Las 30 horas en las que Paco sobrevivió a cinco puñaladas

Un robo fallido podría estar tras el ataque a Francisco López, presidente de un colegio de Valdemoro, según sospecha su entorno. Tras una larga búsqueda fue localizado con vida con heridas de arma blanca en cuello y abdomen

Seis de la tarde de ayer. Valdemoro respira después de horas de angustia. Paco, el presidente del colegio Lagomar, es localizado por efectivos de la Guardia Civil bajo un árbol, sangrando, pero vivo por fortuna, en un zona de campo conocida como Finca Granados.

Habían transcurrido casi 35 horas desde que se borrara la pista de Francisco López Jaimez, de 56 años, a las puertas del centro educativo donde día tras día acude a trabajar. Allí llegó como cada día el pasado viernes. Apenas había amanecido. El reloj aún no marcaba ni las siete de la mañana. Trabajador concienzudo, Paco cruzó varias palabras con quienes allí se encontraban entonces: la jefa de cocina del colegio y el empleado de mantenimiento. Incluso disfrutó del segundo café de la mañana con ellos. Normalidad. Según revelarían tiempo después las cámaras de videovigilancia instaladas en el centro cooperativista, al hombre, conocido por todos por su formalidad, se le vio caminar en diversas ocasiones por el vestíbulo que en pocos días volverán a recorrer los alumnos del cole. sito en el número 5 de la Avenida del Mar Adriático. Alrededor de las siete y veinte de la mañana, según refirieron varios testigos a la agencia Efe, emprendió el camino hacia la puerta. Iba a «hacer unas gestiones», recuerdan quienes se toparon con él por última vez. Pero las cámaras exteriores aún recogen un momento más: cruza la calle y se detiene en una zona cercana a una parada de autobús.

Y hasta ahí, horas en negro. Sus compañeros se percatan de que tardaba demasiado en volver. Les preocupaba además que faltara a una cita que tenía prevista y que ni siquiera se hubiera llevado su teléfono móvil ni tampoco su documentación. Pasan las horas y se da aviso a su mujer que, inquieta, se dirige a eso de las cuatro de la tarde hasta el Cuartel de la Guardia Civil de la localidad para informar de la extraña desaparición de su marido. Enseguida corre por las redes el cartel con su imagen y la descripción: 1,80 de estatura, pelo canoso y ondulado, ojos verdes y gafas graduadas.

Es una desaparición de las catalogadas como «inquietantes». Su vehículo es localizado en las inmediaciones del Lagomar. En la mañana de ayer, aún sin pistas relevantes de lo que pudiera haberle ocurrido a Paco, amigos y familiares, padres del colegio e incluso ex alumnos del centro forman una batida, a pie y en bicicleta, junto a efectivos de la Guardia Civil, un guía canino, Policía Local y Protección Civil para dar con su paradero. Ya han pasado demasiadas horas. Incluso un helicóptero se une a la búsqueda. Por la mañana se recorre el polígono Rompecubas y el camino de Ciempozuelos. No será hasta horas después cuando se avista al hombre bajo un árbol en una zona de campo próxima al colegio.

De inmediato se le presta asistencia sanitaria: presenta cinco heridas de arma blanca, dos de ellas en el cuello y otras tres en el hipocondrio izquierdo. Tras estabilizarle, es conducido al Hospital Doce de Octubre y, aunque no se encuentra grave, su pronóstico es reservado. Llevaba unas 30 horas herido, según informó Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid.

No consta que Francisco tuviera problemas con nadie. Además de ser presidente de la cooperativa, se encarga de la administración de la misma, de la contratación y de los seguros sociales.

Ahora le toca el turno a los investigadores del Instituto Armado, quienes tomarán declaración a la víctima para determinar cómo se produjo la agresión y poder localizar al autor o a los autores. Según Efe, desde el círculo próximo a Francisco se apuntaba en una dirección como principal hipótesis: que a la salida del centro educativo hubiera sido interceptado por algún individuo o individuos con el propósito de robarle. Después le habrían atacado con un cuchillo, dejándolo malherido.