Nicanor, el primer vacunado en Madrid: «No me he enterado, todo ha sido perfecto»

La campaña de vacunación en la comunidad arrancó en el centro de mayores Vallecas a las 12:40 con la inyección de un residente de 72 años

El equipo sanitario aplaude a Nicanor tras ser el primer hombre en vacunarse en la Comunidad de Madrid contra el covid-19.
El equipo sanitario aplaude a Nicanor tras ser el primer hombre en vacunarse en la Comunidad de Madrid contra el covid-19.EUROPA PRESS/R.Rubio.POOLEuropa Press

Nicanor, José Antonio y María suman una historia más que contar a sus nietos y nietas cuando las reuniones alrededor de grandes mesas vuelvan a estar permitidas: «Me siento la protagonista y yo soy de las que prefiere siempre ir en segundo plano, pero ahora me ha tocado», bromea la primera mujer en ser vacunada contra el virus covid-19 en la Comunidad de Madrid en una entrevista a Telemadrid tras superar la prueba.

Las primeras 1.200 dosis del antídoto más esperado del año bajo la firma de las farmacéuticas Pfizer y BioNTech empezaron a ser distribuidas por la región a las 12:00 horas de este domingo 27 de diciembre y a eso de las 12:25 ya habían llegado a sus destinos. La Comunidad de Madrid cuenta con dos almacenes donde estas vacunas se conservan ultracongeladas, es decir, a -70ºC, y, desde allí, se envían a cada centro de vacunación ya descongeladas, a una temperatura de entre 2 y 8ºC y junto con los viales y el material fungible necesario. Poco después, se ponía en marcha el proceso de vacunación, empezando, tal y como se había anunciado, por el personal y los mayores de tres centros socio-sanitarios: la Residencia de Mayores Vallecas, perteneciente a la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS); la Residencia Las Azaleas en Ciudad Lineal, del grupo Asispa; y, por último, la Residencia Parque Almansa en Moncloa-Aravaca, del grupo Ballesol.

Sin reacciones adversas

Nicanor, natural de Badajoz, pero vallecano de adopción desde niño, a sus 72 años y tras dos viviendo en el asilo elegido para dar el pistoletazo de salida del proceso de vacunación en Madrid, ha sido el primero en mirar cara a cara a la aguja; a las 12:40 ya se había remangado el brazo sin miedo para recibir la inyección. «No me he enterado, todo ha sido perfecto», dijo Nicanor agradecido por el cuidado de la enfermera al levantarse de la silla, entre aplausos y cientos de disparos de las cámaras de la prensa que asistieron al momento. A él le siguieron sus compañeros José Antonio y María con la misma determinación.

Porque, mientras ahí fuera hay quien sigue inmerso en una disputa vacía contra la verdad científica, poniendo en duda el trabajo de los mejores laboratorios del mundo, ellos, los que precisamente más peligro han corrido durante los últimos meses de difícil convivencia con la Covid-19, han recibido la vacuna con una naturalidad asombrosa: «Ha sido muy simple, muy fácil y muy limpio, sin ningún dolor y sin ninguna trascendencia», decía ante el mismo medio al poco de recibir su inyección José Antonio que, aseguraba encontrarse «perfectamente y sin ninguna secuela», solo con prisa por sentarse de nuevo frente al equipo de enfermería para recibir la segunda dosis. Con él ha coincidido María, que ha llamado «pinchacito» a la inyección que supo apenas un día antes que se pondría.

Un motivo de orgullo

Por su parte, los trabajadores y trabajadoras de las residencias elegidas para liderar esta carrera contra el virus no han podido disimular la alegría de haber podido encabezar la campaña de vacunación en la Comunidad de Madrid, de haberse convertido en una pieza más de la historia de este 2020 extraño. «Es un verdadero orgullo dar este primer paso para frenar la pandemia y disminuir la mortalidad y la gravedad de esta enfermedad», declaraba a los medios de comunicación Ricardo Miguélez, director de la Residencia de Mayores Vallecas. Unas palabras que ha respaldado Inocencia Salgado, la jefa del área técnico-asistencial del centro incidiendo en el trabajo que hay detrás de un gesto que parece tan pequeño, desde la petición de los consentimientos hasta el seguimiento de la evolución de los vacunados pasando por las semanas de confinamiento: «Hemos sufrido mucho y trabajado mucho más allá de lo que profesionalmente se nos exige; los primeros meses de la pandemia fueron muy difíciles porque no se sabía nada de esta enfermedad mortal, pero hemos ido aprendiendo y seguimos aprendiendo», ha dicho.

12 semanas de campaña

Según está planificado, la Comunidad de Madrid recibirá 48.750 dosis más cada lunes durante 12 semanas, hasta el mes de marzo, por lo que está previsto que la región suministre durante esta primera campaña un total de 585.000 dosis en otros 23 centros. En cuento a la segunda dosis, se suministrará 21 días después de la primera. Tras los mayores de las residencias y su personal, será el turno de los sanitarios de primera línea y, a continuación, los grandes dependientes.

La ansiada inmunidad se adquiere pasados siete días de la segunda inyección, con lo que es importante mantener las mismas medidas de seguridad durante todo el proceso, pues, como bien dijo en su pequeña entrevista José Manuel, «hay que respetar a los demás para que te respeten a ti».

«El principio del fin»

Con el poso presente de las tensiones políticas entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno central tras la notificación de los primeros casos de la nueva variante británica del virus en España y con los contagios de coronavirus al alza, el arranque de la campaña de vacunación ha rebajado los reproches entre un lado y otro, que centraron sus declaraciones en el generalizado sentimiento de optimismo. «Después de meses muy duros, hoy es un día para la esperanza», tuiteó la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. En la misa línea, el vicepresidente, Ignacio Aguado, escribió el domingo: «Hoy es un día para recordar. Un día para la historia y para la esperanza. Un día de homenaje y reconocimiento a la ciencia y a los investigadores. ¡Gracias!». Todos han coincidido en que estas primeras 1.200 dosis son el principio del fin de esta pandemia.