El acoso de un grupo de padres a la directora del colegio Blas de Lezo llega a los juzgados

Presenta seis denuncias ante la Policía y la Fiscalía ha remitido el caso al juzgado. Difunden carteles con consignas como «me estoy cargando el colegio, si me veis preguntadme como ascender sin méritos»

Uno de los carteles difundidos por los padres en las inmediaciones del barrio donde vive la directora del colegio Blas de Lezo
Uno de los carteles difundidos por los padres en las inmediaciones del barrio donde vive la directora del colegio Blas de Lezo cedida

«Vecina de Valdebebas, impuesta políticamente como directora del colegio Blas de Lezo de Las Tablas, sin mérito ni capacidad para dirigir, me estoy cargando el colegio en tiempo récord. Si me veis, preguntadme sobre cómo ascender sin méritos. De eso sé bastante». Es la leyenda de un cartel acompañado de la foto de Ana Van Osterzee, directora, desde el pasado 1 de julio, del colegio público Blas de Lezo, situado en Las Tablas. El cartel ha sido distribuido por el barrio donde vive la directora y los pasquines de descrédito han llegado hasta el colegio en el que estudian sus hijas.

Lo cierto es que ésto es sólo un ejemplo de la insólita situación que la directora ha vivido en los últimos meses hasta el punto de llevarla a interponer hasta seis denuncias por acoso de los padres en la comisaría de Policía. La Consejería de Educación ha puesto el caso en manos de la Fiscalía, que ha abierto diligencias y, tras encontrar indicios de acoso, ha remitido el caso al Juzgado de Instrucción número 27.

En la ruta de camino al colegio la directora podría ver todas las mañanas pancartas en las que podía leer: Ana Van, dimisión. Blas de Lezo no se rinde». Llegaba al centro y aún había más mensajes destinados a ella para hacerle más «fácil» la jornada: «A tu casa, dimisión», junto al dibujo del ahorcado.

No son las únicas muestras de rechazo que se ha encontrado por parte de los padres durante los últimos meses. Las farolas, los bancos de los parques y paredes de las inmediaciones del colegio han estado empapelados con mensajes similares y con recortes de una publicación que cuestionaba la idoneidad de Van Osterzee para el puesto. Los mensajes de descrédito hacia la directora han llegado hasta los parabrisas de los coches aparcados en las proximidades del centro escolar. Los árboles de Sanchinarro han estado empapelados con una comparativa de notas entre el antiguo director y la nueva con los méritos obtenidos por cada uno bajo el título «Blas deDazo». Y es que el conflicto comienza en junio pasado. Los padres querían que el antiguo director, Javier Montellano, con el que había arrancado un centro de nueva construcción hacía cuatro años y con el que se había formado la «gran familia del Blas de Lezo», como decían los padres, continuara en el colegio con un proyecto educativo en el que se venía trabajando de manera colaborativa y con el que estaban muy satisfechos.

Montellano no superó el proceso de selección que le hubiera permitido continuar como director y tuvo que cambiar de centro. Los padres no aceptaron la decisión y, a partir de ahí, iniciaron una batalla sin cuartel contra la directora y todo aquel que apoyara a la nueva dirección. La campaña de desprestigio, de hecho, es aún si cabe más férrea en las redes sociales. Basta con echar un vistazo a los hastag en favor del antiguo director y despreciativos contra la nueva: @latribudelblas, #nuestrodirector se queda, #anavandimiteya, #blasdelezonoserinde para darse cuenta del cariz que ha alcanzado el asunto.

Colegio Blas de Lezo, en la Tablas
Colegio Blas de Lezo, en la Tablas FOTO: Jesus G. Feria

Algunos padres aseguran que «los guerrilleros», como llaman a los progenitores que apoyan al antiguo director y que supuestamente están detrás estas acciones, «todos los viernes hacen sentadas a las 16:00 horass, cuando sale la directora, en señal de protesta. Para colmo, ésta tiene que dejar el coche fuera del aparcamiento del colegio por temor a encontrase alguna “sorpresa. Pero hasta allí la han seguido para dejarle notas: “Ya que no aparcas en el cole, ni vengas”, puede leerse en algunas de ellas».

Muchos padres admiten que se está creando un problema grave de convivencia hasta el punto de plantearse abandonar el centro el próximo curso académico. «Hay profesores que tienen miedo a que ocurra una mínima incidencia, como que un niño se caiga, por si vienen “los guerrilleros” a armársela. Se persigue cualquier mínimo detalle de aquellos que apoyan a la nueva directora. La presión a la que están siendo sometidos es brutal. Incluso hay acoso de los profesores del antiguo equipo directivo hacia los que muestran cualquier signo de apoyo a la nueva dirección y ya hay madres que van con un cutter y unas tijeras en el bolso para quitar los carteles contra la directora que se encuentran por las inmediaciones del colegio, por que nos avergüenza», dice un padre que prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a represalias.

El ambiente ha derivado en enfrentamientos y situaciones incómodas entre los padres que quieren continuar con las protestas para que sea restituido en su puesto el antiguo y aquellos que son partidarios de dar una oportunidad a la nueva directora, que mantiene el proyecto educativo que implantó el antiguo director. Y no sólo eso, la situación alcanza ya a los niños. «Es un clima horrible. En los cumpleaños, ya no se invita a todos los de la clase y ha habido algún caso en el que se ha permitido la entrada a la fiesta a un niño pero se ha invitado a la madre a marcharse», explica otra madre.

Mientras, la Consejería de Educación y Juventud ha decidido enviar al centro a un Equipo de Convivencia, compuesto por dos personas, que lleva dos semanas en el centro. Es el que actúa cuando se detectan situaciones de acoso.

... Y el caso de la cooperativa fantasma

Además de la situación de conflicto surgida con la nueva directora, se ha abierto otro nuevo frente en el Blas de Lezo: algunos padres han recurrido a la vía judicial para denunciar al AMPA del centro por pasar recibos para la compra del material escolar, supuestamente a nombre de una cooperativa de padres que parece ser que ni siquiera se ha llegado a constituir. Según relatan a LA RAZÓN algunos afectados, todos los años, los padres reciben un documento solicitando su firma con el que autorizan que se les pase un recibo anual por importe de 100 euros, en el caso de los alumnos de Infantil, y de 60 para los de Primaria, para cubrir los gastos de material escolar para hacer manualidades. Al parecer, el presidente del AMPA admitió el pasado día 18 que se había preparado toda la documentación para constituir la cooperativa, pero finalmente no se hizo. Algunos padres han exigido las cuentas y no se han facilitado. Educación asegura que si confirma la denuncia, tomará medidas.