Nueva luz para el monumento a las víctimas del 11-M

Tras más de una década de deterioro y problemas estructurales, el memorial de Atocha muestra hoy otra cara. Se podrá visitar a partir de abril

Durante los últimos años, el monumento a las víctimas del 11-M ha afrontado un importante proceso de deterioro. Las primeras señales de alarma comenzaron en 2009, año de su inauguración oficial. Situado en la estación de Atocha, de estructura cilíndrica, construida con ladrillos de vidrio, con una altura de 11 metros y un diámetro de 9,5 metros, comenzó a ver resquebrajada su parte superior. No mucho después, su membrana interior, en la que figuraban las frases de condolencia a las víctimas y sus nombres, comenzó a desprenderse. Para colmo, en 2018 comenzaron a surgir las primeras goteras fruto de las lluvias de invierno. Todo ello dio como resultado que la geometría de la construcción no se mantuviera según los límites proyectados y, por tanto, un monumento que poco o nada honraba la memoria de las 190 personas asesinadas en el mayor atentado terrorista de la historia de España. La propia Asociación 11-M se ha manifestado en distintas ocasiones sobre la necesidad de mejorarlo y limpiarlo, sobre todo en lo que respecta a su valla circundante.

Sin embargo, mañana, día en el que se cumple el 16º aniversario de la tragedia, el monumento mostrará una nueva cara... y una nueva luz. El Ayuntamiento de la capital anunció ayer la recuperación de este memorial, que abrirá sus puertas al público a partir del próximo mes de abril.

A través de una reforma tasada en 300.000 euros –50% por parte del Ayuntamiento, 25% de Renfe y 25% a Adif– , la principal labor, explican desde el Consistorio, era dar una solución a la obsolescencia presentada por los materiales, especialmente de la ya mencionada membrana interior, hecha con un material novedoso similar a la silicona en lámina.

La membrana se mantenía erguida mediante un sistema de presurización desde una sala situada en la planta -1 de la estación de Cercanías. Así, era imprescindible mantener una impulsión de aire durante 24 horas. Además, unas puertas exclusas también soportaban sobrepresión: se tenían que utilizar de forma alterna, nunca a la vez, ya que podía provocarse la descomprensión de la sala y, consecuentemente, el desplome de la membrana. Del mismo modo, el material contactaba con los focos internos, lo que provocó un deterioro en el sistema de iluminación del monumento.

Luces cálidas

Así, las obras se han centrado en la implantación de un nuevo sistema que permita colgar la estructura de la membrana sin necesidad de presurizar la sala. Y, a su vez, modificar la iluminación con nuevas tecnologías que garanticen la sostenibilidad energética y «hagan posible una nueva visión nocturna que mantenga vivo el recuerdo de las víctimas», según afirmó ayer el Ayuntamiento de la capital en un comunicado.

Y es que la iluminación será uno de los grandes atractivos del memorial. A partir de la noche de hoy mostrará un color azul, algo que ocurrirá de forma puntual cada 11 de marzo, mientras que el resto del tiempo permanecerá en «colores suaves».

También de color azul es la diáfana sala interior del monumento. Sin embargo, se mantendrá cerrada al público hasta que se formalice la recepción de la obra por parte de los servicios municipales, algo que previsiblemente sucederá en abril.

Precisamente el pasado lunes, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, participó en la conmemoración del Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, en el que participaron, entre otros, los ministros del Interior y de Justicia, Fernando Grande Marlaska y Juan Carlos Campo respectivamente. Durante el acto, celebrado en la sede de la Real Academia Española, participó Antonio Miguel Utrera, gravemente herido en los atentados yihadistas del 11-M.

Vox pidió su retirada por ser «indigno»

Ante los problemas que presentaba el mantenimiento del memorial, Vox proponía una solución taxativa: su retirada definitiva. Así lo defendió el pasado enero el concejal de Vox Fernando Martínez-Vidal en la comisión municipal de Cultura, Turismo y Deporte celebrada en el Ayuntamiento. Para la formación verde, esta construcción, «sin arreglo» posible, denotaba «falta de dignidad», pues «aparenta más una salida de humos que otra cosa». En opinión de Vox, el monumento que sí recuerda dignamente a las víctimas es el Bosque de los Ausentes, en Retiro, donde cada víctima tiene un árbol asignado.
La Asociación 11-M Afectados del Terrorismo se mostró contraria a esta medida. «Todos los monumentos, espacios o placas conmemorativas dedicadas a las víctimas en la ciudad de Madrid, en España y en cualquier lugar del mundo, tienen su valor, nuestro cariño y nuestro reconocimiento», afirmó en un comunicado. En opinión de la asociación, la postura de Vox es «producto de su desconocimiento» y de su «falta de empatía con las víctimas del 11-M».