¿Cuál es el restaurante más antiguo de Madrid?

El restaurante más antiguo de la ciudad de Madrid y del mundo, es Botín, en la calle de Cuchilleros

Un restaurante de Madrid, anunciaba el pasado 1 de julio, que tras el estado de alarma y la vuelta a la normalidad, volvía a abrir sus puertas al público, dando así continuidad a casi 300 años dedicados a dar de comer a viajeros y vecinos. Esta casa de comidas, es Botín, en el número 17 de la calle de Cuchilleros desde 1725.

En el siglo XVII, llegaban a Madrid un cocinero francés, Jean Botín, y su esposa asturiana para instalarse en la creciente ciudad, que volvía a ser capital del reino tras uno años en los que estuvo temporalmente en Valladolid. Y se establecían en lo que parece ser que era una antigua hospedería o fonda -en las que se daba hospedaje y se cocinaba lo que el viajero traía-. Estaba situada en la zona de llegada de viajeros, comerciantes y vecinos de la villa, que más actividad comercial aportaba a la ciudad y alrededor de la recién reformada Plaza Mayor, donde se instalaban distintos gremios, como el de cuchilleros, que da nombre a la calle en la que se asienta el edificio que alberga el “restaurante más antiguo del mundo” según el libro Guinness de los Records.

Pero fue en 1725, cuando un sobrino de Jean, Cándido Remis se hizo cargo del negocio y reformó el local, fecha en la que se considera que se convierte en posada y en la que ya se sirve comida del propio local, que se llamó Sobrino de Botín. Esta fecha está grabada en una de las piedras de la entrada, dando fe de la reforma. El edificio ya existía en 1590, pues en el local exhiben un documento en el que se da cuenta de que está exento de dar alojamiento a miembros de la nobleza que no tenían alojamiento en dependencias reales mediante el abono del «Privilegio de exención de huéspedes». Y es que, en las fechas en las que se Madrid se convertía en capital la llegada de personas ligada a la corte desbordaba la capacidad de las dependencias reales, por lo que se obligaba a dar albergue a todas las casas de más de una planta. De esta época datan las llamadas “casas de malicia”, que eran las que desde el exterior, parecían ser de una planta, pero en el interior tenían dos plantas, con el objetivo de evitar esta obligación.