Madrid, un monumento fotográfico

«Madrid» recoge 160 imágenes de su historia firmadas por Alfonso o Alberto García-Alix

"Modistas en la Gran Vía", 1933Alfonso/ La Fábrica

Esta ciudad está muy viva y ha sido muy vivida. ¿Es posible reflejar sus múltiples aristas históricas y mundanas desde el siglo XX hasta prácticamente antes de ayer a través de 160 imágenes? Sí, si los que la miran detrás del objetivo –y que, sobre todo, enfocan a sus gentes– son fotógrafos como Alfonso, posiblemente el mejor cronista visual de la Villa en los inicios del siglo XX; Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Gerda Taro, Francesc Català-Roca, Ramón Massats, Alberto García-Alix, Ouka Leele, Miguel Trillo y Cristina García Rodero, entre otros muchos.

Ayer, la delegada de Cultura del Ayuntamiento, Andrea Levy, presentó uno de esos libros que, desde su belleza visual, invitan a la reflexión, “Madrid” editado por La Fábrica en colaboración con el Consistorio de la capital. Como dijo Levy, «nos muestra la esencia de una ciudad que siempre ha sido muy exigente consigo misma y ha sido vencer ante las adversidades», unas palabras que sirven quizá como profecía de estos tiempos en que la pandemia nos demanda lo mejor que podamos sacar de nuestras entrañas.

Este volumen –que se estructura en seis períodos temporales entre 1900 y 2020- es un reencuentro con los que nos han llevado hasta el presente. Alfonso iluminó en blanco y negro una ciudad que se antoja que tenía un tono sepia. Reflejó el día a día, tanto de ilustres como de anónimos, el porvenir de una ciudad que se hacía cosmopolita sin ser muy consciente de ello mientras los humildes se dejaban inmortalizar en verbenas y en sus afanes para llevarse un pan a la boca.

Llegó la Guerra Civil y el ocaso obligatorio de Alfonso. Le tomaron el relevo Capa y Taro, entre otros. La miseria de la postguerra, esos semblantes tristes por la pena y por el hambre, fueron inmortalizadas por Roca, Paco Gómez o Campua... Y llegaron los años 60, en la que Madrid se convirtió en una sucursal de Hollywood gracias a las estrellas que se prendaron de la ciudad. Y la democracia, junto a la libertad, trajo consigo un regalo cultural bajo el brazo: la Movida, que tanto y tan bien, porque ellos mismos eran protagonistas de ella, reflejaron García-Alix, Miguel Trillo y Ouka Leele, unos «modernos» que ya son unos clásicos. Puede que ni ellos mismos se lo crean.