Vuelta al cole en Madrid: «He llorado tres veces al ver a los alumnos»

412.000 estudiantes y 30.000 profesores de 1.300 centros educativos retoman la actividad después de casi siete meses

«¿Teníais ganas de volver al colegio?», pregunta a sus alumnos de 1ºD de Primaria Toñi Ferrer en el colegio Claret. «¡Siiii!», responden al unísono. «Tenemos que respetar las normas para evitar que un enemigo que está entre nosotros sea más enemigo aún», dice Toñi a una clase de 18 alumnos sentados en mesas individuales a metro y medio de distancia y con mascarilla. «A ver, ¿Y qué tenemos que hacer?». De inmediato se levantan múltiples manos de alumnos dispuestos a dar respuestas: «Usar mascarillas, lavarnos las manos, no compartir...».

En el pasillo opuesto, los alumnos de Mercedes, de 2º de Infantil, comentan con su profesora qué han hecho estas vacaciones; mientras que en la clase de Marta Igea, de 1º de Primaria, los alumnos leerán un cuento sobre las emociones y bailarán el «Mambo del coronavirus».

Al igual que para los 2.000 alumnos del Claret que esta semana se incorporan progresivamente a la actividad académica después de casi siete meses, ayer iniciaron el curso en otros centros los alumnos de 3 a 6 años de Infantil, los que cursan este año hasta 3º de Primaria y los de Educación Especial. En total, 412.000 alumnos de 1.316 centros y casi 30.000 profesores se reincorporaron a una actividad que «estábamos deseando; estábamos desesperados de estar en casa, necesitaba volver a ver a mis niños», dice Marta Igea. Sus alumnos este año no jugarán con plastilina, será un curso sin biblioteca del aula en la que poder compartir los libros y sin carpetas de trabajo conjuntas, pero «nuestro objetivo hoy, especialmente, y el resto del curso es que los niños estén felices, porque han sufrido mucho a nivel emocional. Ahora hay muchas normas que aprender, pero queremos que no se sientan coartados y, sobre todo, que vengan sin miedo al colegio», dice.

Los profesores del Claret vivieron ayer la vuelta a las aulas con especial emoción después de una planificación de meses y de que el equipo directivo haya tenido solo una semana de vacaciones. El colegio, además, ha reformado dos plantas para sacar seis clases nuevas. Los alumnos entraban de uno en uno por puertas distintas después de deslizar sus pies por la alfombrilla desinfectante, rociarse las manos de gel hidroalcohólico y de que les tomaran la temperatura. La plantilla de profesores daba la bienvenida a todos ellos con entusiasmo ataviados con batas, mascarillas y pantallas (solo para los profesores de Primaria) . «Yo he llorado hasta tres veces al ver a los alumnos. ¡Cuánto han crecido algunos de ellos!, contaba Carolina Dulce, la coordinadora Covid del colegio. «Estoy emocionado porque esperaba este momento desde hace mucho tiempo. Puede que haya contagios, pero era necesario empezar para todos y el colegio es un punto de normalidad fundamental», explica el director, José Ignacio Jiménez.

El centro arranca reforzando conocimientos que el curso pasado no terminaron de aprenderse bien, trabajando la parte emocional y repitiendo rutinas de higiene. Jiménez asegura que algunos casos muy contados de padres han mostrado reticencias a llevar a sus hijos al colegio por miedo al contagio al tener familiares de riesgo, pero el centro se ha puesto en contacto con ellos y, o bien se han reforzado las medidas de protección o bien se va a facilitar formación online al alumno. Mientras, los padres despedían a sus hijos a la entrada del colegio también con entusiasmo y pocos nervios: «Hemos estado muy informados y por eso vengo confiado a traer a mi hijo. Mi hija quería ver ya a sus amigas».