Madrid, como Lérida o Ribadeo

La capital no es la primera ni será la última ciudad o territorio en realizar restricciones de movilidad para doblegar la curva de contagios. Sólo es la que mayor población ha contabilizado. Por ahora

Como los demás. Lo que le ha tocado vivir a Madrid, las restricciones de movilidad y los ajustes en reuniones y salidas con amigos o familiares es lo mismo que hemos visto en otras provincias y territorios de España. La decisión de la Comunidad de Madrid de decretar confinamientos selectivos para frenar la expansión del coronavirus ha dado proyección a una medida que han adoptado previamente los gobiernos de once comunidades autónomas y que ha afectado desde el final del estado de alarma a casi cuarenta municipios. Y muchos apuntan que no es una cuenta cerrada. Vendrán más.

Una vez que las autoridades sanitarias autonómicas constataban que los brotes de Covid estaban dando paso a una transmisión comunitaria, han ido decidiendo estos confinamientos perimetrales de, en la mayoría de los casos, quince días de duración, lo que dura una cuarentena. Lo que es cierto es que, pese a que las localidades que han sido aisladas desde el verano superan la cuarentena, la población más numerosa que se verá afectada por estos confinamientos será la de Madrid: 858.193 personas de las 37 zonas de salud sobre las que se ha adoptado esta medida.

El confinamiento limita los desplazamientos fuera o hacia una zona geográfica concreta, que puede ser un edificio, una urbanización, un municipio o, como en Madrid, una zona básica de salud. La medida permite la circulación de los residentes dentro del núcleo urbano afectado siempre que se respeten las medidas de prevención de contagios, aunque añade una recomendación a los vecinos para que permanezcan en sus domicilios. Esta restricción de movimientos decidida por las comunidades ha venido acompañada de otras medidas, como la prohibición de reuniones de más de seis personas (en Madrid), limitaciones horarias para tiendas, bares o restaurantes, así como reducciones de aforo en establecimientos públicos y cierre de parques y jardines.

La primera comunidad en decretar un confinamiento perimetral fue Cataluña, el 4 de julio en la comarca del Segrià, incluida su capital, Lérida, para atajar los brotes surgidos entre temporeros llegados para la recogida de la fruta. Al día siguiente era la Xunta de Galicia la que ordenaba el cierre de los accesos a la comarca de A Mariña, en Lugo. Cinco días después, ordenó el confinamiento de Burela, en tanto que los vecinos de Viveiro, Xove, Cervo, Foz, Barreiros y Ribadeo solo podían desplazarse entre dichos municipios. En Castilla y León, el primer confinamiento, ratificado el 16 julio por un juzgado, afectó a diez viviendas del barrio de las Delicias de Valladolid. Este confinamiento selectivo fue total, sin posibilidad de movilidad, y se produjo después de que la administración comprobara que una veintena de afectados estaban incumpliendo el aislamiento. Conclusión: la lucha contra la pandemia tiene muchas aristas, tiene muchos ángulos, y el de Madrid, es uno de ellos. Sólo cabe cumplir lo ordenado para doblegar la curva de contagios.