Tetuán, el distrito de las “fiestas Covid” en Madrid: la sauna-discoteca, dos burdeles y un bautizo coreano

Desalojos de madrugada: en los bajos de Azca fueron sorprendidas 73 personas en una fiesta, con más de dos veces el aforo permitido

Desde el confinamiento, y ahora con la nueva «normalidad», hay hechos puntuales en los que algunas personas utilizan todo tipo de artimañas para burlar las medidas de prevención y protección para frenar los rebrotes. En los últimos días el barrio de Tetuán acapara titulares por la indisciplina, tanto de algunos propietarios de negocios como por parte de personas que desoyen las advertencias para minimizar lo máximo posible los nuevos contagios. El penúltimo caso sucedió ayer. Agentes de la Policía Nacional que pertenecen a los Grupos de Atención al Ciudadano (GAC) y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) desalojaron la madrugada del miércoles al jueves una sauna que hacía las veces de discoteca en el barrio de Tetuán. Muchos de los asistentes tenían síntomas de embriaguez, aunque ninguno necesitó asistencia médica.

La sauna estaba situada en los bajos de Azca. Alrededor de las 04:30 horas, los agentes se personaron allí tras una labor de investigación. Entraron en el local cuando se estaba celebrando una fiesta que sobrepasaba de lejos la norma de la Comunidad de Madrid que desde el cuatro de septiembre limita las reuniones, tanto en espacios públicos como privados, a diez personas. En este caso concreto eran 73, a las que desalojaron y les levantaron un acta de propuesta de sanción por, además de incumplir el aforo permitido por las autoridades, no usar mascarillas y saltarse las medidas de seguridad. Era el «pack» completo. Se está a la espera de que el ayuntamiento dicte la sanción correspondiente. Por lo pronto la sauna ya está precintada.

Tetuán se está convirtiendo en uno de los focos de este tipo de infracciones. Hace tres días ocurrió algo similar en dos pisos contiguos que se habían habilitado como un bar de copas, evidentemente sin licencia, y un burdel clandestino. Fue en la calle Marqués de Viana. Dos policías sin uniforme dieron la alerta cuando estaban rastreando los locales de la zona para comprobar que se cumplían las medidas de restricción. Cuando iban a subir a su vehículo, un hombre les animó a subir a este burdel clandestino con la promesa de «alcohol, chicas y fiesta». Allí estaban 75 personas (entre clientes y trabajadoras) y ninguna de ellas llevaban mascarillas.

Menos sórdido, pero con similar «modus operandi» fue lo que sucedió en un restaurante coreano del distrito. El pasado domingo, la policía municipal desalojó el establecimiento donde 67 personas estaban celebrando una fiesta cuando su aforo oficial es de 20, por lo que triplicó en tres su ocupación. Su propietario es un ciudadano filipino. Situado en la calle Palencia, los vecinos llamaron a las dependencias policiales para quejarse de la música y el jaleo y el jaleo que salía de su interior. Al llegar comprobaron que se estaba celebrando una celebración familiar, concretamente un bautizo. En la fiesta había adultos y niños y estaba decorado con globos. El vecindario empezó a sospechar que estaba sucediendo algo irregular cuando vieron aglomeraciones en la acera y personas que vestían de fiesta.

Los policías levantaron acta basándose en la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (LEPAR) a la espera de que el ayuntamiento imponga la sanción correspondiente, que se presupone, será «muy importante», aunque todavía no se ha determinado. Estos hechos han sucedido justo en la semana en la que el Ayuntamiento de Madrid ha asegurado no descartar confinar los barrios de la ciudad con un número mayor de contagiados.