Una gran morgue sobre hielo

Colapso funerario: Los cadáveres de los fallecidos por coronavirus serán trasladados al Palacio de Hielo con la colaboración de la UME

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Pese a que sus calles han vivido guerras, revueltas y días trágicos, Madrid tenía hasta hace un mes una cicatriz marcada a fuego de forma especial en su historia, una que lleva el nombre de las 191 personas que perdieron la vida en Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Pero en los últimos días no solo la capital, sino toda la región, está trazando otra más que no es menos dolorosa. Esta la sostienen, por el momento, 1.263 decesos, una cifra que está asumido que continuará creciendo. Y es que los propios profesionales sanitarios que estos días están trabajando de sol a sol en hospitales y centros de atención primaria comparan el drama que está dejando tras de sí el brote de coronavirus con el rastro de rabia, impotencia y dolor que sembraron los atentados del 11 de marzo de 2004. Paradójicamente, en ambos sucesos hay un escenario compartido: hace ya 16 años, los cadáveres se velaron en Ifema, en los mismos muros en los que ahora médicos, enfermeras y auxiliares se afanan por cuidar a los infectados. En esta ocasión, la morgue se ha trasladado al Palacio del Hielo, en el distrito de Hortaleza, un recinto habilitado de urgencia ante el colapso de los servicios funerarios.

La propia Comunidad de Madrid hacía pública ayer una decisión que sus responsables tomaron el pasado viernes en estrecha colaboración con el Ministerio de Defensa, que no es otra que la mejor forma de trasladar los cadáveres de los fallecidos con Covid-19. «Tras la colaboración de Salud Pública del Gobierno regional (que ha dado su visto bueno) y el Ayuntamiento de Madrid, se ha empezado a habilitar para tener preparada la instalación cedida en el Palacio de Hielo para acoger cadáveres y así poder facilitar el trabajo a los servicios funerarios ante esta situación excepcional. Este recinto cumple las condiciones necesarias para dicha función, que comenzará, según está previsto, en las próximas horas», afirmaron por la tarde.

Por lo tanto, al cierre de esta edición estaba previsto que llegaran los primeros cuerpos escoltados por vehículos de la Unidad Militar de Emergencias, que son los que se encargarán del traslado de los cadáveres. «Se trata de una medida temporal y extraordinaria encaminada, fundamentalmente, a mitigar el dolor de los familiares de las víctimas y la situación que se registra en los hospitales madrileños», continúa el comunicado, que no especifica los plazos en los que se puede prorrogar este nuevo protocolo. Porque incluso el duelo se ha visto alterado en estas circunstancias tan excepcionales: no hay despedidas ni velatorios ni funerales ni entierros.

El Palacio de Hielo cuenta con una pista helada de dimensiones olímpicas, de 1.800 metros cuadrados, y otros 16 de altura que en apenas cuatro días ha sido habilitada como un gran depósito de cadáveres. Como es obvio, el principal punto a favor de este espacio son las bajas temperaturas que registra. Está escoltada por un complejo comercial que lleva cerrado desde hace más de una semana, el mismo tiempo que lleva en vigor en España el estado de alarma. La dureza de la imagen que a todos nos viene a la cabeza es desoladora. Allí aguardarán los restos de los que se han ido para ser incinerados o inhumados. La espera en algunos hornos crematorios ya supera los tres días.

Este recinto es de titularidad pública aunque se encuentra explotado por una empresa privada. Los responsables municipales elogiaron ayer la predisposición que la entidad ha mostrado para agilizar el proceso. Es un lugar habitual donde se realizan cursos de patinaje artístico o de ocio. Un ambiente diametralmente opuesto a la situación que se vivirá en él en los próximos días.

Esta no es la única noticia relacionada con el sector funerario que se dio ayer en la capital. Por la mañana, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunció que ya el pasado día 11 el Consistorio solicitó al Ministerio de Sanidad y a Delegación de Gobierno que la Funeraria Municipal dejase de prestar servicio a los fallecidos por coronavirus a causa de la falta de material adecuado para estas circunstancias. Estos sí continúan haciendo cremaciones o inhumaciones si son remitidas por otras empresas de servicios funerarios en féretro cerrado. Responsables del servicio confirmaron a LA RAZON que por el momento siguen trabajando «al 300%».