Ayuso encara hoy su reunión más tensa con la izquierda

Primera ronda de contactos para la recuperación: Vox plantea reducir gastos superfluos, recursos para las Pymes y apoyo a las residencias. El PSOE pide un acuerdo más participativo y con fondos

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, saluda a la portavoz del grupo parlamentario de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, antes de la reunión mantenida al inicio de la ronda de contactos con la oposiciónVICTOR LERENAEFE

Toca reconstruir Madrid y la «fórmula Ayuso» pasa por reuniones unilaterales con los partidos de la oposición para presentarles el plan de 30 medidas para la reactivación económica. Hoy toca la reunión más tensa para la presidenta de la Comunidad de Madrid. Es el turno de los encuentros con los portavoces de Más Madrid, Pablo Gómez Perpinyà, y Unidas Podemos IU Madrid en Pie, Isabel Serra.

El ambiente está caldeado después del rifirrafe de ayer en la Asamblea de Madrid en que la presidenta llegó a decir que una reconstrucción en manos de la izquierda de la Comunidad de Madrid es poco menos que imposible: «Son amigos del odio, son peores que el virus», dijo en respuesta a una pregunta de la portavoz de Unidas Podemos, Isa Serra, en la sesión de control al Gobierno.

Ayuso se despachó con todo tipo de reproches hacia la oposición en la víspera de su encuentro, a la que acusó de tener un «odio visceral». «Siempre creando dolor, siempre creando miseria allá donde gobiernan, son ustedes los únicos capaces de gobernar Venezuela, el país con mayor reserva de petróleo del mundo y no tener una sola gota de gasolina para sus ciudadanos». Serra, por su parte, echó en cara a la presidenta «haber utilizado la crisis y el dolor para su interés, para hacer oposición al Gobierno estatal y para su protagonismo personal».

Ahí no quedo todo. Ayuso también tuvo un duro enfrentamiento con el portavoz de Más Madrid, que le reprochó el plantón en la reunión que había convocado Aguado días antes. «¿Usted pretende que me siente en una mesa de igual a igual? No me haga reír cuando no quiere reconstruir Madrid, sino aniquilar a todo aquel que no piensa como usted. Con usted hay poco que reconstruir, son la política del odio, de la ruptura y de la devastación», le dijo Ayuso en la Cámara de Vallecas.

Ayer, se reunió con los portavoces de los grupos parlamentarios de VOX y PSOE, Rocío Monasterio y Ángel Gabilondo, respectivamente, para analizar el Plan de Reactivación de la Comunidad de Madrid tras el COVID-19 que el Consejo de Gobierno aprobó la semana pasada con una treintena de medidas para recuperar el pulso económico y social de la región.

Era el inicio de la ronda de contactos que ha querido tener Díaz Ayuso con los grupos de la oposición, tanto para poder recibir aportaciones de cara a ampliar el conjunto de medidas ya contempladas, como para abordar con ellos la situación actual, coincidiendo con el año que ha transcurrido desde que se celebraron las elecciones autonómicas.

Monasterio aseguró haber ido a la reunión «para aportar estabilidad, porque hay que estar preparados para la crisis económica y social que viene». Acudió con un plan de reducción del gasto público superfluo. La también presidenta de Vox en Madrid se mostró partidaria de reducir el gasto político ineficaz. De hecho, apuntó la posibilidad de que la Administración regional renuncie a algunos alquileres en algunos edificios céntricos y emblemáticos de Madrid para ahorrar.

Abogó por dotar de más recursos a las Pymes e inyectarlas liquidez y por dar a poyo a las familias. Del mismo modo, solicitó una mayor agilidad en los trámites administrativos. Pero, sin duda, uno de los asuntos en los que más insistió fue en el de desarrollar una batería de medidas de apoyo a las residencias. «Hace falta equipos técnicos excelentes para sacar a Madrid de esta situación», dijo.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el portavoz del grupo parlamentario del PSOE, Ángel GabilondoRicardo Rubio Europa Press

Más crítico fue el portavoz socialista, Ángel Gabilondo, que dejó claro que su objetivo no era un mero acuerdo con el Gobierno, sino que de éste debían formar parte los municipios y los agentes sociales. Gabilondo cree que las 30 medidas para la reactivación «son una mera sucesión de acciones, pero no un proyecto de recuperación, no tiene alcance ni sus medidas abordan las causas de los problemas». Por eso dijo que «tiene que abrirse un verdadero proceso de participación». Reclamó un fortalecimiento de los servicios públicos e identificar los asuntos prioritarios que afrontar. Pero, sobre todo, el plan «carece de un planteamiento económico».