La Policía desaloja una misa en San Fernando de Henares con cinco personas: “Me dijeron que si no la suspendía, nos sancionaban”

El párroco de la iglesia de Santos Juan y Pablo cree que los agentes han acometido un “allanamiento de morada”. “No pueden entrar en un templo sin un requerimiento judicial firmado”

Miguel Ángel Nieto, párroco de la iglesia de Santos Juan y Pablo en San Fernando de Henares (Madrid), perteniente a la Diócesis de Alcalá, ha relatado en redes sociales los hechos ocurridos ayer lunes en el templo, cuando la Policía Nacional interrumpió la liturgia para suspender la misa y desalojar a los feligreses debido a las medidas de seguridad sanitaria adoptadas por la pandemia de coronavirus.

“Acaban de hacerme lo mismo que al obispado de Granada”, comienza su relato Nieto, en referencia al reciente desalojo de una misa en la Catedral andaluza. “Dos agentes de la Policía Nacional han entrado en la iglesia, en la misa de las 19:30 horas. Serían las 19:45 y estábamos terminando la liturgia de la palabra. Han entrado en el templo y nos han invitado a desalojarlo o nos sancionaban”.

En aquel momento, apunta Nieto, “éramos sólo 5 feligreses y el cura, por lo que se cumplían las distancias de seguridad sobradamente”. Por más “que les he mostrado lo que dice el articulo 11 del decreto de alarma”, y a pesar de que todos los feligreses “han mostrado el papel del obispado” que servía de salvoconducto ante la Policía, “me han dicho que si no suspendía la misa, nos sancionaban”.

Los agentes les afirmaron que habían acudido a la iglesia “por un requerimiento”, lo que el párroco interpreta como una denuncia por parte de “un vecino”. “He hecho como el obispo de Granada, les he dado la comunión y a casa”, afirma Nieto.

Después de hablar con el Obispado, le han dado algunas instrucciones para la misa de hoy: debe “celebrarla con normalidad” pero sin dejar “las puertas abiertas de par en par ni las luces que dan a la calle encendidas”. También deberá prescindir de “las campanas que anuncian la misa y explicar a los feligreses que la puerta estará siempre cerrada, aunque sin llave, para que puedan pasar y la vuelvan a dejar cerrada”.

“La policía no puede entrar en un templo ni paralizar una misa sin un requerimiento judicial firmado. Hoy han cometido un allanamiento de morada. Si insisten en denunciar, que denuncien, se recurrirá y ellos serán denunciados por prevaricación y saltarse la ley. La cosa se poner divertida. Pido oración”, concluye Nieto.