¿Por qué se atasca Madrid cada vez que llueve?

Con el mal tiempo, los conductores prefieren utilizar el coche en lugar del transporte público

Conducir por Madrid en hora punta no es nada agradable, pero en días de lluvia se convierte en un auténtico infierno.

La escasa visibilidad se suma al habitual ruido de los coches y motos y a algún que otro claxon de los conductores más impacientes.

Pero, ¿por qué la capital se atasca más cuando el tiempo no acompaña? Con climatología adversa como la lluvia, nieve o viento, los riesgos en la vía aumentan y los coches circulan a una velocidad menor para evitar accidentes. Durante estos días, disminuye la estabilidad de los coches y aumenta el tiempo de reacción de los conductores, lo que provoca la acumulación de vehículos.

No obstante, este no es el único motivo por el que se producen más atascos que en los días soleados. Con el mal tiempo, la gente prefiere utilizar el coche en lugar del transporte público. Por lo tanto, si hay más vehículos en la carretera también es más probable que se congestione el tráfico. Durante los días de lluvia el número de vehículos en la M-30 aumenta un 50%, según estimaciones de Emesa, la empresa encargada de la gestión y el mantenimiento de la circunvalación madrileña. Además, los expertos indican que durante una tormenta se reduce la visibilidad hasta un 60%, motivo por el cual los conductores deciden ir con mayor cautela.

También influye que no todos los conductores reaccionan de la misma forma a las condiciones climatológicas adversas y los hay que optan por seguir con una conducción agresiva que pone en riesgo al resto de viajeros. Un simple accidente, sumado a la mayor densidad de coches, puede implicar un atasco kilométrico.

¿Cómo evitar los atascos los días de lluvia?

Lo que se enseña en las autoescuelas es cierto: con el asfalto mojado aumenta la distancia de frenado, por lo que es imprescindible mantener la atención en la carretera y conducir con prudencia. Las condiciones adversas también afecta a la capacidad de reacción de los conductores. En estos momentos es más necesario que nunca reducir la velocidad de la marcha, que tampoco debe ser demasiado baja porque también supone un riesgo. Al aumentar la distancia de frenado también es importante mantener una distancia óptima entre los vehículos y evitar acelerones y frenazos.

Emesa destaca otros aspectos que suponen un plus de seguridad en los días de lluvia, como mantener activadas las luces de emergencia durante el atasco, asegurarse de que el parabrisas está en buenas condiciones y preocuparse por tener una temperatura adecuada en el interior para evitar que los cristales se empañen.