico encontrado en Teruel (Museo de Daroca) FOTO: La Razón (Custom Credit)

Los egipcios, muy sofisticados en casi todo, comienzan a utilizar el oro, la plata y las piedras preciosas en sus piezas, repujándolas y grabándolas como hacían con la piedra y los papiros. Comienzan a soldar unas piezas con otras, ojos, esfinges y serpientes, amuletos en general, con el fin de que les ayudara a pasar a una mejor vida después de la muerte. En toda cultura hay que comprender la gran importancia de esta creencia y así entender mejor su historia.

Detalle del pectoral encontrado sobre la momia de Tutankamón
Detalle del pectoral encontrado sobre la momia de Tutankamón FOTO: La Razón (Custom Credit)

Los romanos, grandes conquistadores territoriales, enriquecieron muchísimo sus joyas gracias a la gran mezcla de materiales que iban adquiriendo en esas conquistas, creando broches, gargantillas, diademas y adornos de todo tipo para sus ropajes. Incluso el mobiliario de sus casas era susceptible de ser engalanado con estas ricas piezas orfebres, dejando constancia una vez mas, de su pertenencia a la alta clase burguesa.

Brazalete romano de oro en forma de serpiente que se enrosca en el brazo, y con un precioso repujado en la cabeza.
Brazalete romano de oro en forma de serpiente que se enrosca en el brazo, y con un precioso repujado en la cabeza. FOTO: La Razón (Custom Credit)

Los griegos, toman elementos presentes en la naturaleza para replicarlos con los más ricos de los materiales, como hojas, palmeras, etc. La idea de representar a sus Dioses y a sus seres mitológicos se hace muy presente en sus piezas de joyería, y una vez más, somos testigos de la importancia de como cultivaron en vida, la creencia de otra vida mejor después de la muerte.

Pendientes de la Antigua Grecia realizados en oro, con maravillosos detalles; filigranas y ricos y elegantes repujados.
Pendientes de la Antigua Grecia realizados en oro, con maravillosos detalles; filigranas y ricos y elegantes repujados. FOTO: La Razón (Custom Credit)

El pueblo etrusco, con una gran influencia de los Fenicios, Griegos y Egipcios, por su localización territorial, son considerados los grandes joyeros de la historia por su búsqueda constante de nuevas técnicas como el esmaltado o el granulado del oro, y siendo la primera civilización que comienza a engastar sus piedras, basando sus diseños principalmente en animales y esfinges.

Orfebrería Etrusca en oro.
Orfebrería Etrusca en oro. FOTO: La Razón (Custom Credit)

Con la llegada de la Edad Media y la caída del Imperio Romano, comienza la gran importación de materiales de Oriente hacia Occidente volviendo a tomar gran relevancia las piezas religiosas que cobran una grandísima importancia. Realmente, esta influencia de la religión en la joyería, perdura hasta nuestros días, no dejando de estar presente en todas las grandes firmas como Cartier, Bulgari o Tiffany & Co.

Es en el S.XIV, y sobre todo en Italia, con la llegada del Renacimiento, es cuando la clase alta eleva a su máxima expresión la diferencia de clases, comienzan a bordar todo tipo de prendas de vestir con hilos de oro, piedras preciosas y todo aquello que hiciera distinguir a quien las portaba, claro reflejo de: “Dime qué llevas y te diré quien eres”. Todo evoluciona a un mayor perfeccionamiento de las técnicas, y a poder tratar materiales con mayor dureza. Se cree que en esta época empieza el Diseño como tal, con los primeros bocetos de las piezas, algo muy interesante que permitirá visualizar con un simple dibujo, cómo queda la joya terminada, y permitiendo modificar cada pieza antes de su fabricación.

Es probablemente en esta época cuando acaba el “antes” y empieza el “después” del arte joyero, los procesos mas técnicos se depuran sin ver alterado su proceso creativo; su fabricación se tecnifica.

Al igual que con otras expresiones artísticas como no podía ser de otra manera, la joyería experimenta una mayor exaltación en esos momentos, siendo utilizadas como signo de distinción como nunca antes se había hecho. Retratos en miniatura grabados en las piedras de las joyas de quien las llevaba, todo tipo de elementos religiosos como cruces y medallones... con el Barroco algo empieza a cambiar...