Álvarez Simó: «Aunque esté encerrado en casa, el público quiere cultura»

La directora del Centro de Cultura Contemporánea en Condeduque presenta una programación con la que espera que el espectador se aísle del difícil contexto actual

No es el estreno que esperaba, pero sí es un estreno soñado. Tras hacer de los Teatros del Canal una referencia de la escena contemporánea internacional, Natalia Álvarez Simó (Santa Cruz de Tenerife, 1977) toma las riendas de un Condeduque reconvertido en Centro de Cultura Contemporánea. Una nueva identidad gracias a la cual las artes escénicas, la música, el cine, el arte, la mediación y el pensamiento de vanguardia tomarán la palabra en el barrio de Universidad. Por los patios, el teatro, el auditorio, la sala de conferencias y la sala de exposiciones del cuartel desfilarán un centenar de propuestas: desde el Premio Nacional de Danza Marcos Morau hasta el eclecticismo musical de Mastretta, pasando por muestras con títulos tan sugerentes como «Bajo la superficie (miedos, monstruos, sombras)». Siempre, eso sí, que la pandemia lo permita.

–Cuando se formalizó su nombramiento no imaginaba este estreno...

–Quién lo iba a saber. De pronto, todos encerrados, como en una distopía. Es un proyecto ilusionante en el que nos ha tocado convivir con la pandemia. Pero durante el confinamiento vimos que tenía un sentido: todo el mundo consumía cultura aunque estuviera encerrado en casa. Eso nos daba ilusión para trabajar por algo importante y para mantenernos como institución y función pública.

–La pandemia nos ha enseñado precisamente eso: siempre hay «ganas» de cultura.

–Muchísimo: leemos libros vemos, películas, vemos espectáculos on-line... Se pierde el directo: tú vas a una sala a compartir una catarsis con el resto de espectadores. Pero es necesaria. Abriremos con el 50% de aforo y todas las medidas de seguridad. El público podrá sentarse de nuevo en una butaca y decirse: «Era esto por lo que la cultura es importante».

–¿Va a poder el espectador olvidarse por un instante de la pandemia?

–El objetivo es ese: aislarte un poco de la situación disfrutando la experiencia. ¿Las diferencias? Adquirir las entradas on-line, que ya se hacía antes; descargar el programa de mano; un personal de sala que te va ayudar en todo momento y que hará que te encuentres protegido... Y, sobre todo, la sensación de que es un lugar seguro.

–¿Tienen planes alternativos por lo que pueda ocurrir?

–Sí. Cuando preparábamos la programación desde casa, cada semana recibíamos una noticia nueva. Era una incertidumbre permanente. Por ello hemos pensado una programación presencial, semipresencial o digital, de forma que podamos adaptarnos al contexto. El primer escenario sería al 50% de aforo; el segundo, sería una retransmisión en streaming, con los artistas grabando su actividad desde el centro; y el tercero, consistiría en que los artistas tengan preparada una propuesta on-line. Pero no creo que lleguemos a esta última.

–A tenor de la programación, ¿cómo definiría esta andadura del Condeduque 2020-2021?

–Es una programación muy diversa. Queremos hacer accesible la cultura contemporánea, que el público vea en qué trabajan los artistas ahora. Es un espacio de vida donde puedes encontrar cine, poesía, música, artes escénicas, plásticas... Con una identidad nueva y definida.