Las 96 horas de Ayuso en la sala de crisis para hacer frente a la nevada

LA RAZÓN reconstruye los cuatro días de gestión de la emergencia meteorológica que colapsó Madrid desde el cuartel general del 112 en Pozuelo, en el que la presidenta permaneció casi enclaustrada. Sobre su mesa se tomaron centenares de decisiones

Díaz Ayuso, en la sala de crisis del 112 en Pozuelo, junto a los consejeros Enrique López y Ángel Garrido
Díaz Ayuso, en la sala de crisis del 112 en Pozuelo, junto a los consejeros Enrique López y Ángel GarridoComunidad de MadridLa Razón

-«Prepárate que pasamos a buscarte. Vamos a estar todo el día en el 112». Isabel Díaz Ayuso llamó, a primerísima hora del sábado de la semana pasada, a uno de sus más estrechos colaboradores para trasladarle este mensaje. El escenario era poco imaginable un año atrás en la agenda de cualquier gobierno: la emergencia meteorológica más severa en varias décadas en mitad de la crisis sanitaria más grave del último siglo. No había dejado de nevar durante toda la noche. Las previsiones más alarmantes se estaban quedando cortas ante el avance y las dimensiones de la borrasca «Filomena». La región comenzaba a quedar sepultada bajo una acumulación de nieve muy por encima de los 30 centímetros pronosticados. Comenzó así el primero de los cuatro días en los que la presidenta madrileña permaneció prácticamente enclaustrada en el edificio de la Agencia de Seguridad y Emergencias, situado en Pozuelo de Alarcón. Con jornadas de hasta 16 horas de trabajo, de ocho de la mañana hasta la medianoche. «Ha sido agotador», recalcan desde el equipo del consejero de Justicia e Interior, Enrique López.

En la segunda planta se constituyó la bautizada como «la sala de crisis». Un espacio que, como relatan desde el entorno más próximo a Ayuso, resume la «hiperactividad» que ha demostrado el Ejecutivo autonómico en estos días. Centenares de decisiones trascendentales se tomaron sobre su mesa: «Debíamos gestionar con celeridad». Y así se hizo. En las primeras horas se logró rescatar a más de mil conductores atrapados. Junto a ello, la prioridad en esos momentos iniciales de caos era clara: atender las situaciones de emergencia, retirar el máximo de nieve posible y garantizar el acceso a los hospitales y los suministros. Las reuniones se sucedían y el tamaño ya ingobernable de la nevada obligaba a adoptar medidas en todas las consejerías. La mesa de la sala de crisis convertida de pronto en la del Consejo de Gobierno de la Puerta del Sol. La comunicación, las llamadas y el cruce de mensajes fueron constantes entre Ayuso y el resto de su Ejecutivo, especialmente con López, máximo responsable del departamento de Interior; Ángel Garrido, consejero de Transportes; Enrique Ruiz Escudero (Sanidad) y Enrique Ossorio (Educación). También hilo directo con el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y otros regidores de la comunidad, e incluso con presidentes autonómicos como el extremeño Guillermo Fernández Vara.

El Rey y Sánchez, al teléfono

En la mañana del sábado, el Rey Felipe VI llamó a Ayuso para interesarse por la situación provocada por el temporal en la región. La llamada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no llegaría hasta la tarde. Ofreció su colaboración y la jefa del Ejecutivo madrileño le agradeció especialmente el papel desempeñado por la Unidad Militar de Emergencias.

Durante estos días de semi encierro, Ayuso realizó únicamente dos salidas. En primer lugar, para participar en un vuelo a bordo de un helicóptero del Cuerpo de Bomberos regional junto a Carlos Novillo, director del 112. Desde la altura, los profesionales tienen una percepción más clara del alcance de la borrasca, lo que ayuda a su vez a los técnicos a tomar decisiones. Un día más tarde, el lunes, Ayuso sólo abandonó el cuartel general del 112 para acudir a la llamada de la Escuela municipal de Hostelería Santa Eugenia. En una iniciativa solidaria del chef José Andrés y del restaurante Qüenco de Pepa, se prepararon en estas cocinas más de 7.000 menús para sanitarios, personal de emergencias y vecinos en situación vulnerable del distrito de Villa de Vallecas.

Isabel Díaz Ayuso sobrevuela en helicóptero la Comunidad de Madrid para comprobar los efectos del temporal Filomena
Isabel Díaz Ayuso sobrevuela en helicóptero la Comunidad de Madrid para comprobar los efectos del temporal Filomenacomunidad de MadridLa Razón

Tras estos dos actos, vuelta a las reuniones, las videoconferencias, las ruedas de Prensa y las intervenciones en televisión y radio para dar cuenta del minuto y resultado de la nevada. Y vuelta a la toma de decisiones. Todas ellas «muy pegadas al terreno», remarcan desde su equipo. Y ponen ejemplos. En uno de los momentos de mayor acumulación de nieve, Madrid se quedó sin sal. Y era necesaria la llegada de cargamentos desde otros puntos de España. –«Presidenta, ha habido un problema y ha quedado bloqueado un camión en Cádiz con decenas de toneladas de sal». –«Llamo yo». Teléfono en mano, Díaz Ayuso se arremangó para solventar la incidencia. Los problemas se sucedían sin parar y había que buscar soluciones. En las primeras horas de la nevada, un AVE procedente de Albacete quedó varado con 300 personas en su interior a merced de la nieve. Los responsables de Metro, con la consejera delegada, Silvia Roldán, al frente, actuaron con celeridad. Dos trenes de la línea 1 acudieron, vía Atocha, en su rescate.

