La Moraleja: «No entendemos nada, si aquí ¡solo hay chalets!»

Normalidad y estupor en el primer día de confinamiento

Unos chicos en una de las terrazas de un bar de La Moraleja
Unos chicos en una de las terrazas de un bar de La MoralejaCIPRI PASTRANO DELGADOMadrid

Era lo que menos se esperaban sus moradores, que el confinamiento llegase a La Moraleja, una de las zonas residenciales más exclusivas de la Comunidad de Madrid, que viven desde hace décadas en una burbuja dado los metros cuadrados que tiene cada chalet construido a lo que hay que añadir la superficie de jardín. Sin embargo, la Comunidad de Madrid tomó esta decisión después de que su tasa de contagios fuese superior a 400, concretamente 403,75 por cada 100.000 habitantes.

Ayer, en el primer día de esta nueva realidad, lo que imperaba era la normalidad y cierta indiferencia, teñida de incomprensión. Los comercios de la zona apenas lo han notado. Nacho, desde el establecimiento Scalpers –una firma de moda masculina– afirma a LA RAZÓN que «no se ha notado, aunque es cierto que la afluencia desde la semana pasada es menor, está todo muy tranquilo, a pesar de que ya se han puesto en marcha las promociones».

Ana da su diagnóstico desde La Moraleja Store, uno de los lugares más concurridos. «Hoy (por ayer) no hay ni más ni menos compradores. Hay que tener en cuenta que no es frecuente que vengan de otras zonas de Madrid a comprar aquí, por lo que no se ha notado mucho. Lo que sí te puedo decir es que hay muchos vecinos que no lo entienden porque es una zona de chalets, urbanizaciones... y hay bastante distancia entre unos y otros. Tampoco son de mucho pasear, la mayoría se suele mover en coche».

Los establecimientos insisten en la incomprensión de los vecinos dadas las conversaciones que tienen en los establecimientos. La farmacia La Moraleja, que está en la plaza, Carmen ha oído esas frases de clientes que acuden sin acertar el porqué de este confinamiento. «Estamos en un lugar con pocos comercios: nosotros, un banco, el estanco y el supermercado, como mucho seremos 50 trabajadores en total», lo que viene a decir es que las aglomeraciones son escasas por no decir nulas. «Hemos trabajado igual que cualquier día. Lo normal es que pocos se pasen. En el caso de que alguno tenga la Covid-19 envía a algún amigo o hacen los pedidos por empresas de pedidos «online» y ni siquiera sabemos si están enfermos a causa de la pandemia o no». Cree que puede que se hayan detectado algunos contagios «en el centro de salud, donde sí que se han dado varios casos».

Puede que sea la hostelería la que se vea más afectada porque ni poder salir ni entrar a La Moraleja les puede restar clientes. Ana, la farmacéutica, apuntaba que los fines de semana es más que frecuente que algún madrileño de la capital acuda a sus servicios de restauración para verse con amigos y comer o cenar «ya que tampoco hay muchas oficinas por aquí que requieran este servicio».

Para constatarlo, lo más conveniente es hablar con Nacho, del restaurante Aspen. De primeras comenta que un lunes «siempre baja la clientela, es un día laboral tras un fin de semana, por lo que no supone una referencia». Lo que sí es un síntoma de los quince días que tienen por delante son las cancelaciones. «Ya hemos recibido llamadas de personas que residen en Madrid, pero tampoco estamos preocupados: los que viven aquí no pueden salir, por lo que acudirán más... Lo uno por lo otro y las cuentas se compensarán», precisa sin asomo de inquietud.