Los hijos de David Santos, fallecido en la explosión de Madrid: «Papá nos va a cuidar desde el cielo»

El velatorio de dos de las víctimas mortales del accidente ocurrido en la calle Toledo fue retransmitido por Youtube y tuvo más de 80.000 espectadores

Pablo Pérez Ayala, hermano de Rubén, el sacerdote muerto durante la explosión, dirigió el funeral.
Pablo Pérez Ayala, hermano de Rubén, el sacerdote muerto durante la explosión, dirigió el funeral.Youtube

Nunca es fácil, pero a veces es especialmente difícil. El último adiós a un ser querido se presente siempre como un reto para sus familiares y amigos, más cuando la muerte llega sin avisar, como el pasado miércoles 20 de enero, cuando una explosión de gas se llevó por los aires el complejo parroquial de la Virgen de la Paloma en el número 98 de la calle Toledo. Un accidente que, finalmente, le constó la vida a cuatro personas, entre ellas Rubén Pérez, sacerdote, y David Santos, feligrés, ambos de 36 años.

El funeral se celebró este jueves 21 de enero en la parroquia de Santa Catalina Labouré, a la que acudió la familia más directa de los difuntos, así como la comunidad del Camino Neocatecumenal a la que pertenecía David; al mismo tiempo, a través de Youtube, más de 80.000 personas siguieron el acto dirigido por Pablo Pérez Ayala, hermano de Rubén.

Tal y como ha recogido la revista digital Vida Nueva, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ofreció un responso por el alma de las dos víctimas mortales de la explosión al comiezo de la ceremonia. Por su parte, Pablo quiso recordar durante la eucaristía que, ese mismo día, se cumplían siete meses de la primera misa de su hermano Rubén. En cuanto a las lecturas, Sara, la mujer de David, eligió las mismas que se leyeron el día de su boda.

La homilía estuvo arcada por el recuerdo a la estrecha relación de amistad entre ambos fallecidos y sus familias, aludiendo, entre otras, a una peregrinación conjunta que realizaron a Holanda, recién casados y Sara, recién embarazada. Pero, sin duda, el momento más emotivo tuvo lugar cuando el sacerdote, hermano de Rubén y amigo de David, compartió con los presentes unas palabras de sus cuatro sorbrinos: «Papá nos va a cuidar desde el cielo».