Y así, durante 96 horas sin descanso. «Centenares de decisiones en apenas cuatro días», insisten los protagonistas de la sala de crisis. Fuentes del departamento de Interior ponen en valor que las decisiones adoptadas en el rescate de los conductores atrapados, en la retirada temprana de la nieve en los accesos y en el aseguramiento de los suministros médicos, alimentarios y de electricidad y gas evitó que una emergencia meteorológica de primer orden haya tenido consecuencias fatales, graves o generalizadas. «La gente respondió muy bien. Apenas tuvieron que ser rescatados 1.600 vehículos en una comunidad con una población cercana a los siete millones de habitantes. La gente siguió en casa y con ello contribuyeron a que la cosa no fuera a peor», añaden. En paralelo a la gestión, el Gobierno regional situó en primer término el pilar de la comunicación. En tiempo casi real –como también hizo el ayuntamiento de la capital– ofreció un balance de las actuaciones y de los datos que la nevada dejaba a su paso. En esta misma línea de transparencia, también se activó a los consejeros con más peso en la gestión de la crisis para que pudieran intervenir en los medios de comunicación. A ello se unió la rueda de Prensa vespertina con el balance de la jornada y las prioridades aún pendientes por acometer.

La actividad frenética fue transversal y todos los departamentos fueron protagonistas. En materia sanitaria, se garantizó la llegada de los suministros médicos a los hospitales, también de las vacunas, que se han seguido suministrando pese al temporal; se facilitaron los traslados del personal sanitario; se realizó un envío masivo de mensajes para cancelar 25.000 citas de extracciones de sangre; se habilitaron teléfonos para urgencias pediátricas; se reorganizó la actividad asistencial; se activó un operativo de donación de sangre en Sol ante el hecho de que hubo que desprogramar operaciones por falta de sangre. En materia educativa, la reacción fue rápida: cierre de colegios, institutos y universidades. En la gestión de los empleados públicos también, mediante la extensión del teletrabajo para todos aquellos funcionarios no esenciales.

Ayuso visita la Escuela municipal de Hostelería Santa Eugenia
Ayuso visita la Escuela municipal de Hostelería Santa EugeniaComunidad de MadridLa Razón

En el departamento económico, el contacto fue permanente con las principales cadenas de alimentación para conocer su situación a nivel de logística y el estado de sus establecimientos y de sus trabajadores. Medio Ambiente tuvo que dar respuesta a las centenares de incidencias por la congelación de contadores que provocó el temporal. La Consejería de Vivienda puso especialmente el foco en la atención a la situación de excepcionalidad de la Cañada Real... y así con el resto de departamentos del Gobierno. En la toma de esas decisiones jugaron un papel trascendental los responsables del 112: «Son personas muy preparadas, con mucho sentido común, actúan rápido y, sobre todo con inteligencia», remarcan quienes han vivido desde dentro estos días.

Tres mujeres, en las carreteras

Dentro de esta gestión contra el reloj y contra los elementos, merece un capítulo propio la llevada a cabo por la Consejería de Transportes. Por varias razones. En primer lugar, porque Metro, dependiente de la consejería de Garrido, ha sido el único medio de transporte en mantenerse operativo durante la crisis. Ampliando, además, la actividad habitual del suburbano al albergar, por ejemplo, en cuatro estaciones otros tantos puntos de asistencia del Samur Social y dando cobijo, en la primera noche, a 50 personas que se quedaron atrapadas sin poder volver a dormir a casa. En segundo lugar, por haber afrontado un desafío que deja cifras de récord, como las 3.600 toneladas de sal esparcidas por la red de carreteras regionales en apenas una semana. También en tiempo récord se habilitaron corredores básicos con los municipios de la región que habían quedado aislados de la capital. Ya el lunes, se activaron 18 líneas por la mañana, que al final del día eran 75 con capacidad para conectar 55 localidades.

También este departamento realizó actuaciones allí donde no fue capaz de llegar el Gobierno de Sánchez, como en la limpieza de los accesos de la cárcel de Valdemoro, en donde los funcionarios habían quedado literalmente atrapados. Dentro de este departamento también ha funcionado el otro gran punto neurálgico en la gestión de la crisis, además del 112. En pleno distrito financiero, en Azca, se encuentra el Centro de Coordinación e Información de Carreteras de la Comunidad de Madrid. La sala de máquinas de las vías de titularidad regional. A cuyo frente han permanecido tres mujeres apenas sin dormir durante varias jornadas. La viceconsejera Chelo Pérez, la directora general Inés Berro y la subdirectora Belén Peña. Fruto de esa gestión, el lunes a primera hora, el 87% de las carreteras de titularidad autonómica estaban completamente transitables.

Isabel Díaz Ayuso en la sede del 112 en Pozuelo para coordinar la gestión de la borrasca Filomena
Isabel Díaz Ayuso en la sede del 112 en Pozuelo para coordinar la gestión de la borrasca FilomenaComunidad de MadridLa Razón

El 112, el mejor centro de emergencias, a la altura del de Chicago

El Summa, Bomberos, coordinación con Policía y Guardia Civil, Agentes Forestales, Protección Civil... todas las emergencias regionales se coordinan desde la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 en Pozuelo de Alarcón. Está considerado como uno de los centros de referencia del mundo en este terreno, hasta el punto de situarse ya a la altura del de Chicago. Al declararse el nivel 2 del Plan de Inclemencias Invernales, el director del 112 asume todas las operaciones y las decisiones en el conjunto de la Comunidad de Madrid, con la única salvedad de la capital, en donde el mando sigue en manos de su Ayuntamiento.