Terror por la gran evasión: los municipios turísticos de Madrid tiemblan

Miedo al rebrote del virus. Los alcaldes de algunas localidades madrileñas están asustados por la primera oleada este fin de semana

A las puertas del fin de semana y ya en la primera semana de la fase uno de la desescalada en Madrid, que permite los desplazamientos dentro de la misma provincia, los alcaldes de los municipios madrileños, que son destinos por excelencia de los habitantes de la capital, se preparan recelosos para recibir a la primera oleada de un turismo deseosos de escapar del confinamiento. Y esta vez se prevé que la afluencia sea mayor que la de un simple fin de semana de primavera.

Los hoteles de Navacerrada están casi completo y se preparan para dar la bienvenida a los visitantes con llaves precintadas, mascarillas y mamparas, mientras que los propietarios de los establecimientos hosteleros amplían sus terrazas para dar cabida a los turistas necesitados de cambiar de aires y espacios. Y es que localidades como ésta, cuentan ahora con el atractivo añadido de que ya no es necesario respetar las franjas horarias de la desescalada por contar con menos de 10.000 habitantes.

«Este fin de semana va a ser un punto de inflexión para ver cómo va a ir el verano, pero estamos temblando», cuenta Mercedes Zarzalejo, alcaldesa de San Martín de Valdeiglesias.

La regidora de este municipio madrileño de la zona de los pantanos todavía recuerda los atascos de entrada a la localidad en pleno estado de alarma y los 3.000 habitantes más de lo habitual que llegó a registrar de personas que se saltaron el confinamiento y optaron por irse a su segunda residencia, pese a estar prohibido. Eso generó conflictos en el municipio entre los «naturales» (residentes habituales) y los «tomateros» (como se llama a los que tienen segunda residencia en el municipio). Por eso, todo ahora son todo precauciones para evitar contagios: órdenes municipales en las que se especifica punto por punto la prestación del servicio en terraza, medidas de higiene y prevención, reorganización de calles para evitar aglomeraciones en el mercadillo semanal, campañas de asesoramiento en comercios y en cómo digitalizar la carta de un restaurante, desinfección gratuita de locales...

«No temo tanto los movimientos de gente como al hecho de que se le está perdiendo el respeto al virus», cuenta Antonio Sin, alcalde de Pelayos de la Presa. «He visto a la gente sentada en las terrazas dándose besos y abrazos y ya salimos como si no pasara nada, como nos ha dicho Sánchez que nos podemos ir de vacaciones...La gente se ha ido relajando». El regidor asegura que, desde el lunes, en que Madrid entró en fase uno, «hay más gente de lo habitual porque quien tiene segunda residencia, ha ido viniendo de manera escalonada, pero está claro que el pico va a aumentar el fin de semana y, si habitualmente tenemos 2.500 habitantes, llegaremos a los 4.500».

El temor es que esta circunstancia pueda derivar en un aumento de contagios después de que Pelayos de la Presa no haya sido precisamente una localidad demasiado castigada por la pandemia.

En Guadarrama, otra de las localidades que más turismo registra los fines de semana, su alcalde, Diosdado Soto, también está preocupado por que la gente pierda miedo al virus. Todas las semanas celebra una comisión de seguridad para analizar la situación y ahora, con la desescalada, ha escrito al delegado del Gobierno en Madrid para pedir refuerzos de unidades del Ejército y, si es necesario, se coordine con la Guardia Civil y la Policía Municipal para vigilar el cumplimiento de las medidas de seguridad e higiene. «Lo pedí con carácter preventivo, pero el delegado del Gobierno lo ha rechazado, salvo que la Guardia Civil considere que hay escenarios complejos». Ya ha puesto en marcha muchas medidas pero «la gente viene de estar guardando el confinamiento y tiene ganas de que le de el aire».

Lozoyuela pide más Guardia Civil

El alcalde de Lozoyuela, Francisco Díaz, dice que la localidad está preparada para recibir una mayor afluencia de visitantes a medida que se adentra el verano. Sin embargo, la preocupación se centra ahora en hacer cumplir a la población las medidas sociosanitarias sin relajamientos. Le inquietan las largas colas a la entrada del Carrefour que, además, da servicio a varias localidades cercanas. Por eso cree que ahora, más que nunca, debe haber más Guardia Civil.